Entrevistas

Paco Méndez: “Con mis clientes hablo de torero a torero”

Paco Méndez se convirtió en sastre de toreros por la necesidad de no dejarse vencer ante las circunstancias de la vida: “A los momentos malos hay que sacarle las cosas positivas…” ─señala, con pleno convencimiento.

Natural de Talavera La Real, en Badajoz, parece que ostenta el privilegio ─o presión como él mismo afirma─ de ser el único sastre en toda Extremadura.

Casado, cuatro hijos y una nieta que le ha dado su hija mayor, fue novillero pasando luego al rango de los de plata hasta que un aciago día del 2010 un toro lo lanzó por los aires sufriendo una lesión a la columna que casi lo deja sin caminar.

Tras interminable proceso de rehabilitación, tomó la determinación de reinventarse dándose maña para quedar ligado al toro pero de otra forma, inesperada y exitosa: Se hizo sastre de toreros “sin saber pegar un botón”─nos confiesa sin atisbo de rubor.

Tanto que hoy es uno de los más requeridos y su firma hasta ha llegado a los catálogos de la alta moda, nada menos.

Lo suyo es un ejemplo de cómo nunca deberíamos derrumbarnos bajo la adversidad y que nada es por azar si no existe una férrea voluntad propia que lo impulse.

Como en su caso, que de vestir los trajes de luces pasó a confeccionarlos, tal como nos lo cuenta en este enlace sostenido vía Instagram:

─¿Por qué optaste por la sastrería taurina pese a que no sabías ni pegar un botón como se dice?

“Era la única forma que concebía yo para seguir ligado al mundo del toro, cierto que no sabía cómo era coser un traje, cómo era por fuera sí, pero ni idea cómo por dentro, qué es lo que llevaba; cómo era un capote, etc.

“Poco a poco y casi como jugando y sin querer, comencé a hacer mis cosas y empezaron a llamarme la gente y vi la posibilidad de poder dedicarme a ello…

─¿No habrá sido fácil empezar, era como echar una moneda también?

“Siempre poniendo por delante el respeto a toda la gente que se pone delante del toro. Tuve la suerte que fueron llamándome toreros que hoy son mis amigos, muchos ya no ejercen, hablamos de hace unos diez años, y, bueno, como vi que la cosa iba en serio pues como te digo lo tomé en serio ya como medio de vida.

“Me busqué buenos tejidos, materiales y empezaron a confiar en mí enseguida cada vez más gente hasta el día de hoy en que gracias a Dios, tengo un buen negocio y siento el respeto de todos”

─¿Haber sido torero, te aportó un plus adicional para entrar rápidamente y hacerte requerido entre tus compañeros?

“Claro, jugué a lo mejor con esa ventaja, por así decirlo. Yo quise ser torero desde los nueve años, me apunté en la escuela taurina aquí en Badajoz, tuve novilladas, pero los festejos fueron viniendo a menos y decidí hacerme banderillero, hasta que luego del percance del 2010, cuando empecé con la sastrería, todo eso me ayudó en dar ese paso nuevo.

“Relancé mi vida taurina de otra manera y conté con el apoyo de mis amigos, como Antonio Ferrera, amigo mío de toda la vida; de Javier Valdeoro que va con él, fueron de los primeros en haber confiado en mi trabajo. Y sí es verdad que me ayudó bastante el haber estado antes ante la cara de los toros”

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¿Por qué precisamente como sastre de toreros y no por otra actividad ligada al toro?

“Pues no lo sé. Si bien le eché una mano a un joven torero, Curro Márquez, y pasaba más miedo acompañándolo que yo vestido de luces. Las tres o cuatro novilladas que le hice pasaba más miedo, era una presión, una tensión muy grande, sentía que no podía asumir esa responsabilidad.

“Luego, como mozo de espadas, también lo intenté pero igual, para darle la mano a otro amigo. Me saqué el carné y todo, pero sinceramente disfruto mucho haciendo mi trabajo.

“Cuando viene un torero aquí a mi casa, el trato no es de cliente sino que hablamos de torero a torero y por eso creo siempre nos entendemos bien.

