En Madrid… Detalles de verdad de Adrien Salenc ante un tercero

Las Ventas (Madrid). Segunda novillada de la temporada. Un cuarto de entrada. Novillos de José Luis Pereda, flojos y mansos por lo general.

Juan Carlos Carballo: Silencio y silencio tras aviso.

Jesús Díaz El Chorlo: Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

Adrien Salenc: Ovación tras dos avisos y silencio.

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Abrió plaza Carballo con un colorado novillo que se movía con buen son. Acudió con brío al caballo pero sin demasiado empuje. El novillero hizo buen oficio con la capa, dando pases de buena calidad y temple. En el desarrollo del tercio de muleta, el joven puso de su parte persiguiendo ligar tandas, pero tras varias intentonas, el astado se quedó a medias de fuerza, y la repetición no pudo verse. La estocada no fue buena, por lo cual se quedó su actuación silenciada.

El cuarto de la tarde presentaba un trapío imponedor. Sin embargo no se vio acompañado de la bravura, ya que se aquerenció desde el capote. Carballo salió a por todos aun así, comenzando la faena con brindis al tendido. Decidió torear en las tablas pero el novillo ni con esas mostró limpieza en su embestida. De hecho más de un susto se llevó. No tuvo opción de más el novillero llegando a escuchar el primer aviso acompañado de silencio.

El Chorlo recibía a un segundo a un inmóvil segundo. Ante la adversidad decidió el novillero mostrar a la afición madrileña su firmeza a la hora de dibujar un muletazo, por decir algo, ya que no hizo por meterla cabeza el astado en ningún momento en la seda roja. Todo se alargó en demasía y tuvo que sufrir hasta matarlo llegando a escuchar dos avisos.

El quinto novillo, para El Chorlo, fue el peor de la tarde, pues debido a sus pocas fuerzas, no permitió que ninguno de los tercios arrojara algo de luz. En el tercio de faena, al no ligar pases por ambas manos, y no desarrollar ninguna tanda completa. Su actuación fue silenciada.

Salenc recibió a un bravo tercero, con clase en su movimiento, lo cual permitió dar lugar a capotazos de buenas maneras. El francés supo administrar sus fuerzas, de modo que conectó con las formas del astado, y desarrolló una faena cuajada y equilibrada. El público se mostró cómplice del novillero, quien habría cortado una oreja si no llega a fallar con la espada. Al entrar a matar, resultó volteado sin consecuencias.

En los inicios del sexto destacaría la única vara que se puso en el caballo, siendo obligatoria en una plaza como la de Madrid. Adrien Salenc quiso ponerse delante de un novillo que no quiso saber nada de la muleta en ningún momento. Tampoco estuvo en su mejor momento con los aceros, fallando así en numerosas ocasiones.

En conclusión, una tarde que debía serlo todo para novilleros y ganadero pero no ha sido nada. El público, que no paraba de mirar el cielo gris, no vio nada extraordinario de unos jóvenes que deberían salir a darlo todo. Tampoco eso se puede conseguir con unos mansos como los que han salido hoy al ruedo. Desatacar la faena de Salenc con el tercero, donde se han podido apreciar detalles de verdad. Esperemos que en las próximas novilladas se puedan ver esas competitivas actuaciones para que al llegar a casa podamos decir bien alto: “He estado en los toros”. Hoy lo he dicho con la boca pequeña.

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@pablobielsa5

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