Alfonso de Lima: «Soy torero por la circunstancia de mi afición»

Al parecer, resulta muy cierta esa aseveración que le hemos leído al doctor Max Hernández cuando refiere que en Lima existe un vínculo antiguo y poderoso entre la medicina y la tauromaquia.

Tal cual, por decirlo de alguna manera, se corrobora con la sorprendente capacidad polifacética de un matador de toros limeño que se anuncia, por dicha condición, de tres formas profesionalmente distintas: en los carteles de toros, como el matador Alfonso de Lima; en los ambientes clínicos, como el cirujano Alfonso Simpson, y ahora de igual forma en cualquiera de los aeródromos del mundo, como el piloto de aviación que también es.

Proveniente de un entorno mesocrático donde la afición taurina se distingue en ambas castas de su blasón familiar, el matador de toros limeño Alfonso de Lima acaba de cumplir sus primeros diez años de alternativa con el asentamiento que lo ubica como una de las figuras nacionales del Perú y como el único que ya lleva una doceava de indultos en su carrera.

Por tal motivo, pactamos la siguiente entrevista en la cual con absoluta sencillez y elocuencia se abre de capa para compartirnos aspectos personales que pocos le conocían seguramente.

─Matador, cómo estamos, un honor tenerlo para esta conversación con Toros en el Mundo.

Hola Martín, encantado de la invitación la misma que me permite llegar a los lectores de Toros en el Mundo, de don Pepe Mata, a quien le envío un saludo. Pues aquí estamos para ver qué podemos decir.

─Entonces comencemos por la celebración de estos diez años de alternativa que acaba de cumplir, desde aquel noviembre del 2008, donde El Fandi lo doctora con José Mari Manzanares de testigo en la Plaza de Acho.

Sí, en efecto, son diez años de alternativa y creo que con la mayor de las ilusiones celebrando aquello he empezado la temporada, que espero esté llena de éxitos y por qué no, se dé la vuelta a Acho. Pensar en esta posibilidad me ilusiona mucho como comprenderás.

─Así esperamos, Alfonso, de hecho sabemos que ya hay como una decena de compromisos firmados y recién se abre prácticamente la temporada, es muy halagüeño eso sobre todo ya triunfando hace unos días atrás el 1° de mayo.

Bueno, no ha podido ser de mejor manera este inicio de temporada como bien señalas, esperemos que las cosas se sigan dando. Acabo de cortar una oreja que pudieron ser más en la corrida de Chumpi realizada en Lima. Estoy contento pero no del todo satisfecho, pues como te digo, pude haberla redondeado pero me quedo conforme con haber dado la dimensión que yo quería, pudiendo expresarme con mis dos toros, siendo ambos distintos y la gente pudo notar mi entrega y estar conmigo.

─¿Qué balance personal ensayaría usted mismo respecto de este decenio, donde ha toreado en casi todo el mundo taurino, a decir México, Ecuador, Colombia y en España nada menos que en Las Ventas, a dos tardes como novillero, y posicionado como la figura nacional que es en nuestro país.

Sería quizás muy extenso resumir estos diez años y posiblemente muy bonito hacerlo, trataré de ser puntual. Ha sido una evolución constante, un aprender de todo y de todos. Buscar dentro mío y de dentro de otros toreros, las formas y cómo saber llevar mi tauromaquia siempre dando un paso más allá.

Desde aquel 2008 hasta ahora, veo y reviso videos de lo que he hecho y me digo ahora podría hacerlo mejor. Observar mis defectos iniciales de antes y poder corregirlos ahora. Seguramente de acá a otros diez años seguiré corrigiendo mis errores. Eso es lo bueno y ese puede ser el balance que haría más allá de los triunfos y fracasos en mi carrera. Me quedo con la satisfacción de ver mi evolución constante en base a mi ilusión, mi afición, mis ganas por ser cada vez mejor torero.

─Indudablemente que encontrar esa plenitud propia que lo satisfaga como profesional representa el cenit de toda carrera y nos parece que en su caso lo siente así.

