En Algeciras… Roca Rey imperativo en la suavidad de Juan Ortega

Algeciras. Tercera de abono. Tres cuartos de plaza, con toros de Santiago Domecq, bien presentados y de mal juego en general: reservones, con poca clase (con excepción del primero), que no permitieron el lucimiento de los coletas.

Julián López El Juli: Ovación en ambos.

Juan Ortega: Silencio y oreja.

Roca Rey: Silencio y oreja.

Detalles:

A destacar el tercio de banderillas en el segundo de Roca Rey, desmonterándose Javier Ambel.

La nota “cómica” de la tarde fueron los 40 minutos que se tardó el devolver en el quinto. Ni capotes, ni bueyes, ni seis personas en el ruedo pudieron meter a un toro que aún nos preguntamos porque se devolvió.

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Arrancaba la tercera de abono con la amenaza del viento de levante, cada vez más fuerte, y con unos tendidos que reflejaban la mejor entrada de lo que llevamos de feria. Había ganas de toros y se notaba en el ambiente, predisposición a una gran tarde.

El Juli abre plaza con un burel al que tiene que trastearle mucho para poder arrancarle cuatro verónicas y rematar con un lance a una mano. No permite el lucimiento de los hombres de plata de la acuadrilla de El Juli, pasando el tercio de varas sin pena ni gloria. Los hombres de a caballo que acompañan a Julián López han tenido una buena tarde en general.

No llegó a comprender por qué se tiene que pitar por sistema a los varilargueros, si están haciendo bien su trabajo, ¿contradicen al doctor en tauromaquia? ¿Por qué tienen que dejar los toros crudos? ¿Sabrán mejor que nadie el castigo que debe recibir el toro?

Arranca la faena de muleta con tres tandas de muletazos con la mano derecha, algunos de muy bella ejecución, con su toreo por bajo estirándose. Con la mano izquierda, destacamos un trincherazo que detiene las manecillas del reloj. Fue tal la parsimonia del pase, que el toro terminó echándose al finalizar el pase. Visto lo visto, toma el acero y se lanza a matar: dos pinchazos y media fulminante. Ovación que recoge desde el callejón.

El segundo de su lote tampoco le permite realizar el toreo de capa con el que El Juli suele deleitarnos, solamente un par de verónicas puede darle a este Diestro, que el público protesta mucho en el caballo. Con la muleta lo intentó todo: por el derecho, por el izquierdo, estirándose por bajo. Todo fue en vano para con este toro que fue brindado al público. Monumental enfado del diestro que apoya la ayuda con furia en las tablas. Con tres cuartos de estocada, de efectividad mayúscula, el toro rueda sin puntilla. Ovación y bronca en el arrastre para el toro.

El primero del lote de Juan Ortega no le permitió sacar el toreo de capote que tiene el diestro sevillano. Con un toro reservón, que no le permite el lucimiento, se van disipando las opciones de poder verlo estirándose a la verónica. Dos puyazos recibe Juglero, pareciendo que se amolda la embestida y al que Ortega le puede calzar dos verónicas una vez fuera del peto del caballo. Como todos los toros de la tarde, toro muy protestado desde los tendidos.

Con la muleta, solo se consigue dos pases de calidad a un toro reservón, parado, mirón, que no atiende a los trapos, rozando la mansedumbre. Para complicar aún más el primero del lote, aparecen unas rachas de viento que le imposibilitan cualquier atisbo de faena. Pinchazo y pinchazo hondo, que remata con el estoque de cruceta. Pitos al toro en el arrastre, escucha el silencio el torero.

El quinto de la tarde, segundo de su lote,  fue el toro mejor presentado. Un toro alto de la cruz, con muy buenas hechuras, atisbos de bravura y pelea en el caballo, incomprensible que el respetable pitara al toro, hasta tal punto que Remendito vio el pañuelo verde desde la presidencia tras la primera entrada al caballo. Doctores tiene la Iglesia y estamos completamente seguros que nada tuvo que ver la presión de los tendidos por probar con el primer sobrero, Dormidito, para tratar de despertar una tarde que se tornaba en una mezcla de sopor y estupor.

Demasiado lenta la devolución a los corrales, con hasta 6 personas en el ruedo entre operarios de la plaza y hombres de plata, tratando de meter en los corrales al quinto de la tarde.

Salió el quinto bis, con los tendidos muy crispados, y al que solamente le arranca una única verónica. El toro no transmite ilusión en los tendidos y no baja la tensión  Tras el tercio de varas, por supuesto muy protestado, el toro da ligeros síntomas de algún problema en una mano, desapareciendo en cuando empieza la faena de muleta.

Faena de arrestos y vergüenza torera por parte de Juan Ortega, que es brindada al público del Campo de Gibraltar, haciendo lo posible y lo imposible por sacar agua de un mar de arena. Comienza muy pegado a las tablas, llevándoselo poco a poco a la querencia del toro, toreando en redondo, dándole su espacio, y obteniendo algo de réditos de otro mal toro, al que termina dándole pases por arrimón. Con una estocada certera, la faena del quinto bis es premiada con una oreja.

Máxima expectación por volver a ver en el coso de Las Palomas al peruano Andrés Roca Rey. Tras su gran actuación el pasado 17 de Julio del 2021, indultando un toro de la misma ganadería que hemos padecido hoy, el público estaba deseoso de poder ver la tauromaquia de Roca Rey.

La tarde comienza sin poder meter en el capote a Delicado, trasteando y sacándolo a los medios, no puede conseguir estirarse con el capote. Aquí tenemos la excepción que confirma la regla, cuando es aplaudido José Manuel Quintas por su actuación a caballo. Muy complicado fue poner los palos al tercero de la tarde, apretando mucho y teniendo que coger la oliva hasta en dos ocasiones los hombres de plata de la cuadrilla.

Y para complicar aún más la tarde, aparece de nuevo el viento que ya hizo acto de presencia en el segundo de Juan Ortega, no permitiendo que Roca Rey monte la muleta. Con un toro mirón, reservón y que revolvía rápido, saltarín y cabeceador, solo consigue una tanda de muletazos a media altura que arranca unos tímidos oles en las gradas. Atasco con la espada. Recoge la ovación del público.

Con el cierra plaza salió el genio peruano. Mando, y lo hizo con puño de hierro. Hasta en 4 ocasiones hizo Maderero por el peruano, todas ellas sin percance alguno y en las que el diestro tiró de raza y pundonor para sobreponerse a otro mal toro de Santiago Domecq.Con la mano a media altura, todo a favor del astado, consiguió hacer unas tandas de toreo en línea, pasándose muy cerca las astas, poniendo el nudo en la garganta de los allí asistentes. Puñetazo encima de la mesa que fue secundado por la gran lidia y pares de banderillas, teniendo que salir a saludar Javier Ambel, tras colocar dos pares muy complicados y de gran ejecución.

Otra mala tarde donde los toreros estuvieron muy por encima del ganado presentado.

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Créditos fotos © Juan Andrés Viedma Benítez, ANFT (Asociación Nacional de Fotógrafos Taurinos)

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