Crónicas

En Jerez de la Frontera… Indulto de El Juli, a hombros con Morante

Jerez de la Frontera. Sábado 18 de mayo 2019. Feria del Caballo, tercer y último festejo del abono. Se lidiaron dos toros de Garcigrande y Domingo Hernández. 1º manso, 2º manso, 3º falto de fondo, 4º buen toro, 5º descastado y 6º indultado de nombre Corchero número 42. Tres cuartos de plaza.

Francisco Rivera Paquirri: Silencio y silencio.

Morante de la Puebla: Ovación y dos orejas.

Julián López El Juli: Oreja y dos orejas y rabo simbólicas.

Detalles:

El sexto, herrado con el N° 42, Corchero de nombre, negro mulato de capa, del hierro de Garcigrande nacido en 12/14 y de 460 kg fue indultado.

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Lección magistral la que ha dado Julián López El Juli en Jerez de la Frontera donde indultó al toro Corchero de la ganadería de Garcigrande, firmando una faena donde sobresalieron su enorme poderío y técnica con las telas.

El encierro de Garcigrande fue justo de presentación y de juego dispar. Destacando el tercero, el cuarto y el sexto. Éste último se llevó el premio del indulto. Demostró una magnífica clase en el tercio final, si bien es cierto que fue poco castigado en varas.

Antes del indulto, El Juli realizó ante el tercero de la suelta una labor en la primó el poder muleteril del torero madrileño, así como su firmeza de plantas.

Morante estuvo muy dispuesto toda la tarde, toreando por momentos con la inspiración y la hondura que le caracterizan. Paseó las dos orejas tras pasaportar al quinto de la corrida gracias a una faena llena de torería. Paquirri, que reaparecía, no estuvo a la altura que sus compañeros de cartel.

Templado resultó el saludo a la verónica de Paquirri al toro de su reaparición. Embistió con clase, pero sin mucho motor. Cumplió en varas el toro. Molestado por el viento planteó su faena en los terrenos de dentro, faltando la conexión con el público al estar el toro escaso de transmisión y raza. Esta condición la evidenció con claridad al rajarse el astado. Estocada trasera. Silencio.

Rodilla en tierra saludó Rivera Ordóñez al cuarto. Mala lidia tanto en varas como posteriormente en banderillas. En la faena no acertó Paquirri, con falta de firmeza y con falta de temple, en muchas ocasiones. Además, alargó en demasía el trasteo. Estocada casi entera. Silencio.

El primero del lote de Morante de la Puebla salía desentendido de los engaños, ya de salida, algo que imposibilitó al diestro sevillano el lucimiento con el percal. Con la pañosa en la mano, le cuajó Morante varias series por el pitón derecho de categoría, toreando muy despacio y con sabor en los remates. Por el lado izquierdo no presentaba el toro las mismas virtudes. Tres pinchazos y estocada entera. Ovación.

El quinto punteó las telas de salida, improvisando Morante con unas chicuelinas y una serpentina de remate. Cumplió en varas el toro. Muy por encima Morante con la muleta. A pesar de que éste no se desplazaba demasiado detrás de la franela, Morante se mostró con ganas, tanto que inició su labor sentado en el estribo con ayudados cargados de torería. Aunque los muletazos no podían tener ligazón, a base de temple y firmeza extrae el de La Puebla series de gran mérito, aguantando siempre al astado. Torería, pureza y naturalidad fueron las principales virtudes de la faena. Lo mató por arriba. Dos orejas.

Buen recibo a la verónica del Juli al tercero de la tarde, un toro que acudía con franqueza y clase. Le bajó la mano el torero, saliéndose hacia los terrenos de fuera. Fue poco castigado en el caballo. Quite por ajustadas chicuelinas de El Juli. La faena del matador de Velilla de San Antonio se basó en la mano derecha, ya que por el pitón izquierdo tenía menos recorrido y se metía por dentro. Al inicio de la misma alivió al cornúpeta para después exigirle más poco a poco, sobresaliendo las tandas finales por su ligazón. Pinchazo y estocada trasera. Oreja.

El sexto le quitó de salida el capote a El Juli. En varas el toro derribó al caballo tras cogerlo por los pechos. Quite por verónicas de Julián, con media de remate de altura. El diestro, con paciencia y gran técnica fue construyendo un trasteo en el que cada vez exigía más a la res y esta respondía con mejor aire. Las últimas tandas resultaron sublimes, con el torero sin quitarle el trasto de la cara y bajándole mucho la mano, enloqueciendo a los tendidos. Al final, el ejemplar de Garcigrande fue indultado. Dos orejas y rabo simbólicas.

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