Así es, yo creo que para cualquier profesional, en el rubro que sea, le tiene que llegar el día de poder decir de alguna manera lo he logrado y tener la satisfacción de poder vivir de ello. Ese es mi caso y puedo decir que soy un torero cien por ciento hecho en el Perú. Tuve la suerte que desde becerrista mis padres me mandaran a España a entrenar, a hacer tentaderos. Yo, el noventa, noventa y cinco por ciento de las corridas las he toreado aquí en el Perú y me he hecho en el Perú, que creo es lo más importante que valoro dentro de mi ir aprendiendo la carrera como torero habiendo alcanzado un nivel que nada podría envidiar al de un extranjero pues me siento capaz y considero que mis capacidades tanto aquí como en otro país son las mismas, nada más solo falta que se dé la oportunidad para ir y demostrarlo. Hacerme en el Perú es mi máximo orgullo como torero.

─Eso es así por cuanto siendo usted una de nuestras figuras nacionales, cuando ha alternado en Acho con las figuras de fuera ha dado siempre la talla. Recordemos esa vez que su nombre sonó muy fuerte ante la posible sustitución por Paco Ureña para con los Miuras y usted salió a decir, aquí estoy cuenten conmigo.

De eso se trata, en efecto, cuando se dio aquello de la posible baja de Paco Ureña y que conste que yo no le deseo como seguro nadie de mis colegas, se dé  una baja de algún compañero, me preguntaron gente del medio, ─¿tú irías?─, y yo le respondí, claro que sí, por supuesto que iría. Yo me he caracterizado por siempre venirme arriba ante los retos, a quién no le ilusiona una oportunidad así, un reto como aquél de matar una de Miura, me hacía, me hace mucha ilusión ponerme ante una de esas ganaderías emblemáticas en mi plaza de Acho.

─¿Provenir de una familia taurina, donde hay más de un torero aporta también un matiz sentimental a su carrera, qué nos puede decir sobre ello?

Mis padres cuando se conocieron, independientemente eran aficionados a los toros.  El maestro Miguel Mikulak fue compadre de mi abuelo materno. Vienen por cada lado, por sus cuatro costados, de familias taurinas. Por parte de los Simpson, ni qué se diga, mi abuelo fue aficonado práctico, mi tío abuelo aficionado práctico, mi padre Foncho y mi hermano José Carlos también lo son y muy buenos además. Como dice el dicho, de casta le viene al galgo y de allí pues salí yo.

─Se caía de maduro entonces contar con uno que finalmente se vistiera de luces dentro de su familia, no solo lo fue por las circunstancias sino que ya estaría signado así.

Eso mismo fue. Recuerdo lo que decía el maestro Rafael Puga cuando señalaba que él fue torero por las circunstancias que vivía el país en su momento. En mi caso, yo fui torero por la circunstancia de mi afición, valga la redundancia, circunstancialmente fue así, yo quería torear. Entonces, dónde toreaba, pues en los tentaderos, en las capeas, en los festivales; pero era tal mi afición que me llevaba a querer torear más y más, en el campo, de salón y buscar a mi abuelo para entrenar porque era el único espejo que yo tenía, mi abuelo. Hasta que un día me ofrecen torear en Celendín una novillada el 2003…

─A la cual asiste prácticamente toda la familia desde Lima…

Es verdad, si hasta mi abuela fue acompañándonos. Bueno, fue muy bonito pero a la vez significó tomar una decisión muy difícil. Hablé con mi papá y le dije mira, me han ofrecido torear en Celendín pero de luces y yo lo que quiero como sabes es torear. No necesariamente ser torero sino torear. Recuerdo que se armó todo un drama y especie de cónclave familiar, me dijo llama a tu mamá, todos reunidos en un sofá de la casa debatiendo, ─fíjate que va ser tu culpa si algo pasa─, y cosas así. Fue todo un tema la verdad. Pero claro, una cosa lleva a la otra. Toreaba, me vestía de luces sin ganar dinero y así pasó ese año, hice como diez actuaciones; el 2004 como quince, otras tantas el siguiente año y creyéndome ser torero fue pasando las cosas hasta que un día llegó la alternativa en Lima.

