La reflexión de Miguel Manzanares… ¡Más de lo mismo! para Cañaveralejo 2019

Analizando los cabeza de cartel, se observa, salvo en el caso de Roca Rey, más de lo mismo, una reafirmación de nombres y conceptos que no solo deja ver el ostracismo en que se encuentra la fiesta…».

En un evento público, las cabezas visibles de la empresa Promotoreando, el ganadero colombiano Juan Bernardo Caicedo y el ingeniero mexicano Alejandro Martínez Vértiz; dieron a conocer las primeras contrataciones para la Feria Taurina de Cali 2019, ciclo compuesto por un total de seis festejos a desarrollarse del 26 al 31 de diciembre del presente año.

Como cabeza de feria se presenta el valenciano “artista” Enrique Ponce, que el año inmediatamente anterior había sido una baja significativa a razón de una controversial lesión de rodilla que le impediría hacer el paseíllo en la capital vallecaucana.

Pero, mágicamente en 20 días desaparecería para su presentación en el cierre de la Feria taurina de Manizales, en el que se recreó con los amiguetes mansurrones de los herederos de Ernesto Gutierrez.

Llama la atención que, a razón de una lesión similar, acaecida en la Feria de Fallas en marzo reciente, se viera obligado a estar por fuera de los ruedos por más de 5 meses.

Aspecto que confirma, de un lado, el carácter engañoso de su lesión en el 2018, y de otro, cierta dureza de la justicia divina, pues al final la verdad se impone, por encima de las máscaras y abalorios de la prensa corrupta.

A la saga el torero de Béziers, Sebastián Castella, que en el anterior ciclo de Cañaveralejo fue declarado como triunfador absoluto, obteniendo su tercer trofeo Señor de los Cistales, a razón de sus actuaciones.

La primera en sustitución de Ponce y en la segunda alternando con Ferrera y Bolívar, de la que saldría por la puerta grande. Empero que en retrospectiva ha venido menguando su actitud y aptitud en ruedos colombianos, amparado en su hermetismo e incluso desconexión con los tendidos.

No se ha de negar acá la admiración y respeto que se prodiga en los ruedos nacionales hacía el francés, pero si se enfatiza en la funcionalidad de su expresión, pasando casi obligando por los ruedos que otrora le consolidaran como figura.

Aspecto al que se suma la búsqueda de ciertas ganaderías, bajo el cobijo del concepto de “figura”.

En tercer lugar, se anuncia la participación de Jose Marí Manzanares, torero que ha sido esquivo con la afición caleña, llegando incluso a estar ausente por baja, durante cuatro años consecutivos, siendo su última actuación la del 28 de diciembre de 2017.

Una tarde en la que se le vio intrascendente, desangelado y funcional, llevando incluso susto cuando el descastado cuarto de las Ventas del espíritu santo, hizo por él a mitad de su faena.

Finalmente, se anuncia al limeño, Andrés Roca Rey, quien desde su actuación como novillero en la plaza de Cañaveralejo ha impactado gratamente a la afición.

Sin duda un torero que mueve masas y que es parte de la renovación generacional que tanto le hace falta a la fiesta; pero que de no salirse del molde comercial y la manipulación tramposa de carteles estará relegado al olvido de lo monótono, impactante sí, pero no por ello autentico y verdadero.

En complemento se anuncian una corrida goyesca, en la que se adornarán los tablones con las obras del francés Loren Pallatier, y otra concurso que convocará a las ganaderías que pastan en el Valle del Cauca, entre ellas Guachicono, Fuentelapeña, Paispamba, Ernesto Gonzalez, Salento y Manuel Orbes.

Analizando los cabeza de cartel, se observa, salvo en el caso de Roca Rey, más de lo mismo, una reafirmación de nombres y conceptos que no solo deja ver el ostracismo en que se encuentra la fiesta…

… sino que da cuenta del endeble concepto y folklórico gusto del grueso de la afición valle caucana, que se prodiga generosamente a las “figuras” sin considerar los mínimos de calidad, entrega y respeto por el traje; de nuevo a hacer la américa en época decembrina.

Basta con mirar los nombres para augurar la calidad y presentación de los astados, sus juveniles y cuernimochas caras, sus cebadas carnes y su inexistente casta, matizada por los amigos del engaño, bajo ridículos nombres como toros nobles, artistas, generosos o con movilidad.

Al igual que el año anterior no se tiene noticias de toreros a caballo, ni se han insinuado siquiera los nombres de toreros emergentes o noveles.

Grupos de los que esperamos tomen nombres como los de Octavio Chacón, Cayetano, Diego Urdiales, Emilio de Justo, David de Miranda, Román Collado, Juan LealPablo Aguado, e incluso Paco Ureña.

Toreros que sin lugar dudas, de ser convocados validarían su gran momento y la verdad y entrega que enmarca sus ascendentes carreras.

Si bien la empresa y algunos aficionados justifican la monotonía de los nombres, escudándose bajo la hipérbole de “figuras del torero” es necesario pensar en el verdadero impacto y producto de estas actuaciones.

A juzgar por las cifras de años anteriores el detrimento en la calidad del espectáculo taurino no se justifica en términos de aumento en lo económico, por ende más que un ejercicio de crecimiento económico, ferias hechas a base de figuras hacen decrecer la fiesta en verdad y originalidad.

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@Manzanarestoro

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