─Satisfecho entonces, ya de por sí es un éxito gustarte tu trabajo…

“Creo que de ese modo encaminé bien mi vida. Para estar por ahí pegando tumbos, hoy aquí mañana allí, con los dineros con todo.

“Extremadura también necesitaba de un sastre, por la cantidad de toreros que hay aquí, ¿no?. Sin buscarlo, la vida me encaminó por ahí”

─Te lo preguntaba sin intención peyorativa ni mucho menos respecto a las otras actividades, todas muy dignas…

“Es que como te dije, fue sin saberlo. Sin tener nada predeterminado, la vida me encaminó por allí. A lo mejor lo hubiera hecho queriéndolo y no me sale”

─Creo que eres el único sastre de toreros en Extremadura, ¿qué te aporta esa condición?

“Pues, mucha presión, siento yo. Hay que tener en cuenta que en Extremadura hay toreros muy buenos, como en el resto de España y en todo el mundo, pero aquí salen muy buenos como Miguel Angel Perera, Antonio Ferrera, en su momento Posada de Maravilla de novillero, por citar algunos.

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“Que confíen en ti y además toreros que los conocía de antes de ser sastre, te daba esa presión de decir tengo que estar a la altura que digamos no pude estar como novillero o torero de llegar a figura del toreo.

“Hoy sí tengo esa impresión y la necesidad de estar a la altura de aquella circunstancia y quiero que Paco Méndez sea un nombre respetado en el toro.

“Entonces siento que necesito tal presión, me resulta necesaria para hacer las cosas bien”

─Presión,pero también mucha pasión, conforme lo expresas, ¿Qué tanto de ella pones en tu trabajo?

“Cada vez que hago un capote, una muleta, un traje, los hago con el mismo cariño pensando como que lo fueran para mí y el sentirte torero confeccionándolos te motiva aún más, te inspira hacer las cosas mejor…

“Estamos de acuerdo que esto es un negocio, pero no mirando tanto el dinero pero sí a lo mejor mirando la pasión, el sentirte también torero al imaginar lo que sentirá ese torero cuando lleve en la mano tu capote, o se vista con tu traje.

“Ese cosquilleo nada más lo sentimos la gente que se ha puesto delante del toro alguna vez y yo trato de llevar eso a mi trabajo”

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─¿Ver tu firma referida incluso en catálogos de la alta costura qué te genera?

“La verdad que sí, imagínate, que vengan de Milán para hacerme un reportaje a mí, un sastre de toreros, una revista de modas muy cotizada en el tema de pasarela y tal con la propuesta oye, por qué no haces una colección taurina para exhibirla en Milán, que te la facilitamos, o por qué no colaboras con tal o cual diseñador; pues aparte de hacerme mucha ilusión, me hace pensar que estaremos haciendo las cosas bien ¿no?”

─Los toreros, han de tener algunas manías, un apremio, a la hora de encargarte sus cosas ¿Qué tan cambiantes son y quiénes los más?

“Tenemos un amigo en común (ríe), Emilio Serna, qué tela con él, que te cambia hasta medio centímetro y tal…

“Lo mismo hay muchos matadores que también lo son y es algo para entenderlo, normal, se están jugando la vida y quieren sentirse seguros con sus herramientas de trabajo, confiar en lo que utilizan en las manos.

“La verdad, en ese sentido los entiendo, pese a que hay quienes me toman dos días por sacar un patrón. Me llaman para ir al campo, <oye Paco, que voy a estar por tu zona tentando ven conmigo>, <mira que esto del pico velo tú, te importa coger la muleta>

“Me gusta que vengan con esas manías porque me hacen aprender, además esas manías que son inquietudes, les permite a ellos cómo mejorar”

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─¿Verdad que ibas a reaparecer tras un reto impuesto justamente por el matador Emilio Serna?

“Eso fue un cachondeo del matador que teniendo una corrida ya firmada en Portugal que se ha suspendido por el tiempo que estamos pasando, me dice ¡A qué no tienes cojones!, ¿Qué?, le digo. ¡Cuenta conmigo! Le dije muy resuelto, que eso que me digan que no tengo cojones, no es lo mío, yo voy por delante”

─¿Pero fuera de la broma, de verdad te lo tomaste en serio, tu lesión no fue poca cosa?