─Aspectos muy emotivos sin duda que se viven como producto de hacer las cosas con tenacidad y convicción. Como aquél de Sicaya el año pasado cuando acompañó a su padre a dar la vuelta al ruedo como parte de su cuadrilla nada menos. Detalles muy bonitos que apreciamos los aficionados.

Sí claro, gracias por recordarlo, qué te digo, mi padre no voy a decir que fue el primero que creyó en mí porque la verdad fue muy duro conmigo cuando yo empezaba, incluso llegó a decirme que de repente yo no servía del todo para ser torero; y la suya no fue una opinión protectora de padre sino de aficionado. Mira, te cuento más o menos, camino a Cutervo le oí decirle a mi abuelo, −éste así no va ser−, yo venía haciéndome el dormido echado en la parte trasera de la camioneta. Suficiente para irme a más como lo hago en frente de la cara del toro, con lo orgulloso que soy y el amor propio que tengo, peor pues, más torero quería ser.

Eso de alguna manera me pesaba pues fueron difíciles los inicios sin poder encontrar la tranquilidad ni el reposo que ya luego se consigue para poder tener la capacidad de saber resolver las situaciones que te presenta el toro.

─¿No sé si esté en lo correcto pero creo que le cabe la satisfacción de ser el único que más veces ha indultado toros en nuestro país?

Pues fíjate, yo he conversado con otros compañeros e incluso antiguos y parece que es así. Bueno, supongo que Andrés (Roca Rey) me superará pues está toreando y va torear un montón. Lo mismo que Joaquín (Galdós) que tiene un corte distinto de torero que no es que lo frene sino que por el contrario la hará encontrar un camino diferente al abierto por Andrés, pues son dos toreros totalmente disímiles uno del otro. Precisamente tengo una anécdota muy bonita, yo indulté dos toros de Santa Rosa que son de los Galdós; al padre el 2008 en Huaros, y luego al hijo en Canta el 2015. Algo muy bonito se dé una casualidad así.

─Usted ha asumido, a su aún corta edad, tres profesiones de amplísimo reto que cualquier mortal no las sumaría como son ser torero, médico cirujano y ahora recientemente también aviador civil. Vaya que es digno de admirarlo.

Gracias. Bueno, para mí dentro de la búsqueda por ser feliz que creo le sucede a todos, estaba ese camino que ni siquiera yo sabía que era así pues ya te digo, soy torero por las circunstancias de mi afición, de chico siempre quise ser médico y para seguir toreando cuando vivía en mi casa la condición fue cumplir con mis estudios escolares y luego con una carrera universitaria que no iba ser la de ingeniero ni administrador porque no me gustan. Siempre quise ser médico y no me fue difícil dicho en el sentido más amplio sobre tomar la decisión pues es una carrera muy exigente. Y bueno, también me ha gustado desde toda la vida ser piloto de avión. Son esas mis tres pasiones, torero en primer lugar, médico y aviador.

─¿Cómo es la relación entre el matador Alfonso de Lima; el médico, y ahora también el piloto Alfonso Simpson, se llevan bien?

Se llevan muy bien pero han tenido muchos choques pues varias veces ha ganado el torero y no me cabe la duda que siempre va ganar de entre los tres. Estoy seguro que no habrá conflictos pues he decidido que esta temporada me dedicaré casi cien por ciento a los toros. Claro, seguiré ejerciendo la medicina estética que es mi especialización médica y por supuesto también volaré porque tengo que mantener mi licencia; pero definitivamente a lo que me dedicaré principalmente es a torear.

─Enhorabuena por eso matador, qué gusto saberlo para seguirlo durante la temporada. Muchas gracias por la gentileza de accedernos esta entrevista.

Muchas gracias a ti Martín, la verdad que he disfrutado mucho esta bonita conversación y poder decirles a tus lectores que hay Alfonso de Lima para rato, siempre con la misma convicción y entrega de mi parte.

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