En Bogotá… Anderson Sánchez y María del Mar le ponen el sello a la tarde

Bogotá, Colombia. Sábado 22 de enero, 2022. Con un tercio de entrada en tarde agradable se celebró la novillada anunciada en el abono de enero de Puente Piedra, se lidiaron novillos de María del Mar González muy bien presentados, algunos parecían toros, de buen juego y muy interesantes en todos los aspectos de la lidia. Tiene buen ojo la empresa pues las dos corridas lidiadas resultaron de nota alta.

Andrés Manrique: División tras aviso y palmas; palmas en el que regaló.

Joselito Castañeda: Saludo tras aviso y saludo tras dos avisos.

Anderson Sánchez: Dos orejas y palmas tras aviso.

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Todos los novillos se prestaron, en diferente medida, para que los novilleros triunfaran. Todos empujaron en el caballo y nunca abrieron el hocico en toda la tarde. Fueron fijos, humillaban con matices y entregaron embestidas boyantes para haberles aprovechado aún más. Todos fueron aplaudidos en el arrastre y al tercero no se sabe si se le dio la vuelta al ruedo porque la presidencia no la concedió pero algún avivato hizo que el tiro de arrastre pareciera que si la diera.

En mi concepto no la merecía, ni mucho menos el indulto que algún interesado promovió sin sentido, porque el toro quiso rajarse en varios momentos y terminó en tablas evidenciado que no era del todo lo que muchos querían ver. Maria del Mar ha tomado la ganadería de su padre y por lo visto hoy la lleva en muy buena forma, ojalá siga por ese camino, es el renacer en carteles de importancia de esta ganadería que siempre fue un referente en las ferias de categoría. Sello indeleble de la tarde proporcionaron los novillos con el hierro de la E.

La otra impronta de la tarde vino de la mano del novillero de Lenguazaque, Anderson Sánchez, quien evidenció muy buenas maneras y ser definitivamente el más placeado de los tres. Dominó la tarde de cabo a rabo tanto que después de su triunfo la novillada cambió de rumbo, sus alternantes se espabilaron, sintieron el cimbronazo después de su salida en el tercero, los puso a revienta calderas y les mostró como es que se está en novillero con ganas reales de triunfo porque en los dos primeros novillos pareció que estábamos en un festejo muy menor.

Anderson pisó el acelerador a fondo después de ver que sus dos compañeros naufragaron sin remedio ante sus primeros oponentes. Muy bien trajeado y muy en torero se fue a portagayola con absoluta decisión, aguantó un paroncito peligroso del novillo y resolvió sin inmutarse, dos largas más como para corroborar las intenciones con las que venía. Tiene muy hechas las suertes de capa y lo ve muy claro con la muleta. Espoleado por sus coterráneos se le veía comprometido y convencido.

Citó desde los medios al novillo para iniciar la faena con un previsible pase cambiado pero como el astado no arrancó, rápido y listo cambió sus planes y le citó con la mano derecha y dio la mejor serie de la tarde y quizás de las dos tardes que vimos en Puente Piedra, electrizante, de esas series que producen un crispación que se extiende como un corrientazo por toda la columna y pone la piel de gallina. Tremenda.

Dos tandas por la mano derecha con mucha conexión vinieron luego de la impactante serie inicial, con un poco más de ajuste hubieran sido sobresalientes, por la izquierda mantuvo la categoría, pero solo fue una serie, de pronto porque el toro miraba a las tablas acusando un puyazo muy fuerte que le dejó sangrando mucho. En este momento ya el público había descubierto a Anderson y él a si mismo, sus partidarios que ya le conocían deliraban, el triunfo emergía con fuerza, la faena se consolidó de nuevo por la derecha y la estocada a toma y daca rubricó una actuación muy importante. Dos orejas merecidísimas.

En el sexto quiso seguir de largo, la tarde era completamente de él, larga de nuevo para apostar doble, las gaoneras a pie junto y ceñidísimas ratificaron que hay torero. Inició en la muleta por bajo y con gran clase y siguió muleteando con sorpresiva solvencia y templadísimo a pesar de que el toro se quedaba y había que obligarle más al de González que no colaboró tanto como los demás. Manoletinas en buen momento y para subir la intensidad de la faena y del público. En este no mató bien y por eso perdió una oreja que venía en camino.

