En Madrid… Juan del Álamo abre la Puerta Grande, a pesar del presidente

Las Ventas, 8 de junio. Vigésimo novena de la Feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada. Con cinco toros de Alcurrucén y El Cortijillo (1º). Correcta presentación en hechuras. Tercero y cuarto tuvieron transmisión, casta y empuje, los demás resultaron mansos, deslucidos.

Manuel Jesús El Cid: silencio y ovación.

Joselito Adame: Silencio y silencio tras aviso.

Juan Del Álamo: Oreja con fortísima petición de la segunda, dos vueltas al ruedo con bronca al palco y oreja.

Detalles:

El protagonismo del presidente Trinidad López Pastor, estuvo a punto de impedirle no abrir la puerta grande a Juan Del Álamo, quien merecía en el tercero las dos orejas; no obstante, el pasión, entrega y buen tino con la espada con el cierra plaza de, Juan, provocó el apoyo unánime en el sexto para que se le concediera la oreja que le abriría el gran triunfo de traspasar el umbral de tan codiciada puerta.

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Una tarde en la que Joselito Adame venía a demostrar de nuevo su torería, plasmada ya en su anterior tarde en Madrid. Muy esperada era la actuación de Manuel Jesús El Cid con su toreo clásico. Pero ambos no tuvieron los toros adecuados para el triunfo. Juan del Álamo cuajó una faena redonda en su primero, al que no se le concedió inexplicablemente la segunda oreja, y sería hasta el sexto de la tarde que nunca llegaría a ser la gran faena del tercero cuando el presidente Trinidad López Pastor dio una oreja como para compensar su pífia. Abrió la Puerta Grande por dejar un conjunto de lidia muy importante para esta Feria.

Abría plaza un primer toro para Manuel Jesús El Cid. El toro no se emplearía en el caballo de forma correcta, iría con la cara alta en gran parte del tiempo de la lidia. A pesar de ello fue presto. Emborronó la faena la actitud del toro, ya que este no se desplazó con clase y elegancia. Su embestida fue mejor por su pitón derecho. Tuvo movilidad por ahí, y en parte la faena creció en calidad. Comenzando al natural y acabando con la mano derecha, se ligó una faena de corta duración con algo de carencia en cuanto a la conexión del diestro con el toro. Se intentó templar El Cid, pero pocas opciones tuvo con el de El Cortijillo.

Más calidad tuvo el cuarto de la tarde, pero que no terminó de engranarse el torero. Comenzó la faena en los medios, para conseguir por el pitón derecho una templada tanda que emocionó al tendido. El toro tuvo transmisión y empuje. Obtuvo al natural, el punto fuerte del maestro, dos tandas de gran importancia. Volvió al derecho pero todo fue a menos. No terminó de enamorar a una plaza en la que había conseguido tanto tiempo atrás. Tomó los aceros para dejar una estocada tras pinchazo. El toro fue ovacionado en el arrastre.

El segundo de la tarde sería para Joselito Adame, salió encelado durante los primeros compases de la lidia, pero ese buen ritmo y son que tenía, lo perdió conforme avanzaba la labor de la cuadrilla. Fue suelto al inicio, y más tarde se desinfló hasta tal punto que se desplazaba andando el astado. Comenzó el diestro por su mano derecha, por donde se comprobaría la falta de celo nuevamente por parte del animal. Se desentendió al salir de la muleta en repetidas ocasiones.  A pesar de tener recorrido, el toro no tuvo transmisión. Por el pitón derecho otorgaría algo más de elegancia al conjunto de la faena, y aplomado Adame, no encontró ayuda por parte del toro para cuajar su faena. Rápidamente se desinfló y no dio opciones al diestro. Pinchó, y más tarde la hubo media estocada, de nuevo repetida, para finalizar con tres descabellos.

Algo distraído salió su segundo, un toro serio de cara. Comenzó la faena con los pies juntos. Posteriormente le bajó la muleta para sacar al toro del tercio. Se movió mejor por el derecho pero al astado le faltó raza, con lo que fue a menos y terminó derivando en una actuación insípida. Mató a la tercera estocada tras el primer aviso.

El tercer toro, para Juan del Álamo, sería hasta el momento el que más brilló en la salida del festejo. A pesar de mansear en el caballo y no dar una pelea firme, tuvo fijeza en su humillación al asistir a la capa y muleta en donde iría casi a media altura. Tuvo fuerza en toro en los primeros tercios, y dejaría buenas sensaciones en cuanto a su transmisión. Comenzó por doblones, Juan del Álamo, para amoldar la embestida y tratar de bajar la cabeza del toro, sacándolo a los medios; así comenzó una faena de mucha calidad, impactando gratamente desde entonces.

La prontitud del toro para acudir al engaño hizo posible la ligazón, ya que el toro repetía con calidad. Con aplomó y notable seguridad ha estado el diestro, para torear con mucha despaciosidad, imponiendo temple. La faena totalmente mérito del torero, fue de menos a más, ya que el toro se fijaría en los engaños, y lo encelaría el torero cada vez más. Al natural dejaría unas tandas de muchísima clase y calidad. Muy torero, pudo conectar con un animal que cumplió de forma notable. La estocada fue entera delanterilla y contraria, aunque tardó en caer el toro, fue por el defecto en la colocación no por bravura. Faena de dos orejas, que incomprensiblemente no fueron concedidas a pesar de la fuerte petición de la segunda oreja por parte del público. Finalmente fue oreja con dos vueltas al ruedo.

El público venteño, en recompensa por su segunda oreja no concedida, quiso esperar a ver la actuación del salmantino en el sexto de la tarde; querían apoyarle a abrir la Puerta Grande de la calle Alcalá por tercera vez en la Feria con toreros de a pie. Todo estaba de su parte, y él fue a darlo todo. Comenzó brindando en los medios a todos los asistentes. Allí se quedó para llamarlo de largo al cierra plaza. El toro acudió dejando un amago que le hizo rectificar. Mostró un cabeceo el animal durante la lidia, propio de la mansedumbre. Consiguió buenas tandas por el derecho, lo que terminó de enganchar al público. A pesar de la dificultad, supo estar ahí y torear. La estocada fue caída. Tras una unánime petición, se le concedió la oreja más en reconocimiento por una comparecencia en su conjunto por la injusticia del presidente Trinidad de no haber otorgado el segundo trofeo.

En general, una tarde destacada por la apertura de la Puerta Grande de un torero como Juan del Álamo, quien realizó la faena soñada en el tercero de la tarde y lo finalizó con el sexto y último, un toro difícil con el que supo estar a la altura. Sólo de este modo y con esta transmisión, hemos podido volver a casa diciendo en alto:

“¡He estado en los toros!”.

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