En Ciudad Rodrigo… Otro Perera que viene pidiendo paso

Ciudad Rodrigo (Salamanca). Martes 25 de febrero de 2020. Festival del martes de Carnaval. Se lidiaron tres utreros y un eral de Francisco Galache (encaste Vega Villar), de Hernandinos, de bella lámina, bien presentados y mucho fondo de nobleza. Primero y segundo, flojos. El cuarto de mucha calidad presentación y juego desigual. El segundo, bajo de casta; y en general flojos. Llenazo en tarde plomiza y fría.

Morante de la Puebla: Una oreja.

Julián López El Juli: Dos orejas.

Pedro Gutiérrez Lorenzo El Capea: Dos orejas.

Manuel Perera: Dos orejas y rabo.

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Y entre tanta reverencia a las figuras, quien al final sería el gran protagonista, observaba aquello desde la distancia, con la mirada resignada, sabiendo que no había ojos para él

Hacía tiempo que no se recordaba un Martes de Carnaval con tanta torería en las abarrotadas calles mirobrigenses ante el acontecimiento que se anunciaba por la tarde, el festival de figuras y los toros de Paco Galache.

¡Casi nada!

Por esa razón, desde por la mañana se dejaban ver en la vieja Miróbriga reconocidos aficionados llegados de Madrid, de Sevilla, de Bilbao, muchos del vecino y querido Portugal… para disfrutar de un espectáculo que se anunciaba con categoría de acontecimiento, y no falló.

Además, junto a los toreros del cartel, hubo otras dos estrellas que vinieron de espectadores y se sumaron a la fiesta, Padilla y Manzanares, que no dejaban de recibir abrazos y besos, mientras otros muchos lo requerían para un inmortalizarse en una foto, eso que llaman ‘selfie’.

Incluso poco antes del inicio, al llegar Manzanares al coso, casi se viene abajo el maderamen de los ‘tablaos’ y no digamos cuando momentos después lo hizo Padilla, entonces aquello ya fue el acabose.

Y entre tanta reverencia a las figuras, quien al final sería el gran protagonista, observaba aquello desde la distancia, con la mirada resignada, sabiendo que no había ojos para él. Se trataba de Manuel Perera, de Badajoz, vencedor del Bolsín Taurino y que disfrutaba en sus carnes del premio de torear en un festejo de postín.

Y allá, con su mirada ansiosa de triunfar y sus andares toreros, sin que nadie lo mirase, como si fuera la más fea de este baile del Carnaval, era consciente de que, si las figuras no lo invitaban a su mesa, debería dar un fuerte golpe para lograr que ellos fueran a la suya.

¡Y cómo la pegó!

Fue en el último, el que cerró la fresca tarde, el cuarto bis de juego extraordinario, porque el titular se partió un pitón de salida y fue devuelto. Nada más salir este nuevo, Perera lo recibió con una ramillete de exquisitas verónicas, bajando las manos y hundiendo el mentón, con el estilo clásico de los grandes capoteadores, marcando ya una clara distinción sin dejar a nadie indiferente, reivindicándose después de que no nadie le hubiera echado cuentas hasta entonces.

Brindó a sus compañeros de cartel, junto a Padilla y Manzanares, que bajaron a la arena, antes de comenzar su trasteo clavando las rodillas en tierra para torear sobre la diestra, sufriendo en el tercer muletazo un percance sin consecuencias.

Entonces, frente al eral inscrito como Gansillo y que en marzo cumpliría los tres años, el pacense sacó sus armas toreros y estuvo fenomenal, con la raza y el hambre de quien quiere triunfar; ‘en novillero’, que decían los viejos revisteros.

Fue una faena larga, pero en ningún momento se vino abajo, levantándose con rabia y sin mirarse las veces que estuvo en aprietos hasta acabar con ajustadas manoletinas, (que pena que ahora todos los chavales rematen con manoletinas, cuando hay ‘ayudaos’, ‘’desmayaos’… muchos más toreros que un pase nacido en el toreo cómico).

Además, mató fenomenal y quien había llegado como un convidado de piedra acabó clavando su estandarte en los territorios de las figuras para decir que él quiere ser más pronto que tarde uno de ellos.

Antes del rotundo triunfo del novillero la gente se había divertido, y además, había jaleado intensos momentos de torería. Un ejemplo fue con Morante de la Puebla, que abrió cartel con un utrero que mostró y blandura ya antes de encelarse al capote de Morante, quien tras un breve tanteo regaló dos bellas verónicas, rematado con una excelente media.

Sacó casta el ‘galache’ y derribó al caballo tras cogerlo por los pechos tras brindar al público el de La Puebla del Río, dibujó una bella faena, donde enseguida embelesó a la gente con dos molinetes antes de torear sobre la diestra con empaque y armonía, muy despacio y con el sello de su genialidad.

La pena fue la escasa fuerza del utrero de Hernandinos, que impidió una faena más rotunda.

El Juli firmó su buen hacer capotero a su inconfundible ‘vegavillar’, frente al cual firmó una faena de entrega y mando, desarrollada en la parte final en los medios, donde por momentos gozó con su ‘galache’.

Con una larga cambiada recibió El Capea al suyo, al que siguió lanceando con una rodilla genufexa en hermosas verónicas. Firmó a continuación una buena y templada faena de muleta, con mucho oficio y profundidad en el toreo fundamental ante el excelente novillo que le tocó en suerte.

Y con la feliz tarde del Martes, junto al gratísimo descubrimiento de Manuel Perera, y la ilusión por volver a disfrutar en un cartel de campanillas con esos toros de Paco Galache, que tanta gloria han dado al Campo Charro, el Carnaval del Toro dijo adiós.

Nos vemos en 2021.

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@pacocanamero _________________________________________________________________________

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