Crónicas

En Monterrey… El juez le concede la puerta grande a Pablo

En La Monumental Monterrey ante casi un lleno y con cinco minutos de retraso, se lidiaron ocho toros de diferentes ganaderías, seis de Santa Barbara, uno de Marrón, ya que uno se despitorró, y uno de Bernardo de Quirós, en general estuvieron bien presentados, con transmisión y movilidad.

Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas que decide regalarle el juez y palmas tras aviso.

Sebastian Castella: Palmas y dos orejas.

Juan Antonio El Bala Adame: Dos orejas y silencio.

Sergio Garza: Palmas en el de confirmación y una oreja.

Detalles:

Se le brindó como respetuoso homenaje póstumo, un minuto de aplausos al rejoneador Evaristo Zambrano, quien falleciera el día dos de noviembre.

Se le entrega reconocimiento al juez de plaza Antonio, por 19 años de soporífera actuación en el palco de la nula autoridad, el público le abucheó colándose unos gritos de ¡jubilación! ¡jubilación!

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Pablo Hermoso de Mendoza, no tenemos la menor duda que es un excelente caballista y que posee una de las mejores cuadras de rejoneo, desde que sus caballos pisan la arena el público de inmediato está con él; se vivió tensión en ambos toros porque toreó muy reunido en los cuartos traseros y la grupa a cada uno de los astados.

El primero de su noche cuando se encontraba realizando el cambio de caballo para las banderillas el burel acude al llamado de uno de los de plata y para su mala fortuna este se estrella en el burladero causándole el desprendimiento de una de sus astas, motivo por el cual es regresado para que salga el de reserva de Bernardo de Quirós, un toro que sin duda tenia mucha movilidad y le apretaba en ciertas ocasiones a Pablo que llegó a tocar varias veces la cola de los caballos, emociona al respetable, llevarlo toreando al burel con la grupa alrededor del redondel, recortando por tablas, y al momento de las banderillas la gente esta con él por la forma de manejar a los caballos para realizar diferentes piruetas como el saltar en dos patas, el realizar giros delante de la cara del toro, desafortunadamente el turno del rejón de muerte llega y Pablo dejó un estoque traserisimo, que a pesar de ese gran defecto, el juez decide regalarle las dos orejas.

Señor Juez recuerde que la primera oreja es otorgada por el publico y fue lo único que se estaba solicitando.

Llega el turno de Norteño de Marrón que asistía constantemente al llamado de Pablo con el caballo, le dejó hacer la lidia que requería y le convendría para ser merecedor de un incentivo más, para su desgracia volvió a dejar el acero trasero, lo que provocó que el toro no cayera a la arena, así que tuvo que tomar muleta y descabello y no es hasta el cuarto intento, después de un aviso, cuando porfin el bovino cae.

Sebastian Castella, que torero tan más profesional, solidario, humanitario, pero sobretodo entregado al toreo. Si, es cierto que en el primero de su lote tardó en acomodarse con el capote, ya que su astado no asistía de inmediato al llamado de Castellapero todo cambió en la muleta. El torero comenzó pegado a tablas de una manera tan relajada que te hacia sentir esa tranquilidad. Poco a poco Sebastián pudo ir metiendo a su trapo rojo al bovino, con todo y que el toro salía con la cara a media altura,. Eso por supuesto que no fue impedimento para que el francés le hiciera tandas de suma importancia. Para su mala fortuna, deja una espada ligeramente caída después de dos pinchazos, aun así el respetable se lo reconoció con sendas palmas.

A su segundo un toro que salió alegre de su querencia, decide recibirlo con lances con las manos bajas con el fin de recoger la embestida, y una vez conseguid el hecho, ha dibujado verónicas de gran dimensión. Inició su labor con la muleta por cambiado por la espalda en los medios, como habitualmente lo hace desde hace años, para proceder con tandas por derechazos y naturales rematando por pases de pecho, en donde nuevamente se le vio disfrutar ante un toro codicioso de Santa Barbara, al cual le dejó certero estoconazo, lo que provocó el inmediato derrumbe en la arena. El pañuelo más rápido de Monterrey, el juez Tony, raudo y veloz sacó dos pañuelos concediendo así las dos orejas. El público inconforme por la premiación decidió abuchear al juez.

Juan Antonio Adame, en el cuarto de la noche tarda en acomodarse pero aun así le realiza una verónica que ahí quedó y el recorte con una media contundente. El turno de la muleta llegó y aunque en el principio no se le sentía cómodo, a la mitad de la faena, se le comenzó a ver relajado y disfrutando su toreo por la templada mano derecha, ya que era el mejor lado del toro; porque por naturales rebrincaba. El fin se acercó dejando una espada entera y en todo lo alto.

En el septimo Cholito un toro que exigía Adame lo supo entender, sin embargo, permitió un excesivo castigo en caballo que a la gente no le pareció congruente y se empezó a meter con el torero. Algo que no pudo ocultar Juan Antonio, fue el gozo al torear, pero hay algo que haría falta para que todo eso que se ve en el ruedo realmente llegue a los tendidos; sí, sí, había cierta gente que le gritaba ¡Olé!, pero si no es la mayor parte de la plaza, es que algo puede andar fallando para transmitir a los tendidos. Aún así el respetable le prestó la atención, por desgracia no tuvo la misma suerte con el acero que en su primer toro, por lo tanto se escuchó leves palmillas que sonaban a lo lejos como venidas de ultramar.

Sergio Garza, Alfarero el de su alternativa al que supo entender de inmediato y dibujarle unos lances por verónicas jugando los brazos para posteriormente realizar un recorte por contundente revolera. En el turno de la manta roja y se le observa rígido, sin plasticidad, ya que no prolongaba su figura para que el toro fuera a más; sin embargo, a partir de la tercer serie, comenzó a relajarse y acomodarse con su bovino, que es cuando se le ve, por naturales, la largueza del pase y por ende la trayectoria del toro tiene dimensión. El momento de usar el estoque llegó y no es hasta el cuarto intento cuando dejó una media espada un tanto tendida.

Al cierra plaza recibe en los medios con tres faroles, ya que en cuarto le adelanta la suerte y el toro se lo lleva al estar atravesado, dejándolo conmocionado a unos metros. De inmediato la trasladan a enfermería para valorarlo y hacerle reaccionar, aun así la lidia tenia que continuar y Castella se hace cargo del primer tercio cuando de pronto de la enfermería se le notifica que el joven recién alternativado, saldría a lidiar su último toro de la noche, y vaya que salió con muchísimo valor y enjundia. El público que se quedo hasta el final, estuvo con, Sergio, en todo momento, mucho ha tenido que ver en el sentimiento de los aficionados, lo sucedido. Con muchísimo respeto y sin el afán de ofender, el atropello que sufrió le hizo salir más entregado y sin embargo, en algunos pases como por ejemplo; en el péndulo le adelantaba la suerte por tal motivo el toro volvía a darle volteretas. Para concluir su actuación decide realizar manoletinas, pero con el estoque no tuvo mucha suerte ya que dejó una estocada delantera y caída, lo que provocó que el toro no cayera, teniendo que escuchr un aviso. Sería con el descabello con el que pondría el punto final en el segundo intento, aun así el publico decide regalarle una oreja.

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Foto: Gerardo Vazquez

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@CarithoRz

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