En Manizales… Más toros que toreros

Monumental Plaza de Toros de Manizales, tercer festejo de La 64 Temporada taurina de esta ciudad, correspondiente a una novillada picada; con un aforo cercano a los tres cuartos de plaza, se ha lidiado un impecable encierro de la ganadería de Paispamba, del que destacaron el sexto premiado con vuelta al ruedo y segundo, cuarto y quinto aplaudidos en el arrastre.

Gitanillo de América: Palmas y silencio.

Andrés Bedoya: Palmas tras aviso y silencio tras dos avisos.

Juan Sebastian Hernandez: Vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja y palmas.

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Tres palabras condensan el espíritu de una novillada: ganas, sustos e inexperiencia; y fueron justo estas tres líneas las que marcaron el festejo de hoy en Manizales.

Tres jóvenes que en diferente condición y naturaleza buscaron expresarse ante un serio encierro de la dehesa de Paispamba; novillos toros bien hechos, serios de pitones, sin duda muy por encima de la mansada que ayer lunes 7 de enero, presentó la casa Gutiérrez.

Novillos que de haberse madurado unos meses más en el campo hubiesen cuajado una corrida de toros envidiable para cualquier plaza de primera; empero en ocasiones son los toros los que llevan la mala suerte, y las alegres embestidas, las arrancadas de largo y la noble condición, se diluyo en manos a un muy biches en las lides de cúchares.

Si ayer todos los descastados de Gutiérrez se fueron pitados; hoy, todos los Paispamba fueron aplaudidos de salida, uno de ellos fue premiado con vuelta al ruedo y tres, (correctamente reseñados por mis buenos amigos Emanuel y Juan Diego Sánchez desde el reconocimiento en corrales), fueron aplaudidos en el arrastre.

Prueba inequívoca de que aún hay toros bravos en nuestras ganaderías, el problema es que están condenados a morir en plazas portátiles de provincia o ser puestos en festejos menores, pues el toro serio y encastado no es del agrado de las figuras; pues al toro bien hecho y sin tacha, es mejor dejarlo en la sombra de la reserva o en la lejanía del campo.

Las estadísticas dirán que hoy no hubo triunfo en la Monumental de Manizales, que los toreros no tocaron pelo y que para la próxima será; empero la realidad indica que se logró un aforo de tres cuartos de plaza, récord para una novillada; que el encierro fue impecable de cabo a rabo y que el aficionado hoy se fue, en medio de la lluvia, para su casa feliz porque hoy si hubo toro en el ruedo y cuando hay toro la fiesta se viene arriba.

Gitanillo de América: Reza el adagio popular Hijo de tigre sale pintado, hijo de chucha rabipelado y, este Gitanillo de América es la estampa de su padre, pero aún le falta mucho camino para lograr la conexión, la chispa y la emotividad que en los ochenta y noventa llevaba su padre por plazas de toda la geografía taurina Colombiana; ante Harmodio (436 kilos) trató de agradar con el percal dejando poco ortodoxas navarras. Con la muleta intentó de hacerse a la compleja embestida, logrando momentos en el unipase, sin duda un toro exigente que le apretó. Con los aceros dejó una habilidosa estocada. Palmas.

En su segundo Curioso (450 kilos) se mantuvo pinturero con el percal, y en el tercio de quites, con el concierto de Juan Sebastián Hernández, revivió el pase al alimón, para el deleite del publico manizalita. Se aplaude el interés por recuperar suertes en desuso que traen reminiscencias de la época de los Gallos, Gaona y de Guerrita. Con la pañosa, un calco de su primero, se abona que quiso agradar pero la falta de mando y experiencia de los tiempos y terrenos del toro le pudo más. Con la toledana no se encontró fallando en varias ocasiones. Silencio y palmas en el arrastre al astado.

Andres Bedoya: En su plaza trató de ligar y gustar, corriendo la suerte de llevarse el mejor lote del encierro, toros nobles que acudían de largo, mentían la cabeza y se prodigaban con celo a la muleta; con Barroso (442 kilos) trato de acompañar una embestida profunda, sin embargo, falta mayor control en la muñeca, con la tizona no se entiende, logrando despachar tras aviso.

Su segundo Haragán (416 kilos) fue un toro de una nobleza y franqueza absoluta que termino por aburrirse al no tener mando; con la espada todo un calvario escuchando dos avisos.  

Juan Sebastián Hernández: El joven torero de Sogamoso que se viene formando de la mano de la familia Perlaza, mostró en sus dos comparecencias el valor, entusiasmo y profundidad torera que le puede convertir en figura del toreo nacional.

Sin embargo, la falta de mando y excesiva dependencia de las voces desde el callejón, empañaron su presentación, mostrándolo en ocasiones confundido e incluso descolocado, si bien el toreo se consolida de mano de los que saben.

El buen torero debe buscar en sus adentros sentimiento, improvisación y valor para crear con espada y muleta.

Con su primero Harapo (434 kilos) llevó susto al ser prendido cuando intentaba torear de hinojos con la pañosa; logró dejar excelentes momentos por la derecha y consolidar meritoria actuación en el toreo al natural. Con la espada dejó un poco ortodoxa pero certera estocada. Pese a la petición del público la presidencia le negó el tan anhelado trofeo, conformándose con la vuelta al ruedo.

Con el cierra plaza Cuatrero (438 kilos) inició su faena de hinojos cuajando tandas de importancia que ponían en evidencia la arrancada del astado y su calidad, empero tras ser replicado desde el callejón optó por meterse entre los pitones bajando el ritmo de su actuación y desperdiciando las condiciones del burel. Con la espada tras dos pinchazos despacha, silencio y vuelta al ruedo para el utrero.

Para mañana 9 de enero

Para este 9 de enero, el cartel de la juventud el no tan joven torero bogotano Ramsés Asecas, alternando con los ibéricos Román Collado y Álvaro Lorenzo lidiando los toros de Santa Bárbara.

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@Manzanarestoro

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