En Guadalajara… Diego San Román tuvo la casta y la raza que los toros no tuvieron
Crónica de Francisco Quirarte
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Guadalajara, Jalisco. Domingo 1 de Febrero de 2026. Plaza de Toros El Nuevo Progreso. Segunda corrida de la Feria de Aniversario. Tarde fresca y con cerca de un tercio de entrada, se lidiaron cuatro toros de la ganadería de Villa Carmela, propiedad de Don Eduardo Arena Barroso y cuatro de Campo Real, propiedad de Don Juan Ignacio García Gómez, disparejos de presentación que resultaron en general mansos, descastados, algunos dóciles pero faltos de fuerza; desrazados. Tan malos y con peligro, como el que cerró plaza que fue un manso con genio que desarrolló sentido. Escandalosamente protestado el 4º, por su inadmisible pequeñez. Señores de la Comisión Taurina… ¿este episodio que enfureció al público, no será responsabilidad del juez Alfredo Sahagún? Se hace necesario remediar estos casos.
Guillermo Hermoso de Mendoza: División de opiniones y palmas.
Ernesto Javier Calita: Leves palmas y palmas.
Diego San Román: Oreja y una oreja.
Marco Pérez: División de opiniones y palmas.
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Orden de lidia -sorteo-
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Detalles
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Después del paseíllo, se entregaron reconocimientos a don Roberto Guerrero Ayala por su dilatada trayectoria como comentarista deportivo y taurino, así como también al señor Rodolfo Muñiz Sánchez -primo del Lujo de México, Marco Antonio Muñiz- por sus setenta años como cambiador de suertes en las plazas de Guadalajara.
Salió a saludar en el tercio en el segundo de la tarde por tres buenos pares de banderillas, Jorge Delijorge.
En el segundo de la tarde, también saludaron en el tercio los banderilleros Miguel Ángel Sánchez y Alejandro Prado.
En el quinto, saludaron por su brillante actuación en banderillas, Fernando García y Alejandro Prado -de nueva cuenta-.
En el octavo, lucieron en banderillas Gerardo Angelino de Arriaga y Jesús de Nazareth Martínez, saludaron en el tercio.
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Prólogo
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Como lo manifesté en mi comentario semanal, resultaba inaplazable y fundamental, que los toros que se lidien en el Nuevo Progreso de Guadalajara, tienen necesariamente que devolver la emoción a los tendidos, y esto puede ser, primero, con una impecable presentación, junto con ello, las indispensables casta y bravura.
El público que esta corrida hizo una modesta entrada, acudió con la esperanza de que los ganaderos hicieran gala de su ética, de su profesionalismo, enviado toros bravos, encastados y con imponente presencia, sin embargo, no fue así.
Al público hay que presentarle la verdad, porque eso es el compromiso y el reto de todos los que desean recuperar la grandeza de la Fiesta. La tarde de este domingo 1 de Febrero, los bureles de ambos hierros carecieron de casta y bravura, tuvieron una presentación desigual, en donde se les coló en cuarto lugar un burel anovillado, indigno de una plaza tan exigente como sin lugar a dudas lo es El Nuevo Progreso.
Así que los actuantes tuvieron una tarde cuesta arriba por las pobres condiciones de sus respectivos toros.
Pareciera que en el Campo Bravo Mexicano no hay toros con la presencia y bravura para devolverle la emoción y la grandeza al arte del toreo; preocupante en verdad la situación actual de la ganadería brava en nuestro país.
Señores ganaderos sin compromiso ni ética esto no puede recuperarse.
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El Festejo
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Volvió después de su polémico indulto de la temporada pasada, el joven rejoneador hispano Guillermo Hermoso de Mendoza. Ha tenido una actuación que lamentablemente para él, no pasará a la historia, se nota indiscutiblemente la escuela de su padre, su técnica, vamos, que es un buen jinete. Sin embargo, le faltan mucho más argumentos para impactar en el exigente público tapatío. Un amable aficionado se acercó a decirme que el padre de Guillermo -Pablo- a su edad ya había revolucionado el arte del rejoneo y eso es verdad.
Una pena que Guillermo se mantenga entre azul y buenas noches, son cosas de la personalidad de cada quien. El carisma no se compra en la tienda de la esquina.
Con su primero de Campo Real, poco pudo realizar. Le correspondió un manso de libro que se aplomó muy pronto. Dejó momentos de su depurada monta y temple, no obstante, le faltó más para imponerse a un burel sin fondo ni transmisión.
Una faena sumergida en un letargo tedioso, que dio por terminada con tres pinchazos y un rejonazo entero y trasero, provocando la molestia del público. Se retiró entre división de opiniones.
Con el quinto de la tarde, de Villa Carmela, mejoró ligeramente la plana. Su oponente tuvo nobleza, pero le faltó fondo. Dejó un solo rejón de castigo y pudo haber sido mucho. Lució en dos banderillas al quiebro con exposición, así como en un par a dos manos.
En este toro pudo lucir parte de su estupenda cuadra, toreando con mucho temple y realizando una pirueta en la cara de un toro que le faltaba acometida. Aún así, el público de bondad infinita, quiso agradecer con algunas palmas que por ahí se extraviaron.
