Lo dice Pepe Mata… Andrés Roca Rey, el héroe, el artista, ¡ha vuelto a vencer!

Mi música sonará más que las cataratas y brillará más que el sol”: Ludwig Van Beethoven

Nuevamente el héroe, el artista ha vuelto a vencer. Andrés Roca Rey, genio indiscutible de la tauromaquia, dejó dos portentosas obras con las que reivindicó a la tauromaquia con la verdad.

Todavía recuerdo aquel chiquillo limeño -en el que siempre he creído- cuando comenzó su camino en tan difícil profesión; y desde ese momento estuve seguro que para bien del arte del toreo, era el ansiado torero que nace cada 100 años y revoluciona todo.

Sí, el torero que la tauromaquia estaba esperando desesperadamente.

Hace un siglo brillaban, Rodolfo Gaona, José Gómez Joselito y Juan Belmonte, cambiaron, revolucionaron a la tauromaquia; y 10 décadas después, Andrés, cabalga solitario en caballo de hacienda.

Por supuesto que hay más jóvenes con posibilidades, pero Andrés está a mil años luz de todos ellos.

Sólido, incontenible, portentoso, sensible, ecuánime, camina reorientando a este mágico rito que es el toreo, casi destrozado por los figurines.

Sí, Andrés, es ese factor del cambio que está revolucionando a la tauromaquia, con el fin de reconducirla a la verdad que nunca debió abandonar.

Este miércoles 22 de Mayo, es ya un día histórico para la tauromaquia universal, no lo olvidaremos los que fuimos testigos de este luminoso acontecimiento.

Admiramos como el pundonor, la honradez, la valentía de, Andrés, le hizo permanecer en el redondel venteño, tras haber sido herida su geografía corpórea por el sustituto de su inválido primero; efectivamente, un toro del Conde de Mayalde próximo a cumplir los 6 años, manso y con genio -la casta mala- con violencia a raudales.

El artista limeño apenas le saludaba con unas gaoneras y fue cogido con violencia inaudita, y…

… y, Dios le hizo el quite providencial.

Todo maltrecho se incorporó, de inmediato fue a consumar lo que estaba iniciando con la capichuela.

La faena fue el compendio del poder que concede el valor natural, apoyado en la impecable técnica, y unido al otro poder que otorga el sentimiento, sumó series portentosas que hicieron reconocerle, admirarle y respetarle todavía más, a su inobjetable grandeza. La rúbrica baja le impidió pasear una oreja.

De ahí se fue a la enfermería, en donde le intervinieron quirúrgicamente con anestesia local, de una cornada en el muslo derecho de 6 centímetros.

Y así salió a enfrentar al cierraplaza.

¡Qué héroe!

¡Qué artista!

¡Qué honradez!

Salió a enfrentar al toro al que le impuso su imperio.

Con mando y sensibilidad le indicó el camino que tenía que seguir para consumar otra faena de alcances inimaginables, sustentada por lo apolíneo así como en lo dionisiaco.

Y, sí, ha dejado momentos inenarrables por su contenido implícito y por la belleza explícita.

Lances suaves con la capa, mientras que con la tela roja, cada trazo que apareció tuvo ritmo y consecuente armonía.

Los naturales resultaron luminosos y en conjunto la arquitectura de su faena ha sido grandilocuente.

El público de Las Ventas mientras toreaba hizo silencios estruendosos y cuando concluía cada pase, los ¡olés! se escucharon hasta Lima.

Cimbró la monumental venteña.

¡Sí! cimbró porque uno de sus hijos más queridos, le estaba dando significado a esta expresión mítica, mágica y trascendente; y tras la rúbrica, dos merecidos trofeos que le abrieron nuevamente la puerta de la gloria.

Una auténtica sinfonía que anunció el porvenir inmediato no sólo de, Andrés, como la primera figura del toreo mundial que es; eso ya estaba más que reconocido a 5 meses tras su alternativa.

Anunció en esa mágica sinfonía que el porvenir inmediato de la Fiesta tiene necesariamente que cambiar; tiene que caminar hacia la senda de la verdad, para darle pleno sustento al arte del toreo, y así reconciliarlo con todo ese maravilloso público taurino que tanto lo ama.

El toro auténtico para el torero de verdad.

Decía el inolvidable genio de Bonn, Ludwig Van Beethoven:

Mi música sonará más que las cataratas y brillará más que el sol”.

Y, sin lugar a dudas así ha sido y seguirá siendo por los tiempos de los tiempos.

Y, sin lugar a dudas, así es ahora mismo con, Andrés Roca Rey, porque su toreo suena más que las cataratas y brilla más que el sol.

El héroe, el artista… ¡ha vuelto a vencer!

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO 

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