“No, sí me hubiera gustado, cierto que ya no toreó hace diez años pero sí me gusta ponerme delante de los toros de vez en cuando, claro que guardando recaudos, sé hasta dónde puedo exigirme.

“Esa oportunidad habría sido muy bonita pues quería que mis hijos, sobre todo los menores, me vieran vestido de luces, aparte iba ser un día bonito, con Emilio, nuestras familias y buenos amigos como Manuel Perera que también toreaba esa corrida.

“Hubiera significado una especie de reaparición y retirada al mismo tiempo, personalmente para mí algo muy bonito, el pegarle ocho o diez capotazos al toro aunque sea para colocarlo en banderillas, lo que sea, eso iba ser para mí ni Madrid ni Sevilla, ya con eso te digo todo”

─Tu historia se parece a la de Arístides Vargas, que ya no está con nosotros. Contaba que se hizo sastre por necesidad pues no pudo ser torero. Tampoco tenía idea de costura.

“Es que no hay de otra, las cosas salen no por casualidad, el destino te pone en este camino sin buscarlo, si ese toro no me echa mano quizás no sería hoy Paco Méndez el sastre de toreros.

“Hay que sacarle a todo el lado positivo, lo bonito de la dificultad es saber salir de ellos, porque te prepara para cuando llegue otro momento duro, hay que ajustarse los machos ante la adversidad”

─¿Recuerdas cuánto demorabas en confeccionar tu primer trabajo, un capote, una muleta?

“Un capote, me pegué tres días. Sabía porque lo utilizaba cómo era un capote pero ni idea de cómo era por dentro. Lo desmonté totalmente, saqué patrones y todo y lo volví a montar como buenamente pude, solo que al final lo tiré a la basura. Ahora se prepara en horas.

“El primer traje corto, no sé, me tomaría unas dos semanas, una burrada de tiempo”

─¿Qué tanto de ti hay en cada traje que te encargan, les sugieres mucho a tus clientes?

“Trato de aconsejarles, ya sea por sus rasgos físicos o por su concepto de toreo que tienen. Son cosas muy personales de cada uno pues tienen ya una idea en la cabeza, se les aconseja pero tampoco luego no es la idea que tienen y no quedan a gusto. Lo importante es que ellos se sientan a gusto.

“En este negocio para venderle a un torero tienes que ser torero, me refiero a que si no sabes lo que estás ofreciendo por muy buen vendedor que seas no tendrías idea de lo que siente esa persona que te compra, quien venda mal mis artículos la verdad no me interesa”

─¿A qué te ha obligado la circunstancia actual de enfrentar los estragos económicos de la pandemia?

“Pues mira, cuando en este año empezó todo esto, yo dije, ya la temporada está perdida en noventa por ciento de mis ventas, en España, México y Perú, y teniendo bastante material se me ocurrió la idea de colaborar y también ver la forma de reinventarse porque hay que comer.

“Entonces sacamos unas mascarillas hechas con los géneros que tenemos. De tal forma darle salida a los tejidos y hacer mover las máquinas de coser, y la verdad quedaron muy bonitas”

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─¿Tienes referentes entre los sastres antiguos, cuál en particular ?

“Soy de responder sin modestia aunque suene algo arrogante que no lo soy, no he sentido necesidad de tener referente alguno. Me hice solo en esto y por el contrario más bien tuve que sortear muchos obstáculos.

“Considero que sí debe existir un compañerismo, el otro día llamé justamente a un colega del que no soy amigo para ofrecerle mi colaboración. Esta situación nos afecta a todos y ojalá salgamos pronto de ella”

─Muchas gracias, maestro, ya nos volveremos a ver en Lima o en Badajoz.

“Si en Lima, que ya llevo varios años yendo, donde disfruto mucho de caminar y de los amigos como tú, con un pisco sour, o aquí en mi tierra con una caña, ya veremos”

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Fotos en Lima: Lula Cebrecos

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