Crónicas

En Aguascalientes… Los jóvenes coletas de vacío

Tres cuartos de aforo en la Centenaria Plaza de Toros San Marcos, segunda novillada de la temporada. Se lidiaron cinco astados de El Garambullo, desiguales en presentación, sosos y faltos de transmisión. Uno de Castorena bien presentado, manejable.

José Antonio Lavado: Al tercio

Pedro Bilbao: Al tercio

Rafael Díaz de León: Silencio

José Alberto Ortega: Leves Palmas

Jorge Esparza: Vuelta al ruedo protestada

Eduardo Neyra: Vuelta al ruedo.

___________________

Los jóvenes invaden la fiesta de los toros, la tarde de hoy en la San Marcos los tendidos rebosaban de lozanía, mientras que, en el ruedo, los rostros de una nueva generación de novilleros resplandecían de ilusiones al hacer el paseíllo.

Seis coletas partieron plaza deseosos del triunfo, ninguno tocó pelo, pero fue interesante ver a los noveles en pos de un sueño.

Unos con más fortuna que otros, hubo los que dejaron grato sabor de boca y otros a los que sus maestros tendrán que jalarle los hilos y hacer correcciones.

José Antonio Lavado es un novillero español con buenas hechuras, esta tarde obtuvo la salida al tercio con mayor merecimiento de la tarde. Se vio firme, serio y correcto con el primero del festejo, un novillo distraído que terminó rajándose; a pesar de las adversidades Lavado tuvo detalles con la capa, de muleta comenzó por alto con decisión y buenas maneras, posteriormente el astado no se la puso fácil y ante débiles embestidas Lavado supo meterse a sus terrenos y lograrle pases de valor sin enmendar espacios y rematar por alto.

Luego conectó con la afición gracias a que consiguió darle muletazos de vuelta entera que tuvieron respuestas positivas de parte de las gargantas hidrocálidas. Por izquierda no había más que hacer, se tiró a matar fallando en varias ocasiones para terminar con merecida salida al tercio.

Quien tiene aún mucho camino por recorrer es el local Pedro Bilbao, posee entusiasmo y muchas ansias propias de su inexperiencia, aunque deberá cuidar que no le gane el camino fácil de querer agradar a como de lugar a la galera, aunque en ello se le vaya la concentración delante del astado.

Con largas afaroladas, frente a la puerta de toriles, se fue a recibir a su novillo, otro de El Garambullo que desde salida no atendió a las telas, a éste lo quitó por verónicas y recorte con revolera, luego en el tercio de muleta el astado continuó dando muestras de su debilidad y poca codicia.  El joven hidrocálido insistió y dio al clavo en las primeras tandas tersas hasta conseguir pases en redondo, unas veces correcto y otras mostrando su verdor.

Estuvo en apuros y viéndose a merced del novillo cuando se tiró a matar, saliendo por los aires del encuentro, regresó a ponerse de rodillas frente al moribundo animal que nuevamente lo puso en predicamentos y hubo que rodar por la arena. Falló en reiteradas ocasiones con la espada y la gente por su esfuerzo lo invitó a que saludara desde las rayas del tercio.

De la ganadería de Castorena provenía el lidiado en tercer sitio, un astado bien presentado que tuvo embestidas briosas en un inicio y que conforme fue pasando la lidia se tornaron complicadas. Del joven Rafael Díaz de León se puede decir que estuvo sin pena ni gloria.

Largas afaroladas de rodillas pegado a tablas fueron el inició de su labor, en el caballo el burel recargó con fuerza y posterior a ello salió buscando todo lo que se moviera, Díaz de León se vio un tanto acelerado sin lograr domeñar las embestidas, dejándolo pasar por la tela sin trazar una estrategia definida, el novillo terminó rascando la arena y pegando arreones al cielo y desprendiéndole de la tela roja. Mal con las espadas y el gélido silencio.

José Alberto Ortega se enfrentó a un muy justo ejemplar de El Garambullo, que fue incierto en sus primeras embestidas, peleó bravucón en los caballos, de los que salió distraído, soso y débil.

Difícil papeleta tenía en frente el de Tlaxcala; comenzó su labor con algunos pases a media altura, acortando las distancias, quedándose en los sitios donde se habla de miedo. Oficio y cabeza torera tiene este joven, puesto que fue interesante ver cómo lidiaba literalmente al astado, adueñándose de la situación a pesar de las adversidades.

Quizá su pecado fue perderle la cara al novillo al voltearse a jalear con el tendido, en ese momento el astado lo prendió e hizo que cayera a la arena maltrecho, protagonizando una escena preocupante que no pasó a mayores. Un metisaca bastó para que el novillo se entregara a la muerte. Para el torero las leves palmas.

Jorge Esparza tiene porte de torero, decisión y ganas de ser, esta tarde fue de miel y de hiel para el joven coleta. La historia se comenzó a contar con las dos largas afaroladas de rodillas y luego las verónicas y el remate con media. El novillo tomó dos varas, por lo que Eduardo Neyra hizo gala de su turno al quite y se vio bien con las chicuelinas, saltilleras y revolera.

Esparza brilló en el tercio de banderillas dejando pares en lo alto que fueron del agrado de la gente.  De muleta el novillero local se puso de rodillas pegado a tablas dándole una tanda intensa, luego rematando de pie por alto haciendo que la afición plantara esperanzas en las parcelas de las ilusiones, pero de eso poco, las demás tandas unas sí y otras sin mucho empaque.

Estuvo bien aunque sin cerrar el círculo que lo haría triunfar. Se quedó en sus terrenos sacando pases a media altura, intentando y queriendo, aunque pecando de estar más al pendiente del tendido y sus reacciones que las embestidas de su colaborador. Con la espada no estuvo certero y después de varios intentos por fin el astado se entregó a la muerte.

La gente lo reconoció con la salida al tercio y el joven en afán de auto elogio se dio la vuelta al ruedo sin que nadie se lo solicitara, pronto lo que habían sido reconocimientos se convirtieron en reclamos por parte de la afición.

No cabe duda de que este muchacho tiene valor y sello personal, seguramente bien trasmitido por sus maestros, pero algo que los jóvenes también deben de aprender en las escuelas taurinas es a no darse coba, a no auto engañarse y saber hasta dónde sí y hasta dónde no.

A saber medir, percibir y sentir lo que la afición quiere y lo que no, porque corres el riesgo de que los vítores se conviertan en abucheos de momento a otro, por la falta de prudencia.

Finalmente, el joven de Durango Eduardo Neyra se enfrentó al último del festejo, otro soso desesperante con el que estuvo voluntarioso pero nada más. Ni él ni el novillo comunicaban emociones, sí muy entregado y empeñoso pero sin emocionar.

Destacó el saludo con las verónicas y de muleta sacándolo de las tablas para tratar de extraerle medio pases, al final el astado se aquerenció y hasta allá fue Neyra sin muchos dividendos.

Entera trasera y la gente lo invitó a saludar en el tercio, también dio la vuelta al ruedo entre aplausos.

____________________________

@AnaDelgado28 

__________________________________________________________________________

Entrar a ver el programa de televisión TOROS EN EL MUNDO TV

__________________________________________________________________________