En Madrid… Decepción, mansedumbre y pocas opciones para la terna

Las Ventas, 1 de junio de 2017. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Juan Pedro Domecq y uno de Juan Manuel Criado (5º), la corrida ha sido desigual en presencia, incluso anovillada, mansa, carente de bravura. El que permitió más lucimiento, aunque no aprovechado, fue el quinto.

José Mari Manzanares: Palmas y silencio.

Cayetano: Silencio y ovación.

Joaquín Galdós, quien se confirmaba: Ovación y silencio tras aviso.

Detalles:

El Rey Emérito Don Juan Carlos I, demostró nuevamente su apoyo a la Fiesta, asistiendo a la localidad preferente del tendido dos, acompañado de la Infanta Elena.

Joaquín Galdós confirmó su alternativa con el toro número 128, de nombre Esbelto, con 526 kilos.

Iván García saludó tras un buen tercio de banderillas al tercero de la tarde.

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Abriría plaza un pausado toro, y calmado para Joaquín Galdós. De primeras sería soso e impenitentemente manso. Cabeceando acudía al caballo, en donde se revolvía y no peleaba. Al inicio de la faena el toro daría muestras de no tener movilidad, profundidad y recorrido. Aún así, pudo obtener el torero alguna tanda por la izquierda y otra por la derecha. Bajándole la mano de ésta forma por dicho pitón, consiguió una tanda larga. La faena no conectó, y finalmente la estocada fue entera, inmediata y con algo de derrame.

Por su parte, el último de la tarde, nuevamente no pelearía en el caballo, y sería el más parado de la tarde. Tras brindar a Su Majestad el Rey Emérito, comenzaría su faena. Nuevamente encontraríamos un toro manso y descastado. La ligazón fue imposible, y el toro no acudía a los engaños. No hubo toro en ningún momento del tercio de muleta. Fuertemente gritó el público “¡toros!, ¡toros!” en repetidas ocasiones, en señal de queja por la mencionada mansedumbre. El peruano pinchó hasta en tres ocasiones.

El segundo de la tarde, para Manzanares, saldría poco presto, y continuaría con su poco ritmo en el caballo, donde no tuvo fuerza ni empuje. Tras realizar Cayetano el quite al puro estilo rondeño, Manzanares brindó al Rey emérito y comenzaría su faena ligando de forma correcta una serie por el pitón izquierdo. Más tarde se lo pasaría al derecho y conseguiría buena serie arrimándose al animal. Aún así, con la cara alta del toro poco se pudo hacer. No hubo ritmo en el movimiento del astado, y la ligazón también brilló por su ausencia. Se fue a por aceros rápidamente y se lo quitó de encima con una estocada perfecta.

El posterior toro de su lote, que acudiría presto al caballo, se revolvería llegado al peto. Tampoco se arrancaba en banderillas. Más tarde, en la faena, ligaría en los primeros compases llevándoselo a los medios. El astado se arrancaba desde la media distancia y aparentaba algo de ligazón, pero nada más lejos de la realidad, pues se caía en el momento en el que le exigía. Le intentó bajar la mano en repetidas ocasiones, pero sólo pudo extraer algunos naturales sueltos. Tampoco existió ligazón, por lo que la conexión fue imposible. Aún arrimándose, las opciones fueron pocas. Cogió los aceros y propinó una estocada de efecto fulminante, aunque algo baja y caída.

Cayetano tendría el tercer turno, y se debe destacar su buen hacer con el capote al recibir al primero de su lote, pues dejó unos vuelos muy toreros. Nuevamente, al igual que sus hermanos, se estrellaría el toro en el caballo, e iría con la cara alta. El tercio de banderillas fue bueno, pues saludó Iván García por sus buenos pares de banderillas.

Comenzó el diestro la faena en los terrenos del tendido cinco. Más tarde se fue a los medios, pero el toro no arrancaba, y se caía en el momento en el que se le exigía. Lo pudo ligar algo más por la derecha, pero carecía de ritmo y recorrido. Tampoco se arrancaba desde lejos, y tras caerse en repetidas ocasiones y perder las manos. Intentó hacer algo al natural, pero no había toro. Tras pinchar, le propinó una estocada entera, y aunque algo tendida, fue de efecto fulminante.

El quinto de la tarde, y segundo del lote de Cayetano, sería el mejor de la tarde, y paradójicamente, era el único que no era de Juan Pedro. Acudió al caballo pero sin pelea. Y en los inicios de la faena, ligaría al natural algunos pases de calidad. Se lo pasó al derecho, pero el astado se arrancó poco. Ligó algunas tandas más, y a pesar del recorrido del toro, este no tenía fuerza ni empuje. Se vino abajo y la faena fue de más a menos. Era un toro manso, pero del que se podría haber extraído éxito, y con la mala colocación del diestro, diga labor de tornó imposible, pues no se entregó a la faena. Estocada bien dada, aunque asomaba, al final de su tercio.

Hoy viernes en Las Ventas se ha visto una de las peores corridas que se recuerdan, en cuanto a toro, pues el desencaste Domecq ha estado presente a raudales en todos los tercios.

La cuna de la mansedumbre se hizo patente hoy en Madrid, y dejó sin opción a los diestros comparecientes. El público ha hablado, a través de sus quejas, pero la fiesta debe sobrevivir, pues como tal, es brava, y debe componerse por toros encastados. ¡Viva la Fiesta!

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@Duenases 

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