En Mérida… El Chihuahua: vino, llegó y triunfó

Mérida, Yucatán. Plaza de toros Mérida (Coso de Reforma), Domingo 8 de Marzo 2020. Sexta y última corrida de la temporada del 91 Aniversario. Tres cuartos de aforo. Tarde fresca con mucho viento. Se lidiaron dos de Montecristo para rejones y cuatro de Los Cués para los toreros de a pie, bien presentados con trapío a la vista, pero débiles de manos, distraídos, sobresaliendo el cuarto y el sexto de la tarde.

Pablo Hermoso: Palmas y oreja.

Fermín Rivera: Palmas y salida al tercio.

Antonio García El Chihuahua:  Vuelta con fuerte petición de oreja y oreja con fuerte petición de la segunda.

Detalles:

El Chihuahua dio cinco vueltas al ruedo. Una después del segundo tercio de su primer enemigo y al final de la faena la segunda. La tercera después del segundo par de garapullos puestos a Pariente, el sexto de la tarde, la  cuarta luego de cubrir este segundo tercio y la quinta al córtale la oreja a Pariente.

El público le reclamó a Fermín Rivera, ya que en  sus astados, no salió a cubrir a sus banderilleros.

El tendido le respondió a El Chihuahua en el primero de su lote “No te dieron la oreja, pero tienes nuestro reconocimiento”.

Brindis de El Chihuahua a Alberto Tito Basulto, más que un brindis, todo un reconociendo a su labor como empresario.

Arcinero el primero del lote de Fermín Rivera visitó la arena más de tres veces, de patas flojas el peor del encierro.

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Se torea como se es”: Juan Belmonte.

  • Kukulkan dios del viento estuvo presente en este festejo, y acompaño a los matadores en el ruedo, quizá para exigir, para pedirles tributo, o solamente para exigirles que demuestren de que estaban hechos.

El Chihuahua en los cuernos de la luna

Así llego El Chihuahua con altas expectativas para cumplirle a la afición de la Plaza Mérida, la de Yucatán. Vino, llegó y triunfó, demostrando el por qué de esta racha de triunfos. Así cumplió Antonio -que así se llama El Chihuahua– parándose frente a sus enemigos y dominarlos, someterlos a su estilo a su forma de pintar el toreo.

Un refresco al arte de la tauromaquia, un torero con rudeza fina, de esa fuerza que transmite valor y arte, partió plaza vestido en un traje sobrio, azul con azabache y detalles en plata.

Desde el paseíllo el público estaba expectante y lo alentaba “¡Arriba Chihuahua!”.

Y de la puerta de toriles con fuerza salió Pariente, sexto del festejo y segundo del torero norteño. Un toro negro entrepelado, bragado con 525 kilos, bien presentado. Aprovechó El Chihuahua de inmediato las embestidas que tuvo de salida, con fuerza  y largueza, y ahí estuvo firme con la capa, extendiendo y bajando los brazos. Pocos lances pero con mucha fuerza, elegancia y esa toque personal.

El varilarguero elegantemente llama a Pariente para que acuda al encuentro, el toro se arranca y deja un buen puyazo; de inmediato el cambio de  tercio.

Si en el primero de su lote El Chihuahua estuvo imponente con los garapullos, el publico en ovación y petición unánime, le exigió, en éste cubrir de igual forma el tercio.

Claro, el torero se dejó querer y dejó al público expectante para tomar la decisión de último momento y así cubrir el segundo tercio. La ovación no se hizo esperar, la expectativa estaba ahí en el ruedo.

Desde que se anunció a El Chihuahua, el público quería ver la destreza, la fuerza, el arte de las banderillas. Se puede afirmar, que deseaba una postal, una imagen de arte y valor; y ahí estuvo Antonio.

Caminó con elegancia, con evidente firmeza, acercándose al burladero, ahí cerca del palco de transmisiones, se dirigió al público y le solicitó a un espectador su sombrero.

Tras este episodio, fue a los medios en donde el torero se hace grande, y citó a Pariente que acudió con entrega a la suerte, dejando los garapullos en todo lo alto, mostrando una condición y fortaleza física indiscutibles.

Prácticamente El Chihuahua le dio la vuelta al ruedo corriendo para atrás poniendo su mano derecha en el testuz, como pretendiendo frenar el andar de Pariente, para luego dejar en todo lo alto de la cabeza del toro, aquel sombrero que el espectador del tendido le entregó y, tras este hecho, el público al unísono, le exigió la vuelta al ruedo.

La faena la pintó lenta sin prisas, entendiendo del recorrido del astado, llevándolo por la derecha para rematar con la izquierda. Pases largos extendidos, prácticamente en un palmo de terreno, plasmó una tanda de  naturales con elegancia, sensibilidad y fuerza.

