Crónicas

En la Monumental México… Es la hora de opinar: Arturo Saldívar, incomprendido hizo lo de mayor relevancia

Monumental Plaza de Toros México. Domingo 16 de Febrero del 2020. Décimo octava corrida de la Temporada Grande 2019-2020. Más de un tercio de entrada, unas 16 mil personas. Se lidiaron en este orden: Primero, quinto y séptimo de Los Encinos, anovillados. Mansos y deslucidos primero y quinto. El séptimo ha sido el mejor, no siendo aprovechado por su rejoneador. El segundo ha sido un manso y descastado de Javier Bernardo de Quirós, los bernalditos; tercero, cuarto, sexto y octavo de Santa Fe del Campo, disparejamente presentados, feos de hechuras, mansos, descastados, el sexto resultó un manso con genio -la casta mala- que desarrolló violencia, no peleó con los caballos, con el de la contraquerencia tras sentir un piquetillo se fue huyendo a la parte opuesta del peto, esto es, al lado izquierdo del caballo, como la cuadra de jamelgos es casi inválida, lo derribó, y salió huyendo de ahí. En su camino halló al caballo de la querencia y por la parte trasera le derribó, para variar, salió huyendo. Hubo petición de indulto de la que el propio ganadero no estuvo de acuerdo.

Pablo Hermoso de Mendoza: Silencio y abucheado.

Arturo Saldívar: Oreja y ciertas palmas.

Guillermo Hermoso de Mendoza: Abucheado y oreja con protestas.

José María Hermosillo: Gran bronca y ovación.

Detalles:

Lamentablemente ha sido corneado en la región perianal, el gran banderillero Cristhian Sánchez, al no tener cerca de él asistencias efectivas.

¡Pifias!

El buenazo de Brauny nuevamente ha cometido más pifias. No se acaba de entender cómo Pablo Hermoso de Mendoza, al viejo estilo de Pableritas de Navarra, además de imponer astados de presencia anovillada, confirmó la alternativa de su hijo si él nunca la ha confirmado en la Monumental México.

Nuevamente el buenazo de Brauny, ordenó un arrastre lento a un manso descastado que hizo tercero; y regaló una inmerecida oreja a Guillermo Hermoso tras claudicar el séptimo, por ser alcanzados todos sus caballos, una faena sin estructura y un rejón de muerte trasero y contrario.

Parece que no se revisan los rejones de castigo que llevan los señores Hermosos, porque en lugar de rejones de castigo parecen rejones mortíferos, los toros tras imponérselos se amorcillan, por ello, sólo pudieron clavar uno a cada pequeñajo que enfrentaron.

Lo que les he venido argumentando con relación a que un día iba a causar algo esa cuadra de inválidos jamelgos de pica, hoy ocurrió y no pasó a más porque Dios es muy grande. Huyó el mansesco ejemplar sin llevarse a nadie.

El gran público sigue esperando que la Comisión Taurina de la Ciudad de México cuyo patriarca es, Vicentico Bandín, se pronuncie ordene se cumpla el marco legal, la liturgia, así como la tradición, y eche de una vez por todas a los buenazos que tanto daño hacen a la verdad del arte del toreo, desde el palco de la nula autoridad.

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Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta… eso no es fácil”. Aristóteles

Justo esta frase del inmenso Aristóteles clamaba insistente desde el archivo de sastre de mi memoria, cuando observaba sumamente consternado, cómo un sector importante que asistió a lo que fue el cierre de la Temporada Grande 2019-2020 del mayor coso del mundo, se enfurecía contra un torero que ha demostrado ser con creces esta tarde…

… ¡torero!

Arturo Saldívar.

El muro de la total incomprensión se había enfurecido con la persona incorrecta, en la intensidad incorrecta, en el momento incorrecto, por el motivo incorrecto y de la forma incorrecta.

Careció esta tarde el público incorrectamente enfurecido de algún argumento, porque el sexto toro que perteneció a la ganadería Santa Fe del Campo, además de haber estado mal presentado, horrible de hechuras, resultó un manso con genio…

… la casta mala, violento, de una violencia inaudita.

De no haber existido en el señor Saldívar la serena inteligencia acompañada de la sensibilidad para entender y comprender la lidia que requería semejante bicho, el pánico que había cundido en todas las cuadrillas y transmitido esto, al tendido, habría desquiciado todo y hubiera llegado a muy mal puerto.

Desde que salió el astado se le observaron las mansescas intenciones que tornaron violentas, sobre todo, cuando se le intentó poner en suerte frente al debilucho caballo de pica que aguardaba en la contraquerencia, y tan pronto sintió el pellizco, se fue huyendo al otro lado del jamelgo…

… el lado menos protegido y más vulnerable, y ahí levantándole y apoyando todo el peso del rocinante en los cuartos traseros, le hizo claudicar y caer irremediablemente en la arena.

Ahí todos fueron de inmediato a atender al picador, intentar a sacar al toro que había quedado aprisionado entre el cuerpo del caballo caído no en combate sino como lirio desmayado y las tablas.