Con el burel prácticamente sin acometer, le festejaron las tres rosas que clavó en buen sitio y un desplante del teléfono a toro parado. Dejó completa la hoja de peral, pero no tuvo efecto mortal, por lo que tuvo que bajar del caballo y necesitó de varios golpes con el descabello para finiquitar al toro. Palmas de bondad franciscana escuchó al retirarse hacia el callejón.
Ernesto Javier Calita bregó sobre piernas al segundo de la función, de la dehesa de Campo Real, ejemplar con poco fondo y transmisión. Omar Morales fue derribado de la cabalgadura después de haber señalado un buen puyazo. Jorge Delijorge fue sacado a saludar en el tercio, después de haber clavado tres buenos pares de banderillas -él solo realizó el segundo tercio-.
Calita utilizó una muleta que tenía la leyenda Respeto a la Libertad, frase motivante y que obliga a la reflexión, sobre todo al ganadero, cuando los toros que son la esencia de toda corrida les hacía falta ya no sólo de presencia, sino la fundamental casta y la necesaria bravura.
Del juez que autoriza sistemáticamente mal los encierros, ni qué decir. Ya los aficionados han sentenciado que “… ese juez se ha convertido en un enemigo de la fiesta, hasta pareciera antitaurino“.
Durante la lidia, mal, muy mal Paulo Campero. En un alarde de suficiencia increpó y ofendió con majaderías a un sector del público por no estar de acuerdo con lo que hacía Calita.
Se le olvidó al ya no tan joven Campero, que es justamente el público el dueño del espectáculo, con su presencia se mantiene la fiesta y él puede cobrar un sueldo.
Su reprobable escena me hizo recordar al inolvidable Maestro Pepe Alameda cuando sentenció:
“El público siempre es primero” y eso es una verdad como la copa de un pino.
Ernesto, se encontró con un animal desrazado, con poca fuerza que se defendió calamocheando, complicando la labor de Calita. Suaves doblones fueron el prólogo de su labor muleteril, para intentar el toreo por la derecha con poca fortuna hasta en tres series.
Con la mano izquierda apareció una serie en donde el burel pronto se paró. Cerró con la mano diestra a media altura y a concluir el intento de faena. Terminó con dos pinchazos y una estocada caída para llevarse leves palmas de despedida.
Recibió a su segundo con un vistoso lance antes de que el toro llegara a su jurisdicción y terminara con una revolera, una chicuelina con el compás abierto y después solo una brega eficaz. El ejemplar perteneció a la ganadería de Villa Carmela.
Buena vara por parte de Erik Morales, aguantando el fuerte encontronazo de astado. Paulo Campero en banderillas estuvo correcto en los tres pares.
Brindó su faena al Arquitecto Ignacio García Villaseñor, la cual comenzó -sin probaturas- en los medios en tres series cortas, ya que pronto se aplomó el toro. Rebasó los terrenos de la jurisdicción del pésimo ejemplar con la mano izquierda, sin embargo, el esfuerzo fue inútil, en el tercer muletazo se le coló buscando herirlo.
Su tesón le llevó a conseguir cuatro naturales de mérito. Cambió a la derecha y dos series más, aguantando y exponiendo. El público se comenzó a impacientar e hizo bien al oficiar con los aceros, volcándose sobre el morrillo y dejando una estocada entera y desprendida. Se echó el burel pronto, y la historia continuó, ya que el puntillero necesitó hasta de 5 golpes con la puntilla para finiquitar. Calita se llevó palmas en su caminar hacia el burladero.
Vaya actuación la de Diego San Román, tan rotunda como plausible; mostrando una desmedida hambre de triunfo. Con el tercero de la tarde -de Campo Real- verónicas apenas regulares debido a la poca fuerza del mansurrón, que dobló las manos desde el prólogo capotero.
Un picotazo por parte de Eduardo Reyna Rivera y eso fue todo. Alejandro Prado y Héctor García, cubrieron el segundo tercio con evidente decoro.
Brindó en el centro del redondel a toda la afición lo que le fue agradecido. Comenzó con ajustados muletazos por alto que remató con bonito trincherazo. Toro con poco fondo, descastado y débil, por lo que Diego con serena inteligencia, le llevó a media altura en cuatro meritorias series por el pitón derecho, en trazos con mucha verdad por el necesario aguante, muy ajustados y con temple.
Con la mano izquierda, sólo una serie, ya que el burel se desfondó. Fue entonces que Diego se metió entre los pitones y logró algunos naturales con importancia. Volvió a la diestra, dos enormes, lentos y templados trazos, para después lograr dos lentas y valentísimas dosantinas, y… ¡se paró el toro! Diego aguantó sin moverse por varios segundos cuando por fin, logró el forzado de pecho, para escuchar una atronadora ovación.
Engallado realizó molinete de rodillas, así como tres trazos a cámara lenta y estupendo forzado de pecho. Ovación al canto. Se fue por derecho y dejó media estocada en buen sitio, para tirar sin puntilla al burel. Fuerte petición que la autoridad concedió. Oreja de peso.
