En Aguascalientes… Arturo Saldivar y un indulto de opiniones encontradas

Poco más de media entrada en la Monumental de Aguascalientes, tercera corrida de la Feria de San Marcos 2019. Se lidió un encierro de San Miguel de Mimiahuapam,  mal presentados, mansos en su conjunto. Destacó el lidiado en sexto lugar, mismo que fue indultado entre una marcada división de opiniones. Hubo un regalo de la misma ganadería, justo de presencia y de mal juego.

Antonio Ferrera: Al tercio y silencio

Sebastián Castella: Palmas, silencio y silencio en el de regalo

Arturo Saldívar: Al tercio e indulto con división de opiniones.

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Al final del festejo Arturo Saldívar prefirió no ser sacado en hombros ya que la división de opiniones fue extrema. El triunfo llegó, lo saludó, quiso irse con él, pero inexplicablemente lo echó por falta de decisión”.

La tarde transcurrió entre el letargo, parecía interminable el desfile de mansedumbre hoy en la Monumental, uno a uno, torillo a torillo, cada que saltaban a la arena se empeñaban que en que se les llamase en diminutivo. El sexto no fue la excepción, sí, no tenía el trapío que merece una plaza de primera, a éste luego de ser lidiado por Arturo Saldívar se le otorgó el indulto, mismo que generó polémicas y discusiones en el tendido.

Saldivar tuvo enfrente a un astado repetidor, de nombre Amor Infinito, al que saludó con lances rodillas en tierra y posterior a ello, ya de pie veroniqueó con tersura para rematar con revolera.

En el caballo este amor infinito ni siquiera empujó, de amores no dijo nada, apenas le señalaron el micro puyazo y rápido a pasar el tercio, quizá pudieron pensar que si lo hacían así de velozmente nadie se daría cuenta.

Con la capa Saldívar prosiguió quitando por chicuelinas, tafalleras y revolera para empezar a prender la mecha.

Con la muleta en la mano Saldívar citó de largo al astado y éste se arrancó, se lo pasó con cambiados por la espalda y por delante toreros pases de pecho, así hasta en tres ocasiones conectando de inmediato con la afición, las zapatillas fijas en la arena y verticalidad en la ejecución.

El astado tuvo recorrido, asistía a las telas presentadas por Saldivar por el lado derecho, aunque el torero se vio acelerado en sus procesos. Dos tandas más que el burel embistió con ritmo, esta vez por naturales Saldívar logró por momentos templarlo, en las alturas ya sonaba la Pelea de gallos mientras que el torero unas veces encontraba el eslabón perdido de la conexión entre toro, torero y afición, y otro metido en el callejón del alboroto y la rapidez.

Cuando se decidió a entrar a matar muchos solicitaron el indulto, entre la confusión Saldivar proseguía su labor perdiendo la brújula, las rodillas fueron al piso en un acto innecesario puesto que ya había mostrado que con trazos finos se entiende mejor.

Todo aquello era bullicio, el sí o no de la afición, hasta que el juez le perdonó la vida a Amor Infinito, provocando los conflictos de opiniones encontradas.

¿Era de indulto?

¿Debía llevarse el torero todo el reconocimiento?

¿Eso se merece esta plaza?

En el tendido el murmullo, unos a favor otros en contra, tanto levantó la polémica que surgieron las discusiones y hasta los conatos de bronca entre aficionados, cada quien defendiendo su punto de vista en apasionada voluntad de tener la razón.

Entre que son peras o manzanas la realidad es una, un astado de nulo trapío fue indultado, pero…

¿Se debe?

¿Se puede?

¿Es lo correcto?

La bravura se mide en la pelea en varas y en este caso fue inexistente, así que…

¿Cómo perdonarle la vida a un animal al que se le simuló el puyazo?

Sí, fue un toro repetidor, con recorrido, que tuvo calidad, pero…

¿Es eso el ensueño de la bravura?

¿Con eso basta, o es a lo que han acostumbrado a la afición?

Las respuestas como siempre las tiene la afición, que aprueba o desaprueba.

El torero dio la vuelta al ruedo entre palmas y pitos, unos le brindaron las palmas y otros más le movieron negativamente el dedo índice.

Saldivar estuvo voluntariosos con su primero, un astado que fue protestado por su escasa presencia y al que también se le simuló el puyazo, con este intentó por ambos lados, consiguiendo algunas veces respuestas positivas. El astado pasaba por las telas pero sin una pizca de bravura, el torero extendió la labor en pos del triunfo pero sus fallas con la espada lo impidieron. Saludó en el tercio.

Al final del festejo Arturo Saldívar prefirió no ser sacado en hombros ya que la división de opiniones fue extrema. El triunfo llegó, lo saludó, quiso irse con él, pero lo echó inexplicablemente por falta de decisión.

Quien también estuvo dispuesto fue Sebastián Castella sobre todo con su primero, un toro de poca presencia que apenas recargó en varas, Castella se vio sereno y con voluntad en tandas por ambos lados inteligentes haciendo pasar al torillo que repetía, aunque sin fiereza. Mató de entera trasera y perpendicular, la gente lo invitaba a saludar en el tercio, pero prefirió taparse.

Con su segundo parecía que el barco se compondría, pero las embestidas le duraron poco, nulas posibilidades de triunfo y a otra cosa. Regaló un séptimo de la misma ganadería que sólo sumo minutos de desesperación, poca movilidad del astado y a otra cosa, mal con las espadas y el silencio.

Antonio Ferrera hizo el paseíllo en la Monumental, sí estuvo en el ruedo, aunque ambas labores pareciera que estuvo ausente. La primera faena a un toro mal presentado fue de escasa emotividad, algunos pases por aquí y por allá, echándolo pá’fuera y ya.

Con el otro un soso perdido, Ferrera estuvo sin estar ante un toro totalmente parado, estocada sumamente caída, para él el silencio y los pitos al toro.

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@AnaDelgado28 

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