En Aguascalientes…Premios ambivalentes para Roberto Román

Ríos de gente inundaban los pasillos de la centenaria Plaza de toros San Marcos, que este día daba inicio a su serial de novilladas y el lleno fue inevitable. Se lidió un encierro terciado en presentación de Cerro Viejo de juego desigual.

Jorge Salvatierra: Silencio y división de opiniones

Leonardo Ibarra: Al tercio y silencio

Roberto Román: Oreja protestada y oreja

Detalles:

El de plata Felipe Kigston saludó en el tercio tras una buena actuación con los palitroques.

Luminosa se veía la San Marcos llena en su totalidad, vaya que las ganas contenidas por ver toros en esta tierra se desbordaban y al llamado de un cartel de hidrocálidos, la afición dijo sí.

Describir lo que sucedió hoy en la San Marcos tiene su reto y su ambivalencia, pues por un lado da gusto ver las ansias de querer ser por parte del triunfador del festejo y por otro cuestiona el qué tan importante es ponerle un precio caro a las orejas que se otorgan en esta plaza.

Dos premios llegaron a las manos de Roberto Román quien debutaba con caballos esta tarde, la primera faena se la hizo a un negro muy justo de presencia que se lo echó a los lomos en cuanto se abrió de capa, en caballos cumplió el de Cerro Viejo y posteriormente el joven local tuvo variedad con el capote. Valor y verdor fueron las características de su labor con la muleta, destacaron algunas tandas por el derecho con lentitud, unas de cercanías y otras por donde cabía un abismo. Alardes de valía, ganas y deseos, ¿y en cuestión técnica? Obviamente mucho camino por recorrer. Mató de estocada muy trasera y muy caída, aun así, se asomaron algunos pañuelos y el señor juez otorgó la primera oreja de la temporada, poniendo muy al alcance de las manos trofeos que debieran ser como los violines Stradivarius, de precio muy elevado y altamente codiciados.

En su segunda actuación Roberto Román también estuvo voluntarioso, aunque maltrecho y descompuesto por tanta voltereta que el novillo le propinó. El muchacho tiene valor y un par de razones, de esas que no se compran en botica, para ponerse frente a los astados pero de que tiene aún mucho, pero mucho que aprender es un hecho. De lo poco rescatable fue el estocadón sin puntilla que hizo rodar al astado de inmediato y aunque la petición no fue mayoritaria el juez Rivera Río volvió a asomar el pañuelo blanco, es aquí cuando la balanza se pone dubitativa, ¿Se debe premiar las ganas y deseos aún sin faenas redondeadas? ¿Los premios ayudarán o confundirán al joven coleta? ¿Será esa la manera correcta de motivar a los nuevos valores o quizá debiéramos ser una afición más exigente y menos condescendiente? Las respuestas… las tiene usted amigo lector.

De Leonardo Ibarra en su primero vislumbramos algunos detalles sobre todo con la muleta, algunos cambios por delante y trazos que hacían esperanzar, su novillo tenía cierta movilidad, pero su poco rodaje no le permitió acrecentar la faena. Muchos desarmes, mal con la espada y una salida al tercio con ciertas protestas.

El quinto para Ibarra fue el mejor presentado del encierro y de los pocos que peleó en varas. El novillero hidrocálido tuvo variedad con el capote y de muleta comenzó por bajo, mostraba buenas condiciones el de Cerro Viejo que acudía a cada movimiento de la muleta que tenía enfrente y que finalmente no consiguió someterle, tanto que terminó más pendiente de su humanidad. En general la labor de Ibarra no tuvo ni ton ni son y siempre estuvo a merced del novillo. Para rematar muchas dudas y huidas al intentar entrar a matar, pésimo en el uso de las espadas. En fin, una tarde que sin duda hará que el novillero tenga un largo discurso con el espejo.

Para Jorge Salvatierra fueron dos actuaciones completamente diferentes, la primera de ellas muy sereno y pensante, iniciado por bajo de tablas a medios, luego por derecha metiéndolo en su muleta, por izquierda acortando distancias y haciendo ver que el camino andado ha sido abonado, no terminó de rematar la labor  por sus múltiples fallas con el acero y se fue en silencio. Y su segunda actuación fue gris como los cielos tristes, ésta la realizó a otro novillo también muy justo de presencia, que no se empleó y le dio pocas opciones. Extendió en demasía su labor y la gente le cayó encima, mal con las espadas hasta escuchar un aviso y retirarse entre división de opiniones.

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@AnaDelgado28 

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