Lograron sacarlo, salió huyendo y en su camino se topó con el otro inválido equino que aguardaba en la querencia, para derribarlo por los cuartos traseros, y proseguir en su huida.

Una vez incorporado el caballo de la contraquerencia, el toro se fue suelto contra todos los que estaban auxiliando, quedando peligrosamente en el camino el picador que se salvó milagrosamente.

El quite providencial.

Todo esto provocó en el público un sentimiento adverso, que parecía que no existía por tantos mansos pero bobalicones, que han estado mandando tiempo atrás los ganaderos, y entonces, se emocionaron al ver el pánico…

…. auténtico pánico que habitaba en el redondel.

Al final, el picador Carlos Dominguez, ya en el jamelgo inválido, citó al geniudo toro, y aguantaría las desquiciantes cornadas de manso que lanzaba arriba del peto el violentísimo ejemplar, para deshacer el encuentro y huir, porque ese siempre fue su objetivo, huir.

Resultaba increíble, que ese sector importante de público, no hubiera descifrado que no estaba viendo -ni por mucho- a un toro bravo, sino a un peligrosísimo toro con genio, con la casta mala, que desarrolló muchas malas ideas…

… y absurda como ilógicamente, se pusieron de parte del toro, como si fuera una contienda deportiva.

Vino el tercio de quites, y el joven Hermosillo, dejó unas bien realizadas chicuelinas, que no fueron debidamente aquilatadas.

Han banderilleado con heroísmo Fernando García hijo y el joven Luna, quienes fueron invitados al tercio para escuchar la batería de júbilo.

En medio de este escenario de incomprensión, quien sí estuvo correcto, teniendo los motivos correctos, en el momento correcto y de la forma correcta, fue, Arturo Saldívar.

El prólogo ha sido contundente con pases domeñadores, y desde ahí sintió el geniudo ejemplar, que quien estaba mandando era el torero, quien le llevó desde entonces metido en su muleta.

Luego apareció una portentosa, en verdad portentosa serie con la mano derecha, y ahí cambió el toro -lo que no se dio cuenta ese sector de público ocasional- el toro se puso reservón y comenzó a rajarse; y eso se notó todavía más, cuando no quiso acudir en la segunda serie y se rajó escandalosamente.

Con notable esfuerzo, el señor Saldívar, extrajo una serie más con la derecha en verdad meritoria, sumamente meritoria, mientras unos reventadores gritaban absurdamente toro, cuando justamente lo que no había era eso un toro.

Al hilo de las tablas decidió llevarlo, Arturo, para darle mayor confianza a su mansedumbre violenta, y ahí extrajo con su mandona mano derecha, imponente serie con dos luminosos remates.

Otra más, siempre con la muleta puesta en la cara del astado, adelantándose a las intenciones mansescas, peligrosas; y apareció otra más un pase por la espalda para resolver el reto y dar paso a la serie perfectamente lograda.

Salió huyendo el toro, Arturo, se puso en sitio y extrajo una más que resultó una sensacional serie al natural

De pronto, sin que asistiera la lógica, el público en su mayoría pedía el indulto…

… el indulto de un toro manso, con genio, violento, que fue dominado a carta cabal por el imperio de un torero, que justamente había sido héroe al domeñar al toro que acabó rajándose y se transfiguró en artista, al extraer faena impensable con mando, temple e inobjetable sensibilidad.

Y nos recordó la sentencia del Maestro Pepe Alameda:

Un paso adelante y puede morir el arte… un paso atrás y puede morir el torero“.

Así que Arturo instalado en esa tesitura, consumó ceñidísimas manoletinas en donde el astado pasó surcando, literalmente surcando, la geografía corpórea del torero.

El error fue dudar en el momento de rubricar, lo tuvo que hacer de inmediato, y se extravió ante la ensordecedora como absurda petición de indulto.

El propio ganadero le decía que entrara a matar, porque era ilógico que ese toro regresara a su ganadería.

Y por fin, decidió depositar una estocada, que no fue suficiente, tuvieron que aparecer dos descabellos y un aviso.

Y cuando se esperaba que la luz del entendimiento iluminara a la sensibilidad del público, la incomprensión se hizo presente para demeritar a un torero tan sólido como Arturo Saldívar…

… quien seguramente recibirá una llamada desde 10 mil kilómetros de distancia, sí desde Las Ventas, porque puede ser incluido en la importantísima Feria de San Isidro

… porque en este mágico universo, si hay algo que Dios hace es conceder justicia a la persona correcta.

De su primero, bueno, Arturo, había enfrentado a un pequeño de de Santa Fe del Campo, espantoso, flacucho que intentó saltar de salida al callejón.

Tras ese incidente, el torero de Teocaltiche le recibió con una larga cambiada y luego intento lancear al mansesco ejemplar, que por cierto y tuvo un brevísimo puyazo.

