Lo dice Pepe Mata… ¡Por fin!, un novillo bravo: Pies de Osa

Había sido una soporífera novillada la de este sábado 3 de junio, novilleros que estaban diciendo tan poco, y novillos que sólo estaban anunciando mansedumbre y descastamiento.

Triste panorama para la ganadería de Flor de Jara, encaste Saltillo vía Santacoloma; la desesperación había hecho presa de mi persona, y la verdad, deseaba que concluyera el festejo.

De pronto, en sexto sitio apareció, Pies de Osa, y salió en verdad con muchos pies, mostrando codicia en su andar, tanto fue que hasta el público le brindó una primera ovación.

Pies de Osa, hizo gala de lo que este encaste hace al principio, ser abanto, dio una vuelta, y luego el novillero, su novillero, Ángel Sánchez, intentó lancearlo, lo hizo cumplidoramente, aunque el novillo era para lucir en verdad.

Salieron los picadores, se puso el de la contraquerencia en el terreno que da entre el Tendido 7 y 8, al novillo inteligentemente lo bregó, Iván García, que ha lucido espléndido, y lo dejó en suerte.

Comenzó Tito Caballero a torear con su jamelgo, para evidentemente provocar la embestida, y el novillo acometió de largo y con codicia; así llegó al peto, metió abajo la cabeza y peleó en serio, recargando con poderío obligando llegar a la cabalgadura hasta las tablas, y por consecuencia necesaria consiguiendo la ovación del respetable.

Nuevamente se le puso en suerte, inesperadamente alguien le tocó, y se arrancó a pelear a donde estaban los toreros; no obstante, y con habilidad, sin molestar al novillo, Iván García, lo volvió a poner en suerte, le citó de largo, Tito, y le asestó otro gran puyazo, mientras el gran novillo peleaba sin abrir el hocico.

Vino entonces el tercio de banderillas, y fue de largo a los tres compromisos, sin abrir ni un ápice el hocico.

Inmejorable había llegado al tercio muleteril, fijo, comenzó a embestir, sólo que su novillero, Ángel Sánchez, lo atosigaba, no le daba sitio para que se empleara.

Lo ahogaba por querer estar en terrenos muy cortos, en donde prácticamente asfixiaba las bravas intenciones del notable ejemplar.

Entonces le exclamé a mi admirado amigo y gran figura del toreo, el Maestro Jaime Ostos:

¡Maestro ahí debería de estar usted para sacar todo el provecho al gran novillo!

Con una sonrisa que esbozó, me dijo: “… en verdad te digo, que si pudiera ahí estaría, me encanta el novillo“.

La faena estuvo entre azul y buenas noches, cuando le daba sitio, distancia, Ángel, por consecuencia necesaria le daba respiro, el toro iba con largueza, pero lamentablemente fueron pocas las ocasiones que pudo trazar así los pases.

Al final, Ángel, se dispuso a poner punto final, con todo y espada adentro, el novillo seguía manteniendo el hocico cerrado, creciéndose todavía más como lo hacen los novillos bravos y encastados.

Tras sucumbir, y cuando las mulillas llevaban sus restos bravos al destazadero, con suma emoción, debo confesarle, lector amigo, que me levanté y con reconocimiento, ovacioné al bravo novillo…

… al gran Pies de Osa.

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@PERIODISTAURINO 

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