El sello de Anderson es sin duda el temple que tiene, nunca le trompicaron la muleta y maneja el brazo para extender o no el muletazo con mucha habilidad. También busca torear sacando al toro detrás de su cintura lo que ya no hacen muchas figuras. Es una muy buena base para construir su personalidad y su trayectoria. Podría ajustarse más al toro en los muletazos para que sus faenas ganen en profundidad y en entidad. Le puso el sello a la tarde y fue el gran triunfador.

Andrés Manrique tuvo una actuación in crescendo a pesar de no llegar a cotas muy altas durante toda la tarde. En su primero se le vio con un verdor impropio para los años que ya lleva de novillero, que no son pocos, nunca se pudo acomodar ante un novillo que se revolvía muy pronto, por el derecho estuvo muy descentrado sin encontrar las distancias y como corriendo en todo momento. Se asentó por fin por el izquierdo y pudo dar tres naturales de entidad. Mató muy mal, se hizo muy largo el cuadrar al novillo y luego la molesta bajada de la cabeza del burel no ayudó.

La preocupación cundía en ese momento.

En el cuarto sintió la onda expansiva de la actuación de Anderson, lo avivó, como si de un potente jab de boxeador estuviéramos hablando. Larga cambiada con el orgullo picado para dar paso a unas muy buenas verónicas, en lo que más a gusto interpretó en la tarde. Picotazo para cuidar al toro con confusión de la presidencia que no supimos si autorizó o no el segundo puyazo, entre barreras no lo permitieron.

El inicio muleteril, a otro buen toro de González que salió de la vara con muchos pies, nos trajo cierta esperanza de ver finalmente la evolución de Manrique en dos buenas tandas por la derecha que se jalearon con fuerza pero todo llegó hasta ahí, un desarme marcó la cuesta abajo de la ilusión, el toro se quedó un poco y con la izquierda ya no hubo acople. Esta vez mató mejor y el toro cayó pronto. Al menos olvidamos pronto la imagen que había dejado en su primero.

En el que regaló, que fue un regalito hasta que el segundo puyazo obró el milagro de cambiar su incierto comportamiento de salida, no se puede decir que estuvo bien bien del todo pero al menos se enfrontiló con el casi toro que planeaba de lo lindo y sacó de uno en uno muletazos meritorios, sin hilvanar faena pero tragando y exponiendo.

Trastabilló Andrés y vino un golpe fuerte en la parte baja del torso, con el público de su lado vinieron tres muletazos dados con el corazón y sin ya importar ni distancias ni profundidad, puro amor propio. Si en toda la faena, sobre todo antes de la caída, hubiese habido esa misma decisión la moneda hubiera caída más de cara. Pinchó y luego vino una estocada trasera efectiva. El público le agradeció su disposición. Su actuación terminó en subida aunque arrancó de muy abajo. El panorama no queda del todo despejado.

Joselito Castañeda fue todo ganas y voluntad pero está aún muy verde, en su primero estuvo muy desordenado ante un toro que se le coló por el derecho en el inicio y luego tenía cierta intención de distraerse a pesar de humillar y repetir. Un par de verónicas y algún derechazo lo rescatable en este turno. Las manoletinas entusiasmaron al público antes de matar en tres intentos.

Se mostró de mejor manera en el segundo de su lote, espoleado también por Sánchez, en donde salió a replicar a portagayola que le resultó fallida porque el toro no se fijó en el torero, le pudo extraer una larga ya en tablas y pasó a veroniquear bien y compacto.

En la muleta pudo conjuntar varias series con la derecha que calaron en el público pero que resultaron bastante despegadas del novillo. No cogió la muleta por la mano izquierda y a pesar de esas cinco series por la derecha que él quería prolongar más y más se le fue el novillo que repetía y repetía con mucha nobleza.

Hubiese podido cortar un trofeo si acierta con la espada lo que pareció lograr después de la primera estocada que el torito se tragó, decidió volver a entrar a matar y esa posibilidad de triunfo se diluyó irremediablemente ante más fallos a espadas, el golletazo final resultó totalmente indigno para un toro de esa calidad, no mereció esa muerte. Quiso saludar y dar una vuelta al ruedo que el público le frenó.

Bonita novillada, siempre hubo interés en el ruedo, nos llevamos en la memoria la casta y entrega de los novillos de la heredera de Don Ernesto González, que de seguir así hará pronto historia grande como Maria del Mar y el temple, la solvencia y las ganas de ser de Anderson Sánchez, que se fue feliz en hombros saludando a todos y con especial cariño a sus partidarios de Lenguazaque a los que también resultó ilusionante ver. Así era antes, cuando los toreros que tenían sello propio arrastraban seguidores por todas las plazas.

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