En la Monumental México… En medio de un océano de mansedumbre destaca la solidez de Arturo Saldívar

En la Monumental Plaza de Toros México, se ha celebrado lo que ha sido la segunda corrida de la actual Temporada Grande 2017-2018, con una entrada que consigue un tercio de aforo, como le llaman en España, largo, se han lidiado INADMISIBLES ‘bobitoros’ de Bernardo de Quirós, para rejones, los llamados ‘bernarditos’, exagerados en el despuntado para beneficio de las cabalgaduras del rejoneador; también aparecieron seis ejemplares de Jaral de Peñas, anovillados los tres primeros, justos los restantes, pero su denominador común ha sido la mansedumbre, el descastamiento y la invalidez. El buenazo de ‘Chohito’ Morales, ha regalado un absurdo arrastre lento para homenajear al que hizo cuarto, que no peleó en las cabalgaduras quedándose a dormir el sueño de los justos en el peto, que además, acudió con la cara alta en un andar descompuesto, siendo el mérito del torero meterlo en vereda.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Abucheo y pitos.

Cayetano: Silencio en ambos.

Arturo Saldívar: Oreja y silencio.

Leo Valadez: Silencio en ambos.

Detalles:

Leo Valadez, confirmó su alternativa con el burel, Arrogante, un anovillado ejemplar, número 171, con 477 kilos.

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El mensaje que ha enviado el gran público taurino desde el festejo de inauguración de la Temporada Grande 2017-2018, es contundente y digno de tomarse en cuenta, porque ha puesto de manifiesto que ya nada quieren saber ni de los figurines ni de las ganaderías comerciales, llámense ‘teofilitos’, ‘bernalditos’, ‘fernanditos de la mora’, etcétera, etcétera, etcétera.

Salvo mejor opinión, el gran público taurino es el cliente y se entiende que es al que se le debe tomar en cuenta, sobre todo cuando hace muestras estentóreas de sus gustos y preferencias.

Esta tarde mostró su apoyo a los jóvenes, haciendo evidente que quiere crear, descubrir a sus nuevos ídolos, pero por los pésimos toros sólo, Arturo Saldívar, ha podido destacar con la solidez de su tauromaquia.

Bienvenido, fue su primer ejemplar, trasijado, esto es flacucho, le faltó rematarlo, y en su conjunto se percibió muy justo de presencia.

El astado merced a su mansedumbre poco dejó hacer con la capichuela al torero, y, con la cabalgadura, simplemente se estrelló y durmió el sueño de los justos en el peto, justamente como lo hacen los mansos.

Saldívar que conoce a este encaste Parladé vía Torrestrella, decidió irse a los medios con la muleta para citarlo de largo, y le respondió el astado que acudió con un andar descompuesto, con la cara alta y además con la cabeza suelta, siempre intentando puntear con violencia el engaño, el torero…

… el torero aguantó.

Sí, aguantó se lo pasó por cambiados por la espalda, remates, y hasta unas arrucinas tan ajustadas, que la misma lógica, no acertaba en comprender cómo las concretó, pero lo hizo, y por ello, dejó impactados a los asistentes.

Por la verdad expuesta.

Vendría la primera serie con la mano derecha, extrayendo pases impensables, por la estentórea embestida descompuesta, pero Arturo ahí estuvo firme, porfió, aguantó y conquistó el reto, se impuso templando, obligado al violento ejemplar a pasar en el tiempo y espacio que estaba ordenando el torero de Teocaltiche.

Tras rematar la serie, el toro hizo hilo por él, lo que resolvió con dos magníficos remates, que además de haber enseñado agilidad mental, los momentos escultóricos resultaron de pintura.

Volvió a citar con la mano diestra, consumando la seria que volvió a adornar con estridente arrucina…

… sí estridente, por el estentóreo valor implícito, y por la notoria pasión explícita, para dar paso a uno de pecho soberbio, y la locura se hizo colectiva.