Hubo esperanza al inicio con la muleta en variado saludo, prosiguió el toreo correcto al natural, dejando acto seguido importante serie con la derecha, y así se sucedieron momentos importantes, pero el toro se vino a menos, y por extraer una serie demás con la derecha, que resultó correcta pero menos intensa, se pasó de faena y el toro se observó más mermado. La estocada quedó desprendida y fue suficiente para pasear merecida oreja.

Pableritas de Navarra

Sí, llegó nuevamente al gran coso de la Ciudad de México, Pableritas de Navarra, y a pesar de haber estado en los programas del acucioso Leo Zuckerman, y del legendario Joaquín López Dóriga, no convenció al gran público taurino, y por lo tanto, no llenó nuevamente la gran plaza; esto es otro aviso más de los muchos que ha recibido en los últimos años de que la gente ya no le quiere ver.

Se cansaron de ver su repetición anticuada y con una verdad no comprobada -como diría el sabio estadístico Luis Estrada-, y así están las cosas; lleva años de estar inmerso en el estado de jubilación, y ya debe hacerla efectiva.

En fin, que Pableritas confirmó a su hijo Guillermo en la Monumental México, en donde él nuca ha confirmado.

En fin, que para el acto litúrgico en lugar de aparecer un toro de inobjetable presencia, escogieron un lindo pequeñajo de Los Encinos.

Al muchacho, según dicen esas lenguas viperinas, su poderoso padre lo está imponiendo en todas partes, no obstante, mostró evidente inexperiencia, como en el momento de apenas parar al bovino y dejar un rejón de castigo contrario y delantero.

¿De qué sirve torear tanto si no se evoluciona?

Guillermo se vio insípido, y estuvo fallando, mi vecino de asiento exclamó y me dijo “… se le ve la escuela de su padre, pero con telescopio desde Júpiter“.

Simpática definición a lo que estábamos viendo, porque en verdad estuvo desastroso en el de la confirmación, por lo que después de pinchazo en donde estaba el rejón de castigo hundiéndolo más y luego un rejón delantero, tuvo que bajar de su exquisita cabalgadura, para dejar ocho descabellos y sólo un aviso, el buenazo de Brauny se ve que es su nuevo fan. Fue abucheado.

Con el séptimo que fue su segundo, también de Los Encinos, en una tarde larguísima y en donde los rejoneadores se vieron fuera de contexto, el público decidió aplaudirle todo hasta los errores y alcances a los caballos de Guillermo.

Intentó agradar, pero le faltó consistencia, incluso hizo las gamerinas que es el toreo a dos pistas. Se percibió una faena desordenada que el público festejó en exceso sin que hubiera sustento. Toreo por la grupa, pero le alcanzaban a sus hermosas cabalgaduras.

Puso unas rosas espantosas que pareció eran más para despistar la mirada del enemigo para que no viera en donde caería el rejón mortífero.

Sin que viniera a cuento, tomó dos banderillas una en cada mano, y tras fallar dos veces puso el par que ya estaba fuera de cacho.

Dejó un rejón de muerte contrario y trasero, cierto sector público pidió una oreja, de la que tras recibirla, escucharía protestas del otro sector del público que le evaluó con conciencia.

De su padre, el que alguna vez fue un gran, gran rejoneador, que llenó varias veces esta plaza, no hubo nada ni con el pequeñajo de Javier Bernardo de Quirós, que mostraba un pelambre punk en el morrillo, lo que podría haber anunciado su mágica juventud, y Pablo, se vio anticuado, tanto con este así como con el sexto que fue de Los Encinos.

La jubilación desde hace varios años le sigue tocando en la puerta de la autocrítica.

Quien hizo un esfuerzo notable ya que ha sido su segunda corrida tras la adelantadísima alternativa, en esta temporada fue, José María Hermosillo, dejó una faena desesperante por la mansedumbre y el descatamiento del bovino de Santa Fe del Campo, pero meritoria porque extrajo algunos momentos de importancia, pero estuvo fatal con el acero y escuchó sólo el repruebo generalizado cuando estaba a nada de que sonara el tercer aviso.

Con el que cerró plaza, estuvo todavía mejor el joven Hermosillo, tras una larga cambiada dibujó tafalleras, y como quite se sucedieron bellísimas caleserinas que hubieran resultado un halago para su creador el siempre inolvidable Maestro Alfonso Ramírez Alonso El Calesero.

Por abajo comenzó y la derecha pasó lista de presente, junto con el entusiasmo desmedido del joven Hermosillo, pero…

… pero el toro comenzó a venirse a menos, y a pesar de la voluntad inquebrantable, de la apasionada entrega, no pudo pasar más. Dejó una estocada trasera y caída

Al final, cuando salíamos del mayor coso del mundo, y cuando parecía que dejaríamos de acudir a él por bastante tiempo, pues nada, que todo hace ver que habrá una temporada de novilladas en el mes de marzo.

¡Que así sea!

Mientras todo hace ver que al señor Arturo Saldívar, pudiéramos verle anunciado en la próxima Feria de San Isidro.

Habrá que esperar programas.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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– En breve la galería del Maestro Sainos

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@PERIODISTAURINO 

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