En Madrid… Beneficencia de oreja para Ginés Marín

Las Ventas. 6 de junio de 2018. Corrida Extraordinaria de Beneficencia. Lleno de “No hay billetes”. Toros de Alcurrucén, que fueron faltos de bravura y casta. También eran algo justos de presentación, y no permitieron ni siquiera algo de movilidad. 

Antonio Ferrera: Ovación tras dos avisos y silencio tras aviso.

Miguel Ángel Perera: Silencio tras aviso en ambos.

Ginés Marín: Oreja y silencio.

Detalles:

S.M. El Rey Emérito mostró su apoyo a la Fiesta acudiendo al palco real en compañía de su hija, la Infanta Elena, y su hermana, la Infanta Pilar. 

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Salió el primero de la tarde para Antonio Ferrera, un toro que huyó del caballo y recibió su primer puyazo. Hubo un jaleo y desorden considerable durante la lidia cuando derribó a un caballo, se fue a por el otro y un subalterno se veía volteado. El toro no se arrancó en banderillas. Brindó a S. M. don Juan Carlos. Comenzó la faena de muleta en redondo por el derecho, dando muchos muletazos y apretando demasiado al toro. Probó por el izquierdo aunque notó mejor embestida por el otro y volvió. Le tocó la muleta en alguno de los pases pero decidió colocarse mejor y pudo solventarlo.  Firmó una tanda al natural de mucho gusto y lentitud. Toda la faena la llevó a cabo en la puerta de toriles. Tomó la espada para dejar una estocada entera aunque tuvo que emplear dos descabellos. 

Algo suelto salió el cuarto, para Antonio Ferrera. Se llevó al caballo hasta los terrenos del nueve, pero no hubo un tercio de varas debidamente realizado. De los tres pares de banderillas se puso bien uno, y tampoco fue excesivamente bien lidiado. El toro no dio opciones en la faena. La ligazón resultó imposible, y las tandas brillaron por su ausencia. Fue imposible torear en redondo, y el público, una vez más, no levantó un olé. Ferrera puso de su parte, pero la materia prima no acompañó, y rápidamente se fue a por la espada.  Escuchó el primer aviso en el segundo de su lote 

El segundo de la tarde, de similar comportamiento a su anterior hermano durante la lidia, fue para Miguel Ángel Perera. No se empleó con prontitud en el caballo, y durante el tercio de banderillas, no se crearon opciones de vistosidad y buen hacer. De la faena poco se pudo hablar, pues el respetable no pronunció ni un olé, y el diestro no consiguió conectar con el tendido a través de su toreo. A pesar de que lo intentó por ambas manos, careciendo de colocación no pudo crear una faena cuajada. Pinchó, y descabelló. Primer aviso. 

El quinto de la tarde lo toreaba Miguel Ángel Perera. Fue un toro huidizo de salida. El tercio de banderillas fue complicado y sin mucha entrega por parte de los subalternos. Se fue a los medios a brindar al público. Comenzó la faena por arriba en las líneas del tercio. Consiguió una buena serie por el derecho a pesar de la escasa transmisión del astado. Tanteó por el izquierdo aunque tampoco se movió bien. El viento molestó y deslució una faena que fue a menos. Tomó los aceros para concluir su tarde pasando desapercibido.

Se rajó del capote en la salida el tercero de la tarde, al que se enfrentaría Ginés Marín. Toreó con gusto a la verónica entre dia buenos puyazos de Guillermo Marín, los que hicieron poner en pie a la plaza. El brindis fue para S. M. don Juan Carlos. Se lo sacó a los medios con la muleta para posteriormente darle distancia y sacarle un buen redondo con la mano derecha. Se colocó y supo dar los tiempos suficientes para que el toro se recuperase. Al natural tuvo menos transmisión. Finalizó con bernardinas para dejar un pinchazo y una estocada algo tendida. La petición fue suficiente para hacer presión al palco y conceder un trofeo. 

De comportamiento muy parejo al de sus hermanos sería el sexto, y último de la tarde.  No se empleó con ritmo y estuvo poco encelado. La faena del joven diestro estuvo marcada por intentar encontrar el equilibrio por ambas manos, a pesar de la dificultad que le supuso el toro al rajarse y repetir cada vez menos conforme avanzaba el diestro. Le faltó algo de colocación frente a un toro con movilidad justa y recorrido escaso. Se lució con los pases de calidad sueltos que le dio, y le faltó rematar bien su actuación con la espada. 

El Rey, y todos los que hemos asistido hoy a Las Ventas, hemos visto como nuestras expectativas en una tarde tan importante se han esfumado poco a poco, conforme se desarrollaban las actuaciones, y los diestros quedaban por encima de unos toros que han adolecido de ritmo, y fuerza en su embestida. Ginés Marín cortó una oreja al tercero, que fue el toro al que menos se le notaban los defectos, o dicho de otro modo, el menos malo. En resumidas cuentas, ha faltado esencia hoy en el ruedo, aún así…¡Viva la Fiesta!

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@Duenases 

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