Recibió al séptimo de la tarde de Villa Carmela, con dos auténticos cambios de rodillas -evocando al inmortal José Gómez Gallito-, dos verónicas de rodillas y cuatro mecidas verónicas, que remató con luminoso recorte.
Llevó al toro a la jurisdicción de Eduardo Reyna Díaz con chicuelinas al paso y Eduardo realizó un breve puyazo; sí, sí correcto, pero breve. En su turno al quite, Diego emocionó con ajustadas saltilleras y gaoneras, para encender los ánimos en el tendido. Aseado tercio de banderillas por parte de Gerardo Angelino y Jesús de Nazareth Martínez.
Realizó una emocionante y vibrante faena, llena de entrega y raza. El toro valió muy poco, descastado, sin fuerza y transmisión, por lo que Diego tuvo que poner todo y mucho más de su parte para lograr la faena.
Tenía el reto frente a él. Claudicar o la entrega total y aceptó el todo por el todo.
Comenzó citando de largo con la derecha, trazos largos, con temple y ligando, para rematar con emocionantes forzados de pecho, en seis series, ya que con la izquierda solo concretó una.
Pronto se paró el burel y Diego se dio un auténtico arrimón, metido entre los pitones y se lo pasó por la faja, mucho aguante y poder, rematando sin enmendar, para salir airoso y escuchar los gritos de ¡Torero! ¡Torero!
Molinete y trazos con la derecha de hinojos, de uno en uno.
Ya de pie, dosantinas, manoletinas y remate de rodillas, para poner de pie a la afición.
Sí no hubo toro pero hubo un torero que mostró casta y raza.
Pinchazo hondo en buen sitio, el toro se echó, entró en acción el puntillero, levantó al animal y acertó hasta el segundo intento. Petición que el juez en primera instancia no atendió, siguió la petición hasta que la autoridad concedió un apéndice. Vuelta triunfal, saboreando el triunfo.
El cuarto de la tarde fue un inadmisible ejemplar anovillado de Campo Real. Inequívocamente indigno de una plaza como lo es El Nuevo Progreso. Pitado y abucheado de salida, pidiendo la afición su devolución, mostrando sus boletos al señor juez en son de protesta. Pero el buenazo de Sahagún calló y el que calla otorga.
Con este animalillo tan minúsculo, Marco Pérez se fue inédito, la afición le ignoró y protestó todo lo realizado por el espada hispano.
Puyazo breve de Guillermo Cobos. Sacaron a saludar en el tercio a Héctor García y Alejandro Prado -por segunda ocasión en la temporada y de forma consecutiva- sin lugar a dudas, eficaz y brillante ejecución.
Cinco series con la muleta en la diestra y una con la izquierda, escuchando las imparables protestas del público y los gritos de ¡Novillero! y ¡Ratero! Ante este oscuro panorama, se tiró a matar y dejó un pinchazo, estocada casi entera que tardó en hacer efecto. Se fue entre división de opiniones y el torillo recibió pitos en el arrastre.
El cierra plaza fue un toro con edad, cuajo, astifino y bien puesto de pitones, que recibió fuertes palmas de salida. Hizo pensar que era el toro de Guadalajara.
Pronto el destino derrumbaría el presagio.
Toro de Villa Carmela, al que Marco recibió con una verónica de hinojos, suaves lances a pies juntos y larga de recorte. Alfredo Ruiz El Miura dejó un buen puyazo, aguantó la fuerte acometida sosteniendo la reunión, cuando d pronto, el toro como cual vil peligroso manso con genio, romaneó la cabalgadura derribando a picador y caballo, saliendo lastimado Alfredo y el corcel recibió una cornada en el cuello.
Marco quitó por chicuelinas y lucida revolera. Salieron a saludar en el tercio los banderilleros Gerardo Angelino y Jesús de Nazareth Martínez.
Brindó su faena a todo el público. Para su desgracia, el toro que ya había mostrado su genio desarrolló todavía más sentido y muy pronto y se quedó prácticamente parado, pudiendo realizar solamente dos series muy cortas con la diestra y una con la siniestra.
La mansedumbre y el descastamiento hizo que el toro se agarrara al piso, midiendo al torero, calamocheando al pasar en medias embestidas, por lo que en el pecado llevó la penitencia, al haber escogido -su administración- ganado que no garantiza por la falta de casta y bravura.
¡Flaco favor le hacen!
Se fue por derecho y cobró una media estocada en buen sitio que hizo claudicar al toro. Escuchó solamente palmas.
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Domingo 22 de Febrero
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La temporada tendrá un paréntesis y se reanudará hasta el domingo 22 de febrero con la tercera corrida de la Feria de Aniversario, en la que actuarán el rejoneador Emiliano Gamero y a pie, el sevillano Daniel Luque, será la segunda comparecencia en la temporada de Diego San Román, quienes lidiarán seis toros de la dehesa de Jaral de Peñas, propiedad de Don Juan Pedro Barroso Díaz. Todo hace ver que serán encaste Parladé vía Álvaro Domecq y Díez
Ya les comentaremos.
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