Lo dice Pepe Mata… Qué buen toro fue Hebrea; y Castella, mejor

Se ha lidiado un encierro de Jandilla que ha estado correctamente presentado, no pelearon a satisfacción en los caballos, se estrellaron y les señalaron, pero dieron posibilidades en el tercio final; ha destacado el segundo de nombre Hebrea, que acudió con limitaciones con el piquero, en donde le dieron un simulacro de puyazo tras estrellarse en el peto hasta en dos ocasiones.

Claro que no faltó alguno -tras ver lidiar tanto saldo de ganaderías- que festivamente exclamó que Hebrea tenía que ser indultado; sueños guajiros, porque si bien es cierto que tuvo casta, clase y calidad en su recorrido, tuvo un muy buen torero que lo supo guiar y hacerlo ver mejor de lo que fue:

Sebastien Castella.

La faena con la tela roja, ha sido en donde el toro de Jandilla tuvo lucimiento, fue sometido y llevado por la muleta poderosa del francés, atemperando a su vez la embestida y otorgando rito y armonía a cada uno de los momentos escultórico que se sucedieron, incendiando los espíritus de los diletantes taurinos.

Sebastien falló con el acero, y la gran faena se redujo a una oreja que dice tan poco para la luminosa faena que ahí estuvo escrita en el redondel venteño.

Castella, tuvo un sustituto un toro de Salvador Domecq, que no peleó en caballos, se defendió aventando cornadas de manso para deshacer el encuentro y después fue violento en la muleta, esto es, tuvo genio, la casta mala.

El señor Castella estuvo francamente bien, aguantando y pudiendo con el manso y violento ejemplar para construir otra faena de suma importancia que no tendría nuevamente un buen final con la espada.

No obstante, eso no importa a, Sebastien Castella, se le volverá a ver con mucho gusto por los sólidos argumentos vertidos en una experiencia que hizo quedar en estado de gracia, al gran público que ha sido testigo de tan luminoso hecho taurino.

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@PERIODISTAURINO 

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