Producciones La Esperanza, nueva empresa taurina en el Perú

En el Perú, ha diferencia de la mayoría de países taurinos, prácticamente no existe empresariado taurino como tal, excluyendo a la ciudad de Lima y la Plaza de Toros de Acho, donde la gestión de la  Feria del Señor de los Milagros recae en empresas formales y debidamente solventes que licitan su organización; solo contaríamos con apenas dos, a lo sumo tres, organizaciones empresariales constituidas adecuadamente con cierta actividad regular en los últimos años.

Luego de ello, en casi la totalidad de localidades taurinas peruanas esta gestión corre a cargo de autoridades municipales o comisiones de entusiastas vecinos reunidos en torno a mayorazgos o capitanías conformados para el  desarrollo de sus festividades patronales religiosas que rematan —como el atractivo principal— con festejos taurinos.

Unos más o menos serios y formales que otros, atendiendo a la propia idiosincracia de sus pobladores o costumbres populares, según el lugar.

Por eso es gratificante y alentador que, incluso en tiempos tan comprometidos para el sector taurino por la arremetida animalista y antitaurina, agravada fatalmante por el flagelo de la pandemia mundial del Covid-19, existan aficionados emprendedores dispuestos a arriesgar muchas cosas en favor del desarrollo empresarial para el espectáculo taurino en general dentro del país.

Tal es el caso del empresario peruano Augusto Tito Fernández  quien hace unos días anunció el relanzamiento de su empresa Producciones Taurinas y Espectáculos Generales La Esperanza con la finalidad de organizar, entre otros, espectáculos taurinos en la magnífica plaza de toros del mismo nombre ubicada en la zona sur de Lima, de la que es propietario.

Según manifestó por medio del programa Puerta Grande, Producciones La Esperanza es una organización debidamente constituida y formalizada, con personería jurídica y el respaldo financiero correspondiente para emprender los objetivos planteados, los cuales también involucran el apoderamiento y representación de toreros, así como orientar esfuerzos en apoyo del sector novilleril peruano.

Aunque no dio mayores detalles de quiénes lo acompañarían en este rol empresarial taurino, dejó entrever que cuenta con amigos muy cercanos “tan locos como yo” —como dijo en tono risueño.

“Llamarse empresario taurino implica algo muy grande; para serlo propiamente hablando hay que tener el bagaje necesario…”, manifestó con modestia el dinámico emprendedor desde su estancia en el distrito limeño de Lurín.

Añadió que Producciones La Esperanza conjuntamente con la Asociación Cultural Taurina del Perú, ha cumplido con presentar ante las autoridades sanitarias como al sector Cultura, sus protocolos para espectáculos taurinos, quedando únicamente a la espera de ser levantadas las restricciones establecidas y se otorgue la autorización para el aforo limitado de público.

Finalmente, agregó que mantiene latente el interés en dar por lo menos un festejo taurino antes de finalizar este año. Para ello mencionó que se vienen desarrollando trabajos adicionales en su plaza de toros para dotarla de un anillo más y el incremento del aforo a las 3,400 localidades en total.
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– Plaza de Toros La Esperanza, en el distrito de Lurín, Lima.

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Foto portada: Kchi

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