Era tiempo del toreo al natural, y ahí estuvo impávido, soportando la embestida de un ferrocarril, sí descompuesta y además con el agregado del vientecillo, pero no fue óbice para concretar una serie del gusto del respetable.

Las dosantinas han sido de garra, sí de garra como dice la conseja popular, más que de reminiscencia espiritual, para dar tiempo en el acto final de la propuesta a las bernadinas, tan expuestas y poderosas, que el toro salía huyendo, literalmente huyendo al sentir que ese hombre, ese torero, ese héroe que estaba ahí le había hecho sucumbir.

Tiempo de rubricar, y dejó una entera delantera, no fue suficiente, cierto sector del público aplaudió porque el toro no caía…

… pero no caía porque le faltó mayor certeza a la espada, el toro era manso.

Tras dos descabellos concretó el punto final y el público en su gran mayoría exigió al buenazo de Chochito Morales que una oreja fuera autorizada.

Y… así fue.

No obstante, también hubo un absurdo regalo del arrastre lento, para homenajear a un astado manso, con genio, que acudió con la cara alta y descompuesta, y… y… y… sobre todo, que no peleó con la cabalgadura.

Rabioso, fue el segundo de Arturo, pero ha sido tan, tan, tan malo, que ha sido mejor concluir con esta puesta en escena.

La tarde de hoy, resultó de doble fracaso para, Pablo Hermoso de Mendoza… El primer fracaso evidente, al ver un tercio de entrada, en una plaza que alguna vez llenó, lo que lleva a la conclusión que ya no interesa.

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Sí, ya no interesa porque la gente lo ha visto tanta veces, que ya no hay nada que descubrir, y sólo queda la jubilación.

El segundo fracaso de Pablo, ha sido el repruebo generalizado del público, que lo acabó echando de la plaza tras una actuación intrascendente.

Muchos fracasos fuertes para una misma tarde.

Olivo, fue su primero, un anovillado bovino de Bernaldo de Quirós, y tras un monumental rejón de castigo, Pableritas, juzga que ha sido suficiente. Luego pone banderillas a una mano, pero sin convicción; si bien es cierto que aparecen gamerinas -el toreo a dos pistas que hacía el joven Joao Moura en los años 80 y retomó Emiliano Gamero-, no deja algo que en verdad impacte para la posteridad.

Sí sí,  toreó por la grupa, pero tampoco fue impactante. Tres banderillas cortas, para después de un pinchazo y una ‘puñalada trapera’, escuchara sonoro abucheo de estentóreo repruebo.

Con Mesquite un rejón de castigo, banderillas a una mano, gamerinas, desplantes a toro parado; ya resulta tan predecible que ahora mismo, no aporta nada para la evolución del rejoneo. Sus compañeros le han rebasado ya. Deja un rejón de muerte contrario y traserísimo, escuchando pitos.

Arrogante, un astado anovillado de Jaral de Peñas, que resultó un manso de solemnidad, reservón, y que doblaba contrario, ha sido el de la confirmación de la alternativa de, Leo Valadez, al que recibió de hinojos sin acabar de convencer. Tras la comparecencia en donde no peleó el astado, hizo un quite por cumplidoras chicuelinas.

Como prólogo con la muleta, hubo pases de inicio que acentuaron más la huida del toro, y luego series correctas con ambas manos, pero…

pero… faltó ajustarse.

Después de una estocada tendida, todo ha quedado en el silencio.

Con el que cerró plaza, que no peleó en varas, dejó como recuerdo de esta participación, unas entusiastas y vertiginosas zapopinas, y una faena deslucida que no pasará a la historia.

Como no pasará a la historia esta tarde, Cayetano, ni con Barítono ni con Itinerante, toros mansos y descastados, con un torero que a la fuerza de la nada quería extraer pases que no tenían. El esfuerzo inútil

Al final, queda la lección del gran público, quiere hacer, crear, descubrir, a sus nuevos ídolos, que seguramente saldrán de toda esa juventud torera que sí enfrenta la grandeza del toro bravo y encastado.

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@PERIODISTAURINO 

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