El Chihuahua supo aprovechar lo poco que tuvo el de Los Cués, un toro sin mucha fuerza, pero supo ponerse e imponerse el torero, en una faena  variada a media altura que le valió el reconocimiento total del respetable.

En la suerte suprema dejó una estocada de efecto inmediato, y de la misma manera -de inmediato- la petición unánime; una oreja, que para el publico debieron ser dos.

Esa fue la petición, pero quedó solo en una, una oreja de mucho pesó, y que coloca a El Chihuahua, en el gusto de la afición.

La expectativa se cumplió:

Antonio Garcia El Chihuahua:  Vino, llegó y triunfó, y ahora sigue en los cuernos de la luna.

Ya queremos adelantar el tiempo y tener un cartel inaugural, que podría ser un mano a mano con El Zapata. Se vale soñar, pero mejor le dejamos esta propuesta a los empresarios, un arranque de temporada: Chihuahua  Zapata.

Con su primer enemigo Olotero, un negro bragado con 520 kilos que hizo tercero, El Chihuahua, demostró a que vino al coso de Reforma. Sí, a demostrar coraje, valentía y arte; ya que a pesar del viento, siempre estuvo ahí, nunca se intimidó al sentirse descubierto y visto.

De inmediato torero y afición se fusionaron.

El público conectó con la esencia taurina de El Chihuahua y el diestro supo lo que tenía que hacer.

Vuelta al ruedo después de una ejecución de poder, fuerza y arte en el tercio de banderillas, siempre a la distancia, cuarteando, girando, al violín toda un sinfonía que acompaño a los gritos de ¡Torero!, ¡torero!

La suerte suprema ejecutada con maestría, sin tiempos, ni prisas, fijando al toro a la distancia, y paso a paso, caminando fue acortando la distancia, manteniendo a Olotero siempre fijo al engaño y así, hasta el encuentro,  dejando una estocada  de efectos fulminantes.

Pablo Hermoso de Mendoza demostró sus cualidades de cabalista de alta escuela, un jinete de a de verás. No quedó duda de la capacidad caballística del rejoneador navarro, que toreó al segundo de su lote, con maestría, acercado sus jacas al toro, mostrándose, cambiando los traseros en la cara del toro, llevando a cabo las hermosinas -aunque Diego Ventura ha dicho que se llaman gamerinas porque su creador es Emiliano Gamero-, una pincelada de torería y arrogancia.

Toda una cátedra de jinete de alta escuela. Pablo  Hermoso sabe conectar con la gente, los lleva, los mete en el ánimo de su torería, la gente se le entrega, le gusta y con certera estocada a Jarleño, la petición de oreja fue unánime.

El tendido lo disfrutó al igual que Pablo, pero igual el tendido conoce el arte del rejoneo y Hermoso ya demostró toda su baraja torera, sabe que le gusta al público y le entrega solo eso, ya no hay más.

Si cubrió bien los  tercios, lució con los rejoncillos, banderillas cortas, largas y la rosa, pero un cliché de su torería, nada nuevo.

El publico lo reconoce; si le aplaudió, pero al final de la tarde Pablo Hermoso salió solo, sin remolinos de gente, sin tanta foto, a paso rápido como siempre con prisas como queriéndose alejar de la afición.

Ojalá y el maestro navarro renueve sus suertes y nos enseñe una nueva visión del rejoneo.

Para Fermín Rivera se le complicó la tarde, el público se quedó con las ganas de ver su arte, de apreciar a un torero artista. Los astados faltos de fuerza y el viento  jugaron en contra del matador potosino.

Si se entregó le puso coraje y valor, siempre puesto, poco pudo hacer con Arcinero, un toro que se cansó de rodar y rodar por la arena, como diría don José Alfredo Jiménez. Entendió de la invalidez del toro, y lo llevó a media altura, sacando pases donde no había nada.

Con Farolero, rescató un par de derechazos con clase, se arrimó buscando la embestida, la encontraba, se cruzaba, forzó unos naturales con mucho arte, pero ahí quedó. Ni tuvo toros y el dios del viento jugó en su contra.

Fermín se entregó quiso agradar, no pudo mostrar su arte, su toreo, no obstante, el público se llevó un buen sabor y espera ver la esencia de la clase torera del matador potosino.

Felicitación

Valga una felicitación a los empresarios Alberto Basulto y Alberto Hagar; los Betos o los Titos, por armar una temporada de toros y toreros.

Un temporada Grande.

¡Enhorabuena!

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@ALBERTO_SERFIN

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