En Acho… Antonio Ferrera revitaliza sentimientos con faena de dos orejas

Lima, Perú. Domingo 6 de noviembre del 2022. Plaza de Toros de Acho. Segunda corrida del serial nazareno de la Feria del Señor de los Milagros. Con más de tres cuartos de aforo en los tendidos del más que bicentenario coso rimense, se lidió el encierro conformado por reses de La Viña (1°, 2° y 5°) El Olivar (3°, 4° y 6°) de propiedad de don Aníbal Vásquez. Con cuajo, edad y kilos. Cómodos de cara y abierto de cara el 6to. Pobres de pitones. Con Transmisión el 3° y 4°. Bravos el 2°, 3° y el 4° además con clase y calidad para embestir.

Antonio Ferrera: Palmas y dos orejas.

Emilio de Justo: Oreja y silencio.

Joaquín Galdós: Oreja y palmas.

Detalles:

Vibrantes olés escuchados esta tarde en la más que bicentenaria plaza de Acho, por parte del público que acompañó complacido la labor de los espadas.

Buen puyazo del varilarguero Jhosep Rojas, al 4to. toro.

Recibió un puntazo del primer toro, sin consecuencias, el matador Antonio Ferrera, quien además por pertenecer al grupo especial, llegó con picador y banderillero.

Gritos de tinte político contra el presidente de la República, se dejaron escuchar desde varios tendidos de la plaza. Sería bueno separar a los toros de este tema, aunque Acho siempre fuera un termómetro político.

Lució ordenado y mucho mejor controlado el callejón.

Premiado con la vuelta al ruedo el salido 4to. tocado en suerte al matador Antonio Ferrera.

Ha respondido el público de Lima, cada tarde en lo que va de feria. Se espera un lleno total la del siguiente domingo de cierre.

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  • Muy buena corrida de los hierros de la familia Vásquez de las Casas. La Viña y El Olivar. Dejaron atrás el sinsabor de la semana pasada. Homenaje al público que no se dejó influenciar por el negativismo y concurrió a la plaza en gran número.

Hace unos meses, cuando la Empresa hizo formalmente el anuncio ferial de esta temporada, no tardaron las voces discrepantes a cuestionar los carteles. Lo cierto que hoy, tras haberse dado esta tarde la tercera de abono y segunda corrida de toros, nadie podría dejar de reconocer que todos los actuantes vistos hasta el momento han quedado plenamente justificados.

No solo por lo que taurinamente dieron de sí en cada una de sus presentaciones sino por su entrega y disposición por agradar y cumplir acorde al escenario donde hicieron el paseíllo. Lo habíamos dicho de antes. Acho impone y exige darlo todo.

Y eso quedó patentado en la actitud y entrega de la terna que cruzó su ruedo hoy para regalar a la afición peruana una gran tarde de toros. De toros, sí, porque no nos parece que hoy, por lo menos haya quedado duda de la edad de las reses que salieron a la plaza. Cómodos de cara casi todos, sí. Pero que se taparon de variada forma. Que si por los morrillos, por lo alto de agujas, por sus kilos, etc., pero toros, señores.

Esa disposición y vergüenza torera que caló en los tendidos con un Antonio Ferrera que vino a Lima, con actitud, dejando algunos discutibles alardes y pinturas, para echarse la responsabilidad de cuajar faenas de entrega a sus oponentes. De blanco y oro con bordados de mariposas, tan peculiar como su llamativo capote de seda en color verde que desplegó para recibir al primero que abría plaza.

Uno de La Viña de nombre Redoble, negro mulato, con 472 kilos, según pizarra y que los aparentaba. Toro con cuajo, serio, hondo. Debajo del morrillo es claramente astracanado.  Llevaba en los costillares varetazos propinados seguramente al pelear con sus hermanos en el campo.  Recibe un puyazo corto bien señalado. Se ciñe por el derecho el toro que acusa poca fuerza. Lo lleva a media altura hasta hacerlo entrar en confianza.

Pegó un puntazo a su matador, sin mayor consecuencia. Luego de ello, hay dos series intentándole coger el ritmo. Se va viniendo abajo y empieza a a defenderse. Aguanta Antonio Ferrera y le extrae un par de buenos muletazos por la diestra. Ya el toro suelta la cara y queda corto. Con ganas siempre de agradar, el diestro de Buñola. Coloca una entera apenas caída. Descabello.

