En la Opinión de Pepe Mata… Para reivindicarse Ponce debe enfrentar miuras, victorinos, adolfos, escolar y aceptar el bombo

Enrique Ponce se anuncia como figura del toreo, pero se sustenta como un simple figurín. Desde siempre ha gustado del toro bobalicón que exprofeso se «inventa» a través de las combinaciones genéticas, en las ganaderías en donde la ética, la honestidad, la honorabilidad, no son la parte fundamental.

Ganaderías comerciales que le han ofrecido ese elemento que atenta un día sí y otro también, contra la verdad y grandeza del arte del toreo, que aplasta a su liturgia y desvirtúa al rito.

Sí, porque la verdad en la tauromaquia está sustentada por el toro bravo, por el toro bravo y encastado; es lo que le da sustento, razón de ser y grandeza al arte del toreo. Al no existir estos elementos fundamentales, todo lo que se realice puede ser una bonita parodia, pero nunca concederá ni fundamento ni trascendencia.

El señor Ponce es especialista en el bobitoro, en el bobipequeñajo, que además curiosamente esté tullido. Cosas veredes, es lo que en los últimos casi 29 años le han salido por la puerta de toriles.

Al inicio un público ávido por la renovación lo aceptó, no obstante, conforme fue avanzando el tiempo e hizo acto de presencia la edificante reflexión, comenzó a desvanecerse la imagen del señor Ponce, y sólo se han quedado con él, el público festivo y de ocasión, que va a las plazas a ver un evento de la socialité

… sí, los caza carteles o público del clavel, que van a gritar a todo olé, a sacar pañuelos para pedir un océano interminable de orejas, aunque no haya verdad en lo que se produzca en el redondel.

Pero un acto de la socialité no aporta nada a la Fiesta, porque ese público volverá, si bien le place, cuando vaya a ocurrir otro evento similar.

Un acto de solicalité, ofende a la liturgia y denuesta al rito, porque no hay verdad.

En este contexto, cuando pareciera, según se comenta, que al señor Ponce le urge torear y mucho, por falta de liquidez; le hace falta convencer a todos de que sí puede entender a la tauromaquia como un acto de verdad; pero…

… pero sólo se puede entender esa premisa, si en el redondel hay un toro impecablemente presentado, con astas íntegras, que sea bravo y encastado para un torero de verdad.

Escenario en el que no se le ve a él al señor Ponce.

A decir de Enrique “… la gente va a verme hacer cosas bellas”, bueno, bueno…

… bueno, ante tanta frivolidad y carencia de contenido en lo que realiza, la poca convocatoria que está teniendo, sobre todo en México -desde hace ya muchos años-, demuestra que no le asiste la verdad al señor Ponce.

La gente lo quiere ver crear sustentado en la ética, como lo hacen auténticos toreros: Octavio Chacón, Diego Urdiales, Curro Díaz, Emilio de Justo, Pepe Moral, Javier Jiménez, Borja Jiménez, Javier Cortés, entre muchos más que sí los hay para fortuna del toreo.

Toreros, que por otra parte, fueron inexplicablemente marginados por la incomodidad que dan a los figurines, y que de pronto tras la revolución que consumó el año pasado, Octavio Chacón, comenzaron apoderarse de la palestra taurina, por un simple hecho:

Son toreros de verdad que enfrentan a todos los toros de todas las ganaderías, y no andan diciendo que crean cosas bellas…

… las hacen tras dominar a la encastada bravura, transfigurándose de auténticos héroes en luminosos artistas, y sí, crean imponentes y bellos momentos escultóricos que trascienden en el espíritu del diletante taurino.

Esa es la verdad que ahora ha comenzado habitar en la tauromaquia mundial, y es la esencia del arte del toreo, que todo hace ver, el señor Ponce no ha querido enfrentar.

No queda la menor duda, de que el señor Ponce estará incluido en el bombo para contender en la Feria de San Isidro ojalá y no le salgan animalitos de ganaderías comerciales. Ni tampoco queda la menor duda, de que deberá enfrentaren las temporadas siguientes, todas las camadas de las ganaderías de Miura, Victorino Martín, Adolfo Martín, José Escolar, esto es, convertirse en un torero de verdad.

Porque todo aquel que se anteponga el título de supuesta figura lo debe de hacer como en antaño ocurría.

Pero…

… pero, es cosa que se ve tan lejana y nada realizable.

Porque continuará siendo el mismo Enrique Ponce de siempre, imponiendo sus pequeñajos, sus bobitoros; los empresarios que se dejen aceptarán bajando la cerviz. Lo que indiscutiblemente, no otorga ninguna grandeza, y bajo ese lastimoso contexto, la gente lo acabará echando sin piedad de todas las plazas.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO 

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