En Madrid… Buena actuación de Javier Jiménez ante un quinto de La Quinta

Madrid, 11 de mayo. Primera corrida de la gran Feria de San Isidro de Las Ventas.  Dos tercios de entrada. Toros de La Quinta, astifinos de gran trapío. Muy complicados por lo general entre los cuales destacó el segundo por su más que evidente mansedumbre y genio, causante de la cogida que sufrió David Galván.

Alberto Aguilar: Silencio, silencio tras aviso y silencio tras aviso.

David Galván: Herido.

Javier Jiménez: Silencio tras aviso, ovación tras aviso y silencio tras dos avisos.

Parte médico:

Puntazo corrido en tercio inferior cara externa en muslo derecho; ligera conmoción cerebral. Traumatismo en codo izquierdo, con probable factura, pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia“. Firmado: Dr. García Padrós.

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El paseíllo arrancaba tras una fuerte descarga de lluvia, hecho que ha obligado al público a desplazarse a las techadas gradas y andanadas, las cuales han quedado abarrotadas en sus trescientos sesenta grados.

El primer toro de La Quinta se enganchaba bien en el capote, con el que Alberto Aguilar pudo comprobar la exigencia de dicho astado. Supo el madrileño conducir la embestida del animal, que se movió mejor por el pitón izquierdo. Esta cualidad la aprovechó el torero para sacar dos cortas tandas al natural pero que terminaba quedándose el diestro fuera de lugar. Aún demasiado vivo estaba el toro cuando decidió coger la espada y dejar estocada entera y dos descabellos.

Con palmas recibía el coso venteño al segundo de la tarde, un toro que desde el primer momento se dio la vuelta, demostrando que no quería saber nada tanto de los capotes como de las varas. David Galván fue avisado previamente con varios amagos por parte del astado, que terminaron prendiéndole, dejando inconsciente al torero de San Fernando. Alberto Aguilar hizo frente al manso, propiciando pinchazos y descabellos varios.

Le tocaría lidiar el cuarto de la tarde, un toro con el cual se ha sabido colocar mejor y con el que se ha sentido más a gusto.

Con gran potencia ha salido el tercero de la tarde, el cual se ha astillado el pitón ante un burladero. Era el turno de Javier Jiménez cuando el viento ha empezado a hacerse presente y ha deslucido la faena. El exigente animal ha impedido que el diestro lograse ligar los muletazos. A destacar el buen par de banderillas de El Algabeño, vestido de caña y azabache.

Más desordenada comenzaba la brega del quinto, circunstancia suficiente para derivar en un enfriamiento progresivo del tendido hasta que tomó la muleta. Un conjunto de tandas al natural caracterizadas por su gran profundidad, consiguieron revivir a la afición. El astado supo moverse con clase por el pitón izquierdo. Una buena estocada fue el remache final para que hubiera una notable petición de oreja que concluyó con ovación.

No demostró la misma nobleza el sexto, del cual se hizo cargo Javier Jiménez, un toro que no humilló apenas y que a pesar de la entrega del diestro, no hubo opción de lucimiento alguno.

En general, una primera de la Feria fría pero con una considerable asistencia por parte de la afición, la cual pudo observar detalles de unos toros diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver: más exigentes pero que cuando las cosas se hacen bien, la expresión del arte recobra verdad y sentido. Sin embargo, es necesario remarcar la excepción de la mansedumbre del segundo, condición para nada favorable para esta nuestra fiesta.

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@pablobielsa5 

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