El análisis de Thierry Reboul… Sobre la clausura de la Feria de l’Atlantique: Lluvia de orejas para el cierre

Las estadísticas recordarán que (Jesús Enrique) Colombo cortó cuatro orejas en la corrida de clausura en Bayonne de la Feria de l’Atlantique y que por tanto estuvo excepcional. El análisis toro a toro muestra que no ha sido así. Los dos primeros trofeos son un regalo de una presidencia generosa. Los dos siguientes se cortaron a un gran sexto toro noble con un tranco excepcional que dominó al torero de un extremo a otro de la faena.

Paco Ureña cortó una oreja tras mostrar enjundia frente a un toro noble. El ganador moral de este festejo será, Miguel Ángel Perera, quien permanecerá en el grato recuerdo, por sus dos faenas. La segunda fue un bonito momento del toreo que, por simple constancia, mereció mucho más que un simple trofeo.

Como todos los toros de esta Féria de l’Atlantique, el encierro de Garcigrande salió bien armado y correctamente presentado. En honor a la verdad, nada destacable a caballo, fueron nobles en el tercer tercio, en particular el gran sexto toro. Han contribuido en gran medida a que este largo festejo, pese a todo, haya resultado entretenido.

Toro a toro

El primero fue chico, bien armado y además abanto. Miguel Ángel Perera lo miró fijamente y le saludó con un ramillete de verónicas. Tomó dos puyazos sin emplearse. Como es clásico en, Perera, comenzó doblando al toro, que mostró ser noble. El torero aprovechó esa nobleza con la mano derecha pero siguió siendo limitada. Toreó en redondo al de Garcigrande.

Con la izquierda, se cruzó un poco más, no obstante, en este pitón el toro fue más complicado. Derechazos en redondo antes de recortar la distancia, el terreno, ya que el de Garcigrande se fue a menos y miró con insistencia a las tablas. Le fue difícil ponerlo en suerte para poner punto final a la faena. Perera entró a matar dejando una entera caída. El toro dado la mala colocación de la espada tardó en caer. Una oreja para Perera y palmitas para el toro.

El segundo estuvo más hecho, con mayor presencia y también fue abanto. Paco Ureña consiguió encelarlo. Dos veces fue puesto mal en suerte para el caballo en donde nunca se creció al castigo. Colombo hizo un quite por las chicuelinas. El tercio de banderillas resultó bien realizado por lo que el público ovacionó en el tercio a, Agustín de Espartinas. Ureña en escena y llevó, con elegancia, al toro a los medios del redondel.

La primera serie con la derecha, si bien el bicho mostró nobleza también enseñó que era soso. Otra serie de derechazos y el torero hizo uso de la mano izquierda para así trazar dos series de templados naturales; acto seguido nuevamente la derecha tomó el relevo y la sosería del toro era evidente.

Mucha entrega del torero, lástima que el de Garcigrande no transmitiera lo suficiente. Ureña citó en la suerte de recibir, sin embargo la espada que entró entera atravesó al toro. Fueron necesarios varios descabellos para que claudicara el toro. Saludos en el tercio.

Colombo recibió al tercero con paquirrinas (larga cambiada afarolada) luego una verónica de rodillas. Continuó con ceñidas chicuelinas. El toro acudió a dos puyazos que más bien fueron señalados sin emplearse en el caballo. El segundo tercio que es una especialidad venezolana, decepciona a pesar de la espectacularidad del torero banderillero, hubo de llegar hasta un cuarto par que fue el mejor; su cuadrilla no le ayudó mucho al venezolano.

Inició su faena por cambiada y circular, el toro tuvo un andar cansino. Primera serie a la derecha, luego a la izquierda, el Garcigrande que era reservón pronunció más el defecto. Colombo intentó pero no logró concretar buenos derechazos e intentó, en vano, crear emoción con los circulares y luego desordenadas bernadinas. Decidió entrar a matar y dejó una estocada muy caída de efectos rápidos y espectaculares. Dos orejas por unos capotazos, un mal tercio de banderillas, una faena inconsistente -sin lógica ni orden-  y una estocada caída. (sic)

El cuarto fue magníficamente recibido en el capote de Miguel Ángel Perera. El toro tomó dos puyazos “ligeros” sin emplearse. Desde la salida del toro de Garcigrande para Perera mostró un toreo opuesta a la tauromaquia de Colombo. Citó de lejos y dos derechazos con temple y el torero perdió la muleta; por lo que comenzó de nuevo y le salió a la perfección, siguió con tres imponentes derechazos y un cambiado de mano. Bajó la mano, detuvo el tiempo, reduciendo el espacio por donde pasó el toro; esto es, toreó con suavidad y a cámara lenta.

A la izquierda, el toro fue menos colaborador, no obstante, el temple ahí estuvo. Tres derechazos pasándose al toro alrededor de su cuerpo reduciendo más los terrenos. Una lección de bien torear, en un pañuelo. Perera tomó la espada se entregó, pero, la estocada quedó baja. Lástima que el toro se quedó sin transmisión. El de Garcigrande tardó en caer lo que una parte del público no apreció. Una oreja en donde un mínimo de coherencia habría otorgado dos.

El quinto de mayor presencia, más fuerte, tuvo un soberbio saludo capotero de Paco Ureña. El toro acudió dos veces al caballo sin empujar. El torero brindó a Olivier Barratchart, para de inmediato conducir al toro al centro del ruedo. El toro ha sido noble y repetidor, cuatro series a la derecha, con pasión y entrega; con el total deseo de hacerlo bien.

Lo mismo ocurrió por la izquierda, en donde el toro se frenó al final de la faena y mantuvo sólo el paso por la derecha. Sorprendentemente, el toreo al natural, que resultó más desordenado. Aparecieron unas manoletinas y el de pecho. Ureña pinchó antes de dejar media estocada delantera y efectiva. Una oreja.

Para poner punto y final a la Féria de l’Atlantique, salió un toro negro muy bien armado y fue recibido espectacularmente por el capote de Colombo, quien puso en suerte al toro para el primer puyazo desde el centro del ruedo, qué absurdo, el toro fue caminando y sólo embistió desde el círculo exterior para que apenas le dieran un picotazo. El segundo encuentro no fue mejor. Quitó par zapopinas antes de hacer uso de las banderillas; de los tres pares el segundo, fue el único colocado entre los cuernos, esto es, asomándose al balcón y fue el mejor. Los otros dos fueron a toro pasado.

El venezolano le brindó a Alain Lartigue. Comenzó la faena de rodillas por derechazos y pases de pechos. El toro que fue noble tuvo alegría. Las dos primeras series fueron buenas. El toro también embistió con clase y casi hizo su faena solo. El torero sacó provecho de acuerdo a su entender las evidentes cualidades del de Garcigrande.

A la izquierda, el toro se vino a menos un poco, por lo que regresó a la derecha, donde fue mejor el toro para una buena serie. El toro hizo evidente las limitaciones del torero quien estuvo muy por debajo del potencial del animal. Final con luquesinas. Entró a matar espectacularmente recibiendo, cayó rápido el de Garcigrande, dos orejas y vuelta al toro. Nos encontramos soñando con este toro en otras manos, pero, lamentablemente, es solo eso… un sueño.

Terminó así la corrida de clausura de la temporada de Bayonne.

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Galería fotográfica: ©Philippe Latour

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@ReboulThierry3

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