En la Monumental México… Reprobados con un buen encierro de La Playa

Monumental Plaza de Toros México. Viernes 29 de Abril, 2022. Unos cinco mil asistentes al festejo nocturno. Se lidiaron seis magníficos novillos de La Playa, propiedad de Don Luis Quijano, todos cumplieron en el caballo, tuvieron casta, recorrido y todos, lamentablemente, fueron mal… pésimamente lidiados.

Juan Querencia: Fuertes pitos tras dos avisos y fuertes pitos.

Rodrigo Ortiz Pólvora: Silencio tras aviso y oreja sumamente protestada.

Jorge Martínez: Silencio y silencio tras aviso.

Detalles:

El buenazo de Gilbert se le olvidó que debe guiar el festejo con apego al marco legal. Regaló tiempo al joven Juan Querencia para no tocarle el tercer aviso. Y, también donó una absurda oreja que fue estentóreamente protestada al señor Pólvora.

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Nada resulta más insoportable que tener que admitirse a uno mismo los propios errores”: Ludwig Van Beethoven 

  • Advertencia: Siempre es oportuno advertirle tanto a ganaderos como a toreros que esta crónica no es apta para ellos, porque aquí no aparecerán ni los falsos elogios ni las inútiles justificaciones para acomodar todo en una artificiosa ficción y así dañar al arte del toreo. Para ello, existe la prensa corrupta, la que enaltecerá el engaño e intentará convencer a la buena fe de los lectores de lo que no ocurrió en el redondel. Bajo advertencia… no hay engaño.

Conforme se iba desarrollando la novillada nocturna y los resultados eran cada vez más catastróficos, no por los novillos que el ganadero de La Playa envió seis utreros correctamente presentados y que resultaron bravos y buenos; sino por los novilleros quienes evidenciaron su carencia de argumentos para sustentar su inclusión en el cartel de este festejo.

Seguramente, será no sólo difícil sino devastador para la terna de esta novillada, tener que admitir el fracaso.

Así es la vida.

Nadie dijo que vivir no fuera complicado.

Lo más sencillo será engañarse, aceptar cómodamente los falsos elogios de los inútiles acompañantes, quienes llenarán de esas justificaciones, pero, ese, salvo mejor opinión, no es el camino.

Si su vida no está inmersa en la verdad, entonces caerán estrepitosamente en el engaño de donde les será difícil salir.

¿Qué poder decir cuando los tres estuvieron desastrosos?

Vaya reto.

El joven Querencia hijo algo intentó con el excelente primero, pero no concretó, se quedó en las buenas intenciones y de estas -las buenas intenciones- están llenos los caminos al infierno. No obstante, si cabe dentro de esta derrota, estuvo pésimo con el acero y tuvo que escuchar el estentóreo repruebo por parte del público.

Con su segundo más intenciones y nada que concretar…

… nada y, ¿habrá reflexión sobre este fracaso?

Quizá no.

Pero si alguien en medio de los falsos elogios le dice la verdad, ese si le tiene aprecio.

Porque queda claro, que alguien les tiene que decir la verdad; ojalá y si exista esa persona de buena fe que lo haga.

De señor Pólvora, que así le dicen a un novillero que parece entrado en muchos años de nombre, Rodrigo Ortiz, qué decir cuando mostró no tener el menor sentido del toreo. Mantazos por aquí mantazos por allá con la capichuela y con la tela roja nos inundó de trapazos a más no poder sin decir nada sino incluso hostigar.

Con su segundo, en donde el inútil buenazo de Gilbert le regaló incomprensiblemente una oreja, no se hallaba en medio de la verdad algo que la justificara.

No había hecho nada… nada.

Se pasó en feos cuartitos de pase, retrasando la muleta hasta allá. Sí desperdiciando a un novillo que sólo buscaba a un novillero que le supiera torear y nunca lo halló.

Sus amigos y familiares tuvieron el cariño de pedir al juez una oreja después de la habilidosa trasera que dejó. Estaba en el buenazo de Gilbert mantener la seriedad en el festejo.

No fue así.

Lastimosamente, el público cuando recibió el ya de por sí devaluado premio, le protestó ensordecedoramente esa osadía y mientras dio la vuelta, se lo volvieron hacer notar.

Esa oreja le hizo más daño que bien.

Eso supongo por la carencia de argumentos.

Y del joven español nacido en Almería, Jorge Martínez, a quien hemos visto triunfar allá, del otro lado del charco, en la Liga Nacional de Novilladas que organiza y auspicia la Fundación del Toro de Lidia; triunfador del Circuito de Novilladas de Andalucía.

Absolutamente fue otro.

Ni siquiera así se presentó a torear cuando debutó en las novilladas sin caballos.

Anduvo mal. Echándose encima -peligrosamente- a sus dos novillos. Sí, deambuló extraviado por el redondel del mayor coso del mundo, sin ningún plan. Estuvo absolutamente a la deriva.

¡Qué pena!

Pero la universidad de la vida es la que con mayor severidad juzga a todos, aunque se traten de cobijar con los falsos elogios, para no querer entender de la realidad.

En este contexto no queda más que contar, nada más que escribir.

Es que ya no hay nada que contar ni escribir de los tres jóvenes que reprobaron irremediablemente ante una novillada que debió haberse ido desorejada.

¿Será difícil admitir su fracaso?

¿Será difícil entender de la derrota?

Todo queda en ellos si pretenden superar la adversidad, porque sólo la verdad los hará libres; pero si quieren vivir prisioneros del engaño, esa…

… esa también es otra opción.

Alguien les tiene que decir la verdad; ojalá y sí exista ese alguien que se las pueda decir.

¡Dígase la verdad… Aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO  

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