En Manizales… Las ganas y el pundonor se impusieron a la tormenta

Monumental plaza de toros de Manizales, tercer festejo de la 63 Temporada Taurina de Manizales, correspondiente a una novillada con picadores, tarde pasada por un fuerte aguacero que imposibilito el ruedo, con un aforo cercano a los tres cuartos de plaza que fue menguando por las inclemencias del clima; se lidiaron utreros de la dehesa de Achury Viejo, encaste Parladé vía Conde de la Corte, salvo el sexto, muy en el tipo del encaste, sólidos de hechuras y astifinos; destacando el quinto que estuvo por encima del novillero.

Sebastián Caqueza: Palmas y silencio.

Andrés Bedoya: Palmas y silencio.

Santiago Fresneda: Oreja y tres avisos.

Detalles:

Se guardó sentido minuto de silencio en homenaje al torero Manizalita Andrés de los Ríos, fallecido en horas de la mañana. El festejo inicio con 30 minutos de retraso debido a que se tuvo que adecuar el ruedo descompuesto por la lluvia; igualmente se suspendió temporalmente por lluvia.

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Una mañana de contrastes la de hoy en Manizales, pues de un lado cientos de jóvenes y aficionados marchaban por el centro de la ciudad vestidos de blanco, exigiendo respeto por la fiesta brava y demostrando ese amor y sentimiento que los liga al arte taurino; de otro, la melancolía y sorpresa por la muerte del torero Manizalita, Andrés de los Ríos, un artista a carta cabal que de un momento a otro fue relegado y excluido de las grandes ferias, bajo el sino de la indiferencia y la falta de oportunidad.

En los corrales, un ambiente tenso, todos afectados, pero el espectáculo debe seguir y la mejor manera de honrar al amigo y colega, es vestirse de luces. Al igual que en Cali el ganadero Felipe Rocha, trajo astados, en este caso utreros, serios de cara y correctos en peso, incluso muy por encima de los presentados como “toros” en la corrida inaugural, llama la atención como los criterios de selección y seriedad de las empresas cambian de acuerdo a la nacionalidad de los actuantes.

Con tan buen insumo se inició la novillada y a la par se acrecentó la tormenta, parecía que del cielo se desprendieran a raudal lágrimas en memoria de un torero, y a la vez se ponían a prueba las ganas de los novilleros; pese a las opiniones de los que quisieron cancelar la corrida, incluso un conocido periodista habló de que era un despropósito torear así, los jóvenes cumplieron con su papel y se impusieron a las adversidades, más despropósito sería dejar pasar una oportunidad así, pues el toreo es de sacrificio, es de valientes y no de farsantes.

Sebastián Caqueza, siendo el más toreado del cartel, incluso llegando a hacerlo en el coso titular del mundo, no pudo lograr convencer, con el abre plaza Madrileño (404 kilos) montó una faena de uno a uno, sin transmisión y con más trapo que profundidad, rematada con una buena espada, palmas.

Su segundo Medianoche (440 kilos) le impidió toda posibilidad, parado y desclasado, definitivamente nada que decir; con los aceros tras pinchazo despacha, pitos para el astado.

Andrés Bedoya, dejó buenos momentos en su primero, pero su segundo delató carencias en su formación. Con Navegante (400 kilos) literalmente navegó en la tormenta que caía sobre Manizales, se entregó, le echó mérito y ganas, dejando bonitos y sentidos derechazos, pero la lluvia le impidió ligar, abrevia y despacha. Palmas.

Barretino (430 kilos) fue el toro del encierro, bien hecho y con transmisión, acudió raudo en dos ocasiones al peto; con la pañosa desbordo al torero quien no supo aprovechar la generosa embestida, aburriéndolo; de nuevo falta mejor y mayor formación por parte de los maestros de estos jóvenes, que parecen más interesados en parecer toreros que en serlo realmente;  con los aceros despacha tras escuchar aviso, silencio y palmas en el arrastre.

Santiago Fresneda, mostró el potencial, valor y voluntad que tiene, se le abona el interés por echar para adelante el festejo pese a las inclemencias del clima y el pésimo estado del ruedo, pues a raíz de su decisión sus compañeros le siguieron.

Ante Carabelero (418 kilos) estuvo vistoso con el percal, chicuelinas, navarras y buenas verónicas; con la pañosa se le nota voluntarioso y entusiasta, su expresión, muy cercana a la de su padre, el también torero Gitanillo de América, fue poco ortodoxa, pero llegó de manera positiva a los tendidos. Sin embargo, si desea llegar a trascender en este oficio deberá buscar su propia expresión, por el momento hay tela para cortar. Buena estocada reclamando una merecida oreja.

El cierra plaza Marinero (424 kilos) fue el lunar del encierro, feo de hechuras y de mal comportamiento; pésimamente lidiado por la cuadrilla, aspecto que acentuó su descastamiento; inició faena pegado a tablas exponiendo y transmitiendo, sin embargo, todo quedo en buenas intenciones pues no hubo materia prima, ni tampoco oficio para dominarlo, unas son de cal y otras son de arena; con el acero acusó su inexperiencia y escuchó los tres avisos, recibiendo dura pero importante lección

La temporada continúa en Manizales.

Miércoles 10 de enero, toros de Paispamba para Leandro de Andalucía, Román Collado y el joven antioqueño Juan de Castilla.

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@Manzanarestoro

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