El salido cuarto fue un toro bravo. Con mucha clase por el pitón derecho. Herrado con el N°18, negro mulato de El Olivar. En el recibo acusó vencerse por el izquierdo. Lo cambia de sitio y el toro se emplea embistiendo con son y transmisión. Recibe un buen puyazo de Jhosep que se aplaude.

Aprieta el público al matador para que coja los palos, sin recordar que ya no lo hace. Ferrera ha visto las condiciones del toro y se entusiasma. Acepta el reclamo de la parroquia e invita al de la casa, Joaquín Galdós. En gesto muy torero y de compañerismo, le ofrece un par más cuando el peruano solo colocó un rehilete. Lleva alegría el toro que se arranca galopando.

Con la muleta, le gana pasos caminando con toques por alto. Lo llaman desde el 10, el 11 y el 12. Receta una serie cumbre, mandando, templando y ligando los pases que son todos por la derecha en los medios. Faena estructurada y cimentada administrando los tiempos para que reponga aire el toro. Se ha hecho esperar la música y el público la reclama, entusiasta.

Va para arriba el toro. Cogió la muleta con nobleza, transmisión, clase, buen ritmo y tranquillo. Condiciones de su bravura y calidad. Luego de una serie hilvanada de principio a fin pega un remate de pintura que por sí solo es un cartel de toros. Estalló la plaza y los olés vuelven a retumbar en el viejo coso bajopontino.  Cierto que por ahí algunos momentos tomando el pico y pasándolo paralelo, pero que no demeritan el conjunto de su labor.

El epílogo es por roblesinas sacándolo contrario. Inesperadamente el toro gira contrario lo cual no es buen signo. Se perfila de lejos de la forma tan peculiar que ha implantado. Coloca entera ligeramente desprendida. Estalla en fervor la plaza. Cae una oreja y la segunda se hace esperar. Puerta grande asegurada y la emoción notoria del diestro, se hace palpable en su rostro y lágrimas emotivas.

Emilio de Justo, es un magnífico torero. Se presentó en Acho con ese refinado gusto para torear que lleva impregnado. Con el segundo instrumentó una faena en terrenos del toro, ligando series muy templadas. Resolvió con solvencia la lidia del salido quinto al que recetó buenas series llenas de sentimiento, despaciosidad y toreo de inspiración.

Desde el inicio lo lanceó metiéndolo en el percal en lances jaleados. Pica contrario Ángelo Caro. Corta bien Antonio Ferrera al toro que hacía hilo por David Zorrilla. Cumple bien Denis Castillo. La faena se decanta por la colocación, las distancias, el temple.

Todo en favor del toreo bueno. Sobre todo por el mejor pitón del toro, que es el derecho. Toro que humilló más que todos sus hermanos y cogiendo los vuelos por debajo. Hasta que declina y se torna menos intensa. Un par de pinchazos que le impiden pasear algún trofeo.

Joaquín Galdós, regresó a su plaza con la vitola de haber sido el último ganador del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros que obtuvo el 2018. El público, su público, lo arropa desde el principio y al brindar a Cantinero, toro del hierro de El Olivar, propiedad de sus abuelos, que tiene menos cara del encierro a pesar de sus kilos y su cuajo de toro.

Sonora ovación fue la respuesta del invite. Cita desde los medios con un molinete de rodillas que engarza con dos derechazos ligados y templados que remate con el de pecho. Estalla la plaza y la música comienza a sonar. Transmitió una barbaridad el toro en el hacer mandón de Joaquín que de tanto, los toques son acaso algo más violentos por lo que en una le pega un derrote hacia el rostro que le hace trastabillar. Crece el toro de menos a más, aunque rebrincó en algunos.

El limeño no lo suelta ligando cada muletazo. Se suceden en estado de gracia, redondos y circulares invertidos, todo a compás abierto. Hay hondura en cada muletazo logrado. Faena de conexión, sin probaturas de inicio, sustentada por la diestra. El derrote no le hizo confiarse por naturales. Estocada entera ligeramente atravesada, luego de un pinchazo. Es mayoritaria la petición por el trofeo que cae merecidamente.

Capitán fue el que cerró tarde, de El Olivar. Negro, con 525 kilos. Aparentes. El más abierto de pitones. Pese a su inicial sosería parece que va a servir. Rápido acusa el castigo en varas. Ha mantenido la boca cerrada hasta donde le alcanzaron las fuerzas. Al final terminó protestando. Pinchazo y a recoger la venta.

Respondió hasta la fecha el aficionado registrando buena entrada cada tarde en lo que va de feria. Se espera un gran cierre para el próximo domingo 13.

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