Crónicas

En Cadereyta… Andy y Enrique salen en hombros

Ante mas de media plaza y con once minutos de atraso se partió plaza en Cadereyta, Nuevo León; en donde se lidiaron seis toros de la ganadería de Bernardo de Quirós, en general estuvieron bien presentados, sólo ha destacado el cuarto de la tarde, ya que fue el que más lidia pudo ofrecer.

Enrique Garza: Una oreja y dos orejas.

Andy Cartagena: Silencio y dos orejas.

Juan Fernando: oreja y palmas. 

Detalles:

Se le entrego reconocimiento a Isidro Garza por su larga trayectoria apoyando en la plaza de Cadereyta.

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Enrique,  al abre plaza un toro muy bien comido, alto y que ya presentaba la edad en su cornamenta, lo saludó por verónicas andantes jugando los brazos y otras un tanto justas para terminar adornándose con una revolera. En el primer tercio el toro no acudía por lo que el picador lo tuvo que llamar desde cerca para que este arrancara y solo dejarle un puyazo de mete y saca.

Garza, fue el encargado de cubrir el segundo tercio en ambos de sus toros.

Con la tela roja, el astado le permitió pegarle pases por ambos lados, sin embargo a este había que obligarlo a pasar ya que tendía a quedarse corto, aun así Enrique supo entender al toro por lo que tenia que dejarle la muleta en la cara o bien permitirle tomar respiros largos para que acudiera a su llamado.

Cuando Enrique sintió que la labor estaba hecha, decidió ir por estoque para perfilarse a matar y dejar un acero caído, pero el publico supo reconocer su labor y a petición darle la primera oreja de la tarde.

Con el segundo de su lote un burel con mejor recorrido le permitió lucirse con el capote por lances de verónicas jugando con la muñecas y llevando el movimiento armónico con la cintura, para finalizar con una media ceñida.

En el último tercio, Enrique, demostró que posee una sólida tauromaquia, ya que al margen de que el toro tuvo movilidad, el torero merced a su técnica e inspiración, dió dimensión al muletazo toreando sin mover un pie de la arena, lo que hizo que el público jimenense estuviese con él y que le reconocieran cada tanda que concretó. Si bien, probó suerte con ambas manos no obstante, el astado le permitía acomodarse mejor por la derecha.

Después de coger la espada, para finalizar su faena Enrique se adorna con ajustadas manoletinas, posterior a esto se perfila y deja un estoque entero, y tras claudicar el toro, van a sus manos dos merecidas orejas.

Andy, esta su última tarde por los ruedos mexicanos en esta gran campaña que sumó, demostró ser el excelente rejoneador, ahora por tener frente a é toros mansos, y que posterior al rejón de castigo, dejaban de asistir a sus caballos por lo que valientemente tenía que aproximar a centímetros a su cuadra para que los astados pudieran embestir. Para su mala fortuna en esta ocasión no tuvo suerte con el rejón de muerte. Sin embargo, la gran faena no se puede olvidar.

En ambos toros lo vimos siempre con la disposición y demostrando por que es un gran rejoneador, porque es una gran figura en España, y en esta campaña se está consolidando en México.

Los dos astados que le correspondieron a Cartagena al inicio salieron con buen trote y detrás del caballo pero a mitad de faena, es decir en las banderillas comenzaron a venirse para abajo por lo que Andy tenia que ir siempre por ellos a provocarles la embestida para poder realizar faena y obligarlo a que fuera detrás de los cuartos traseros de su cuadra.

En ocasiones con el primero de su lote hubo mucho peligro ya que este de repente hacía por los caballos que en una ocasión el corcel quedó enganchado en el pliegue de los cuartos traseros en la cornamenta, afortunadamente sin nada que lamentar.

Antes de colocar las banderillas al violín, con su hermoso corcel Perlino realiza un adorno en donde este se pone de manos y comienza a caminar con sus patas traseras lo que sorprendió a los espectadores.

Ha estado como siempre en Maestro del arte del rejoneo, y tras poner punto final, cortó dos orejas.

Juan Fernando, al tercero de la tarde lo recibió con una larga cambiada y por la velocidad con la que el toro iba, brincó al callejón, afortunadamente sin nada que lamentar; sin embargo el torero se mueve rápido a la puerta por donde saldría de nuevo a la arena el toro para pegarle una larga con ambas manos, de inmediato se incorpora y le pega chicuelinas vistosas.

Con la tela roja, las primeras tandas el burel le permitió pegarle pases largos y de mucho mérito ante los espectadores, pero cuando decide cambiar de mano para torear por naturales el bovino comienza a verle y querer hacer por el no obstante Juan Fernando insistió y consiguió una muy buena tanda.

Culmina su faena dejando un estoque entero y ligeramente caído, sin embargo la gente hace fuerte petición y se le otorga la oreja.

Con el cierra plaza, un bovino manso al cual Juan Fernando le saludó por verónicas y terminó adornándose con una chicuelina. Posterior al turno de varas el torero en le realizó un quite por chicuelinas antiguas las cuales le resultaron perfectas, lo que hizo que los presentes fijaran su completa atención en él.

A mitad de su faena con la muleta el toro decide rajarse y a tender a huir por que Juan Fernando, comienza la persecución para que este se quede en el sitio y poder torearlo. No se pudo conseguir, el toro no se dejó someter y huyó a tablas por lo que el torero lo entendió y prefirió torearlo justamente ahí, en donde se sintiese cómodo para poder transmitir su toreo a los asistentes, así aparecieron derechazos y naturas, rematados con magníficos pases de pecho y en su última tanda un remate de desdén de muy buen gusto y de mucho valor.

El turno de perfilarse a matar se acercó pero debido a que el toro tendía mucho a la huida, le fue difícil acomodarlo por lo que no es hasta el segundo viaje cuando deja un acero entero ligeramente delantero, aun así se le reconoció con palmas.

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Foto portada: Cortesía Doctor Gerardo Vázquez

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