En Madrid… Grave cornada para Ritter y oreja para Eugenio de Mora

Las Ventas. 10 de junio de 2019. Vigésimo octavo festejo de abono. Media plaza. Toros de El Ventorrillo. Muy volátiles y sin fijación. Costó sacarles partido por su mansedumbre y descastamiento.

Eugenio de Mora: Silencio tras dos avisos, silencio y oreja tras dos avisos.

Sebastián Ritter: Ovación tras aviso; herido al intentar un quite al cuarto.

Francisco José Espada: Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

Parte médico:

Aquí el parte médico de Sebastián Ritter, quien sufrió cornada mientras intentaba hacer un quite al cuarto de la tarde: “Heridas por asta de toro en cara interna del tercio medio de la pierna derecha, con una trayectoria hacia arriba y hacia la cara externa de 20 centímetros que lesiona vena safena interna, produce destrozos en músculos gemelos y contusiona arteria y nervio tibiales posteriores. Herida superficial en pliegue inguinal derecho. Es intervenido bajo anestesia general y se traslada a Clínica de la Fraternidad Muprespa Habana. Pronostico grave“. Fdo: Máximo García Leirado.

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No transmitió el primero que salió a la plaza, para Eugenio de Mora, quien le recibió con el capote con pocas opciones de lucimiento. No metió la cabeza en el caballo. Lo tanteó con la muleta desde el tercio. No pudo ligarlos ya que al segundo muletazo que daba se quedaba corto en la embestida. No pudo hacer más y concluyó entrando a matar al astado.

El cuarto de la tarde siguió la tendencia de sus hermanos y se mostró poco bravo en la lidia. No se quiso emplear en varas, ni apretar con demasiada fuerza durante estos momentos.

Ritter, durante el quite, se cayó al suelo y el astado le infirió seria cornada en el gemelo, por lo que se fue a la enfermería, su pronóstico como ya se apunta líneas arriba en el parte médico, es grave.

Comenzó la faena de Eugenio de Mora intentando equilibrar ambas manos para encontrar por dónde lo encontraba más cómodo. Por la derecha no tenía calidad ni clase, y por la izquierda pudo sacarle algo más, pero destacó el torero por encima del toro, y siempre mostró buen hacer durante los pases, intentando exigir, y tratando de buscar en un toro manso. Faena de mérito, pero sin apenas reconocimiento.

El segundo de la tarde, para Ritter, fue un toro que salió áspero de corrales, con genio y la cara alta al caballo, en donde se estrelló pero no peleó. En banderillas continuó del mismo modo, muy deslucido y sin clase.

El prólogo de la faena ha sido por la mano izquierda, por la cual el toro continuó su nada buena actitud y poca continuidad en los engaños. No acudía con prontitud y embestida limpia. Con la mano derecha, en cambio, presentaba más suavidad a la hora de acudir, y pudo lucirse algo más el diestro nacido en Colombia, quien finalmente le dio muerte pinchando en una ocasión y luego descabellando. Su actitud fue aplaudida en el tercio por el respetable.

Con una sintonía diferente recibió Espada al quinto, ya que empujó con más celo en el capote. No obstante, todo se fue complicando, ya que en la muleta tampoco hubo demasiado.

Comenzó la faena por alto. Se empezó a rajar hacia las tablas el astado. Supo lidiarlo y ponerse en el lugar adecuado el torero. La actitud fue indiscutible, y la torería plasmada en el aplomo también. Con la espada tuvo menos suerte pinchando en dos ocasiones.

El tercero fue para Francisco José Espada, y no dijo nada diferente a sus hermanos. No se empleó en el caballo. Inteligentemente supo el joven torero sacarlo con la muleta, ocultando las querencias del animal.

La faena tuvo momentos con más transmisión hacia el tendido. Tampoco pudo hacer mucho más y tomó la espada.

Al moverse el turno, el cierraplaza correspondió a Eugenio de Mora Salió muy suelto el sexto de la tarde, como un tornado, y sin tener fijación ni por el caballo ni por los engaños. Durante la faena, el toro continuaba con la misma condición, pero el diestro intentó nuevamente llevarlo por ambos pitones para encontrar cuál sería su punto.

La faena fue de menos a más, y consiguió entender bien al toro. Faena muy meritoria la del maestro, que consiguió sacar algo del toro a pesar de su condición. Eugenio de Mora, tratando de dar lo mejor de sí, sacó petróleo del toro, con lo que tras dos avisos, cortó una oreja bien merecida.

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@Duenases

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