En Lima…Festival de categoría a plaza llena en La Esperanza

Lima, Perú. Jueves 8 de diciembre del 2022. Plaza de Toros La Esperanza. Colgado el cartel de no hay billetes una semana antes. Tuvo lugar el anunciado Festival en Defensa de la Tauromaquia, que se dio también en homenaje a los cincuenta años de alternativa del maestro Rafael Puga Castro, hoy reconocido ganadero de Camponuevo. Hierro del cual precisamente se corrió el encierro la tarde de hoy. Fueron seis astados que dieron juego, nobles, bravos y encastados: 1° noble, repetidor, le faltó apenas un poquito más de chispa. 2° con más transmisión. 3° bravo y exigente. 4° con cuotas altas de bravura, encastado, humilló más que todos. 5° Exigente, tuvo un solo pitón. 6° Encastado y pronto. Pudieron haber merecido mejor arrastre los salidos tercero y cuarto.

Gabriel Tizón: vuelta al ruedo.

Flavio Carrillo: oreja.

Aníbal Vásquez: dos orejas.

Fernando Roca Rey: oreja.

Alfonso de Lima: dos orejas.

Andrés Roca Rey: dos orejas.

Detalles:

Ovacionados fueron los tercios de banderillas en el turno de Fernando Roca Rey que invitó sorpresivamente a su hermano, Andrés. Hizo lo propio Alfonso de Lima repartiéndose honores con los Roca Rey.

No menos igual resultó el invite de Andrés Roca Rey a su banderillero y hombre de confianza, Francisco Durán Viruta, para coger los palos ante la algarabía general.

La Asociación Cultural Taurina del Perú hizo entrega de distinciones a los actuantes como al homenajeado Rafael Puga.

Hicieron de torileros tanto el padre de los Roca Rey, don Fernando Roca Rey Muller y el tío Juan Antonio Roca Rey.

Actuó como Juez de Plaza, el doctor Fernando Loayza, asistido por don Raúl Aramburú y el doctor Luis Herencia.

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Gabriel Tizón ha toreado con mucho gusto y finísimamente. Él se ha gustado y el público más aún en cada pase largo, despacioso y templado con el que administró el buen ritmo del novillo salido primero y al que quizás la habría faltado una chispa más de alegría para transmitir con rotundidad. Especialmente por el derecho que fue su mejor pitón.

Con pases por alto lo metió en jurisdicción y luego ralentizando las embestidas del noble repetidor, pegó muletazos con mucho arte y sobriedad. Estocada tendida de la que demora en doblar. El público gesticula pero no exhibe pañuelos. Vuelta al ruedo que resulta poco premio a una faena de oreja sin duda.

Flavio Carrillo hizo derroche de facultades para lidiar al salido segundo que remataba con la cara arriba sobrado de ímpetu y temperamento. Poco a poco fue atemperando ese brío inicial en las buenas maneras de conducirlo y llevarlo de su matador.

El novillo tuvo transmisión y exigió. A ratos recortando su recorrido y mirando al bulto. Al final fue sometido con firmeza en cada pase y por ambos lados por el diestro limeño. Estocada algo trasera y desprendida. Una oreja.

Aníbal Vásquez, se prodigó con el capote espléndidamente. Llevó vistosamente al torito hacia le caballo para luego de ser señalado, le endilgara un celebrado quite por chicuelinas y tafalleras. Conocedor experimentado de los terrenos y comportamiento de los toros, por algo se dice de él que es quien mejor tienta reses en el campo, supo encontrarle el sitio al temperamental pupilo de Camponuevo para llevarlo ya sometido en cada cite firme de su muleta. Estocada entera en buen sitio. Dos orejas.

Fernando Roca Rey, venía de su reciente participación ampliamente justificada en la feria nazarena del Señor de los Milagros. Tuvo en el cuarto, un burraco de largas y altas hechuras, tela para prodigarse fiel a su concepto y armas propias.

Luego protagonizó un ovacionado tercio de banderillas al cual invitara a su famoso hermano, Andrés, que sorprendido no le corrió al invite. El novillo fue bueno, colocó la cara humillando con clase y bravura lo que permitió a Fernando pases corriendo la mano y rematando con los de pecho. Se echa a matar casi a dos tiempos dejando una perpendicular de la que dobla. Oreja. Buen novillo que pudo haberse ido entre honores.

Alfonso de Lima, pechó con el quinto que anduvo algo falto de fuerzas y se mostraba con pocas opciones. Luego de un buen inicio de recibo con el capote y tras el trámite en varas ha invitado a los hermanos Roca Rey para coger los rehiletes lo que genera otra gran ovación, terminando los tres matadores y amigos, genuflexos ante la cara del novillo.

Comprendió y tuvo disposición para ello, pues nunca se queda atrás bajo ninguna circunstancia, que si el novillo era reticente a embestir, era él quién debía hacerlo. Mandón y a base de toques firmes le extrajo series en terrenos comprometidos. Lo que se dice, pegándose un arrimón. Para el colofón, suelta el engaño y se decide enfilar a mano limpia tras un primer pinchazo. Estocada entera hasta los gavilanes. Dos orejas.

Qué podría ya reseñarse de la primerísima e indiscutible figura del toreo que no se intuya de antemano. O dicho con propiedad, que no sea de fácil presagio. Lo de Andrés Roca Rey es simplemente desbordante. Apabullante. Qué manera de hacer toros, de saberlos componer y recomponer, valga el forzado aforismo que se me ocurre para tratar de interpretar o hallarle razonabilidad a lo irrazonable del toreo de este dechado de mando, poder y templanza.

Lo mismo le da sea un festival o una corrida. Todo lo asume con esa disposición y entrega reconocidas. Citó en los medios al cierra plaza para templarlo y embarcarlo en su muleta de dominio y mando superlativo con la mano diestra. Exhibe recorrido y prontitud el negro morito. También esa cuota de bravura necesaria para llegar y transmitir.

Aunque por el izquierdo al ser exigido, protesta, rebrinca y recorta. Vuelve por los fueros del lado derecho con inteligencia Andrés para impávidamente no moverse un ápice entre los pitones y salir sin muleta en muy torero desplante como diciéndole: “Tú pasa que yo voy”. La plaza estalla.

Como estalló cuando invitó a su fiel Francisco Durán Viruta a acompañarlo con los palos. Un lujo en La Esperanza que lució más bella y agradecida que nunca. Para el final, ha porfiado los acostumbrados circulares invertidos todo llevándolo muy despacito sin enmendar. Locura. Deja estoca entera efectiva. Dos orejas.

El domingo 11 cierra la temporada limeña…

Este domingo 11 de diciembre, en la misma Plaza La esperanza, culminará la temporada limeña con el también muy expectante mano a mano entre Joaquín Galdós y Pablo Aguado con toros de Santa Rosa y Los Azahares. Se espera otra gran tarde de toros y gran asistencia de público.

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