En la Opinión de Pepe Mata… Ese no es el toro de Madrid

Lo que están seleccionando y enviando los ganaderos a la Monumental Plaza de Las Ventas, NO es el toro de Madrid; simplemente, es la burda imitación que sólo consigue pisotear a la grandeza de la Fiesta, acabar con las ilusiones de muchos toreros de verdad y conducir al gran público al irremediable fastidio.

Resulta inadmisible que los amigos del engaño se pasen justificando la mansedumbre, el descastamiento e incluso hasta la invalidez de los toros que aparecen en el ruedo del coso titular del mundo, como si fuera una gran aportación…

… pero seguramente esa gran aportación, será únicamente para sus intereses, pero nunca, nunca, para la grandeza de la Fiesta.

El toro del DES-encaste comercial Domecq ha venido haciendo mucho daño, desde hace tiempo…

… tiempo ya inmemorial, a la grandeza, a la verdad, a la autenticidad de la Fiesta; primero al hacer un toro “doméstico”, dúctil, dócil.

¡Vamos!, una linda ovejita campirana, que no agobie a los figurines, y al que se le llamó absurdamente:

toro artista”.

Que de artista, ¡por supuesto que no tiene ni puede tener nada!, ya que para conseguir alguien consolidarse como hacedor de arte, se requiere de inteligencia y sentimiento, virtudes que lamentablemente, sólo le pertenecen a los seres humanos, y no…

… no poseen los animales irracionales, a pesar de que, Walt Disney, se haya pasado su vida humanizándolos, lo que por otra parte…

… humanizar a los animales irracionales, resulta un crimen, por la tortura a la que se les obliga a vivir, secuestrados en un mundo que sólo le pertenece a los humanos, y en donde no pueden ser para lo que fueron concebidos, porque no es su habitat.

Pero, no nos desviemos del tema y vayamos al hecho concreto.

Los toros que están apareciendo por la puerta de toriles…

… que no de chiqueros, porque esta palabra emparenta a la grandeza del toro bravo, con la lodosa vida de un puerco, cerdo o cochino, como se le quiera llamar.

Pues bien, lo que ha estado apareciendo por esa puerta de toriles del coso titular del mundo, resulta la negación dialéctica de lo que debe ser el toro bravo, simplemente hace acto de presencia… un lamentable remedo.

Así vemos salir toros mansos, unos más descastados que otros, y si unos pueden ser reticentes en su caminar, otros más, con movilidad resultan violentos, incluso con el genio -que es la casta mala- en proporciones alarmantes.

Los ganaderos sin ética han preferido a través de los empadres, manipular la genética e ir rebajando la casta y la bravura, para quedar bien con los figurines en turno, y ahora mismo, esto…

… esto, está llevando a la debacle a una expresión artística, tan milenaria como luminosa e impoluta, por la falta de verdad en el elemento fundamental:

¡El toro bravo y encastado!

Si para los amigos del engaño, en sus narraciones, les hace bien intentar justificar lo injustificable, para la inexorable verdad es fundamental exigir y retomar el camino hacia la honestidad.

Urge que los figurines abandonen de una vez por todas el escenario taurino y den paso a toreros honestos, con gran dignidad personal, que estén conscientes de que la grandeza en su profesión sólo se puede hallar respetando al arte de lidiar toros bravos y encastados.

Y por supuesto, apoyar sin tasa ni medida a la maravillosa juventud con argumentos, que no tiene ningún impedimento en enfrentar con solidez al toro auténtico…

… ¡sí!, al toro auténtico porque son toreros de verdad.

¡Ese es el toro de Madrid señores!…

… el toro bravo y encastado, impecablemente presentado, con gran trapío, que luzca sus más de cuatro años, con cornamentas desarrolladas, que cuando aparezca en el redondel venteño, la gente exclame:

¡Ahí está un héroe porque está enfrentando a un toro en todo su esplendor!

Lo demás, entonces señores…

… será lo de menos.

Y vendrá una Fiesta en verdad luminosa.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO

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