En Madrid… Hebrea y Castella: Toro y Torero

Las Ventas, 26 de mayo. Decimoquinta de la Feria de San Isidro. Casi lleno. Con toros de Jandilla-Vegahermosa. Por lo general, muy bien presentados y parejos. Con casta los tres primeros, en especial Hebrea, al que se le ha concedido la vuelta al ruedo porque mostró clase y calidad en su embestir. El quinto fue devuelto a los corrales sustituyéndolo un manso con genio de Salvador Domecq.

Francisco Rivera Ordóñez Paquirri: Silencio y silencio.

Sebastián Castella: Oreja tras aviso y ovación tras dos avisos.

Alberto López Simón: Aplausos y silencio tras aviso.

Detalles:

José Chacón se desmonteró en el segundo de la tarde tras dejar dos pares de banderillas de gran torería.

Vuelta al ruedo para Hebrea, en reconocimiento a su casta, clase y calidad.

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Una tarde caracterizada por un gran toro de Jandilla, que se ha movido con nobleza y mucha humillación. Sebastián Castella ha demostrado su gran torería permitiendo el lucimiento del astado en los tres tercios de su lidia. No tuvieron su día Paquirri ni López Simón, quienes han desaprovechado sus respectivos primeros toros.

Abría plaza Paquirri ante un serio astado que le faltó emplearse más en el caballo. Lo tanteó al comienzo de la faena doblándose el diestro, sacándolo así hacia los medios. Allí le consiguió una buena tanda por el pitón derecho, por donde se movió mejor, con mucha prontitud. En este momento fue cuando el diestro ni siquiera intentó ligar dos pases seguidos, lo que hizo generar diversidad de opiniones en el tendido.

Más alto fue su segundo, al cual supo enganchar bien con el capote. Fue el propio matador el que colocó los tres pares de banderillas a toro pasado. Faltó orden en la faena de muleta. Comenzó sentado en el estribo pero se tuvo que levantar para buscar la embestida del animal, ya que se encontraba mucho más parado. Nuevamente faltó ligazón para poder transmitir al público venteño.

A la verónica recibió a Hebreo Sebastián Castella. Se movió muy bien en el capote, metiendo la cabeza. El diestro vio desde el primer momento que ese animal se merecía el poder lucirse en suerte de varas, por lo que lo dejó a una considerable distancia. Como era de esperar, el astado se arrancó con bravura contra el peto. No se lo quiso castigar demasiado para que aguantase una buena faena, y así fue. El torero salió a los medios a brindar a los asistentes, donde llamó y esperó a gran distancia la arrancada del animal. Se lo pasó alternando por delante y detrás.

Bien alejado comenzó las dos siguientes tandas por el derecho, enganchando al toro en la muleta y logrando gran profundidad en los pases. Con mucha fijeza y empuje se movió el astado, cualidad que aprovechó el torero francés para dejar muletazos en redondo tanto al natural como por la derecha. Este hecho fue más que suficiente para poner en pie a toda la plaza y despertar la famosa duda en el tendido de “¿Qué le hace falta a un toro para poder ser indultado en el coso titular del mundo?”. El toro peleó hasta el final. Menos acierto tuvo el torero con los aceros, con los que dejó media estocada trasera derivando en una muerte de toro bravo, tardando así en echarse al albero.

El quinto bis fue de Salvador Domecq, un toro manso que protestó en el caballo. Castella se enfrentó a un animal agresivo, con casta de la mala. Se supo colocar para dejar un buen sabor de boca en el respetable, el cual se lo devolvió con una ovación tras reconocer el mérito de una faena tan complicada.

Prontitud mostró el primero de López Simón desde la salida. Durante la faena, no logró el diestro cuajar un toro que empujó en la muleta al galope. Se lo pasó por ambos pitones con templanza y dejando los tiempos necesarios. Concluyó con una estocada certera.

No salió mal el sexto de la tarde, que al igual que sus hermanos, dejó una buena arrancada hacia el caballo. No llegó a acoplarse al toro por lo que terminó aburriendo en cierta medida al tendido e incluso mostrando su descontento mediante pitos. Decidió empuñar la espada rápidamente para concluir con un festejo por el que ha pasado con más pena que gloria.

En resumen, ha habido que esperar a llegar a casi el ecuador de la Feria para ver triunfos de calidad. Estos vienen acompañados necesariamente por el protagonista de este arte, el toro bravo y encastado. Hoy hemos podido ver un ejemplo de bravura, nobleza y clase que ha conseguido devolver la ilusión por la Fiesta a los aficionados. Los asistentes han podido comprobar que aunque salga un toro encastado, el torero tiene que estar a la altura, y Sebastián Castella lo ha hecho. Hebreo se ha movido con clase y empuje, provocando pequeñas controversias en el tendido sobre la posibilidad de indultar un toro en la Plaza de Las Ventas. Finalmente se le concedió la vuelta al ruedo, haciendo levantar del asiento al público asistente, el cual hoy por fin, ha podido volver  casa y decir con orgullo: “He estado en los Toros”.

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@pablobielsa5

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