En Monterrey… Un trio de triunfo

En la Monumental Monterrey este viernes 3 de junio, ante media plaza se lidiaron seis toros de Julián Hamdan, han estado bien presentados, con trapío, mansillos, debiluchos; los toreros estuvieron por encima de los defectos.

Octavio García El Payo: Ovación tras aviso y dos orejas.

Diego Silveti: Ovación tras aviso y dos orejas

Luis David Adame: Silencio y dos orejas

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Los toreros de esta noche no dejaron que el compañero se fuera con el triunfo. Eso es un mérito. Ya que cada uno salió a dar lo mejor para poder triunfar. Hay que reconocer que los tres estuvieron por encima de los bureles; supieron cubrir muy bien los defectos a los toros, tanto fue así, que hasta algunos entusiastas asistentes, sin reflexión, estaban solicitando inmerecido indulto.

Y bueno, se preguntarán cuales eran esos defectos, tan sencillo como decirlo, perdían las manos al salir del caballo o cuando el matador quería bajar la mano con la muleta para que el burel humillara volvían a caer a la arena hasta que terminaban echándose.

Sin embargo, hay que mencionaran que la noche de este Viernes 3 de junio fue mágica, y no precisamente por que haya sido cosa de magos, sino porque me hizo trasladarme en el tiempo y volver a los años de cuando fui niña y observaba como los toreros contendían entre si por ser el triunfador de la tarde.

El Payo nos mostró una plausible evolución en su toreo, que demuestra, el cómo entender de las condiciones de los toros ofreciendo la solución adecuada, como fue, en este caso, con los astados que le correspondieron. Con el primero de la noche, nos estuvo dando esta demostración, desde el saludo con cadenciosas verónicas que resultaron muy ceñidas, para terminar recortando con una media con la barbilla encajada al hombro y las manos a la cadera.

Con al tela roja dio una demostración magnífica de su tauromaquia. Jugando con ambas manos, sosteniendo siempre  a media altura la muleta para que el toro no fuera a visitar el piso. En un par de ocasiones realizó el toreo en redondo abrazando al toro, lo que hizo emocionar al público. Intentó poner punto final a su faena con un estoque entero, no ha sido suficiente para que el astado rodara por la arena; hubo la necesidad de hacer uso del descabello y así terminar después de tres intentos, no sin antes haber escuchado el aviso por el tiempo excedido.

Con el cuarto de la noche fue por donde comenzó el furor de los asistentes. Desde que recibió con el capote a su segundo, la gente de inmediato estuvo con el en todo momento. Reconociéndole, sobretodo, lo que trazó con la tela roja, tal vez muchas personas no lo notaron pero lo que El Payo hacía era dejarle la muleta al toro en la cara con el noble fin de que hubiera continuidad en su faena.

Aparte de que la tenia que llevar a media altura para que no claudicara el toro en la arena. Ha estado bien el torero, una faena seria y que impactó tan gratamente en los tendidos que la gente al momento de que se quería perfilar a matar, la gente eufórica gritaba que “¡no!”, pero el señor Juez muy certero, ¡Sí!, increíblemente certero, le dijo que lo matara.

Desafortunadamente no puso punto final bien, ya que el torero, pretendía hacerlo recibiendo al toro, pero el bovino para esos momentos se resistía a embestir, por lo que Octavio se fue encima dejando un estoque entero, tendido y ligeramente caído. No fue suficiente para que el animal doblara; aún así la ovación de la gente no se hizo esperar y comenzó a solicitar el apéndice.

Y en ese momento, como por arte de magia, el juez que segundos antes había mostrado seriedad, respeto a la Fiesta, volvió a ser el mismo “generoso” de siempre; ya que no dudó en sacar ambos pañuelos sin que hubiera sustento, provocándole al torero una división del público en su contra. Sí, la falta de serenidad, de reflexión del juez le echó encima a cierto sector de aficionados a El Payo al abuchear la segunda oreja.

Silveti, con el primero de su lidia demostró la calidad y elegancia de su toreo, dando juego con la muleta por ambos lados, para su mala fortuna a media faena el toro hace por buscar tablas por lo que Diego decido abrevió su actuación, dejando un estoque entero y tendido lo que fue suficiente para que doblara, para su mala fortuna el puntillero levantó al toro y el juez le aventó un aviso al mismo tiempo que el toro vuelve a doblar en la arena. Por todo lo realizado se escuchó una fuerte petición de oreja, pero nuestro ya conocido juez que transita entre la dádiva, no se la concedió.

Con el último de su lote, como lo comenté al inicio de esta crónica, la tenacidad por el triunfo, no dejó que El Payo fuera el único que abriera la puerta grande. Después de que el toro salió de caballos Silveti decidió hacerle un quite citando de largo, para llevarse el capote a la espalda y continuar así por gaoeneras recortando con una bonita revolera

Con la muleta hizo una combinación con ambas de mucho valor artístico y elegancia, pero la gente empezaba a perder el interés por su quehacer, por lo que entre una de sus últimas tandas, realizó un espectacular molinete, consiguiendo que la gente volviera a tener interés con él y se emocionara. Vino la parte final con joselillinas, dejando una espada entera en sitio, el toro cayó de inmediato y  así de inmediato se solicitaron los apéndices para el torero.

Luis David Adame a pesar de que fue el último espada hizo que la gente se quedara a verlo, porque demostró que es un torero completo, que no le gusta rendirse y que no le gusta quedarse con un mal sabor de boca.

Lo que podemos decir es que con el cierra plaza, hizo una faena completa emocionando al respetable desde que saludó al cierra plaza con una larga cambiada pegado a tablas para continuar con verónicas lo que le resultó atractivo para el respetable.

Cubrió el tercio de banderillas lo que hizo con elegancia y dejando en claro que también es un buen banderillero. A pesar de que la gente le pedía banderillas cortas, dejó a todos con un gran sabor de boca esperando por más.

Con la tela roja realizó una faena tanto con la mano derecha y con la izquierda siempre a media altura, y con la muleta en la cara del astado para que prosiguiera en cada una de los pases. En algún momento se escuchó a un aficionado pedirle que se arrimara por lo que Adame le hace una seña de que le de un momento, a quien terminó complaciendo. Por supuesto, fue reconocido por los asistentes. Para finalizar su faena lo hizo por poncinas -espantoso pase-, para ponerle punto final con medio estoque en muy buen sitio consiguiendo la caída inmediata del burel.

Del tercero de la tarde lo que podemos destacar por parte de, David, es el buen juego de manos que hizo y que cuando la gente parecía perder el interés hacia él. Hizo que la atención del púbico regresara con él. Antes de terminar su faena realizó manoletinas muy comprometidas, sin embargo su buen toreo no fue suficiente para los apéndices al tener el fallo con la espada por que no es hasta el cuarto intento dejó medio estoque, pero no fue suficiente, por lo que tuvo que descabellar. Así las cosas.

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@CarithoRz

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