En Mérida… Jesús Enrique Colombo llegó, triunfó y conquistó

Mérida, Yucatán. Sábado 26 de Marzo, 2022. Tercera corrida de la temporada en el Coso de Reforma. Tres cuartos de entrada,  en tarde fresca. Se lidiaron seis toros de la ganadería de Pastejé, bien presentada en lo general.

Uriel Moreno El Zapata: Ovación y oreja.

Jesús Enrique Colombo: Oreja y dos orejas.

André Lagravere El Galo: Vuelta y pitos tras aviso.

Detalles:

Sobresalió en varas Alfredo Ruiz El Miura, que picó muy bien al segundo.

Colombo realizo el paseíllo desmonterado por ser su primera corrida en la Plaza Mérida.

El Galo lidió al 3o. y al 5o., esto con el permiso  de sus compañeros y la autoridad, ya que salía rumbo  a Tijuana, donde está anunciado mañana domingo.

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El duelo internacional de banderilleros cumplió y sobre todo estuvo del agrado del tendido que reconoció el espectáculo y ovaciono los  vistos tercios en la suerte con los garapullos. Los tres lucieron y en un repertorio variado se enfrentaron en este duelo, siendo el ganador el público.

Jesús Enrique Colombo vino a torear y a  ratificar su temporada de  triunfos  en España, y en su debut en el redondel de la Plaza Mérida dejó plasmado su arte.

Con Regalito un toro de 510 kilos, el sexto de la tarde, haciendo honor al nombre de su astado le regalo a la afición una faena completa. En el primer tercio lo recibió con un farol de rodillas, seguidos de  cuatro majestuosas chicuelinas rematando con una media. Ahí comenzó la historia. Citando al astado realizó un quite por verónicas perfectamente pintadas recortando con un desmayo para salir caminando frente al toro, de inmediato la ovación del público.

En el segundo tercio demostró arte y valentía, un torero que sabe expresar el arte de las banderillas, un mezcla de fuerza y empuje, con sutiliza y elegancia, dejando en cada par su sello personal,  conectando con el tendido, que de manera generalizada le ovaciono al concluir este tercio.

Lo mejor estaba por llegar, el regalo que le dejó a la afición yucateca, fue estructurando la faena sin prisas  nueve tandas cada una diferente, de rodillas, largos naturales, con las zapatillas bien clavadas a compás abierto cuatro naturales dignas de una postal, ya el astado fijado en la muleta se dejaba llevar de la mano de Colombo, tres naturales seguidos de un pase en redondo mostraban la fijeza de Regalito.

Elegancia y soltura así confeccionaba otra tanda, regalando una dosantina  y un cambiado para  terminar con unos naturales largos y con ritmo para luego torear en redondo, para trazar un colofón con una tanda de naturales largos, llevando al toro en la justa distancia.

En la última tanda frete al astado se desarma arrojando la espada y sin prisa camina cerrando la distancia hasta llegar a ese espacio que solo aire puede traspasar, si así se paso sin espacio ni distancia y cerrando con Dosantinas que quedaron dibujadas en el Ruedo del Coso de Reforma. La faena estaba hecha, el grito de torero, torero no se hizo esperar de manera unánime.

Y en la suerte suprema se fue hasta la empuñadura, la ovación retumbó en los tendidos, de inmediato pañuelos blancos flotaban en la plaza y el grito de torero torero se incrementó de manera estentórea, por lo que de inmediato el juez le otorgo las dos orejas.

Regalito a petición  unánime fue reconocido en arrastre lento

Colombo  en su debut triunfó en la Mérida.

Con justiciero el segundo de la tarde, con el capote demostró un toreo suave, bajando  las manos con lentitud. En la suerte de varas el picador  Alfredo RuizEl Miura la consumó con maestría, aguantando la poderosa embestida del astado.

Un segundo tercio, el de banderillas, variado, devolviendo la cortesía invitó a sus alternantes a compartir, demostrando los matadores calidad y estilos diferentes en la ejecución, lo que el público agradeció.

En el centro de la plaza colombo inicio su faena, fundamentalmente derechista, una serie de cinco tandas ejecutadas con elegancia y ritmo, metiendo al astado a la muleta, dejando caer la mano y con la cintura alargaba el viaje de Justiciero. La suerte suprema ejecutada certeramente, le concedió su primera oreja en La Mérida

Uriel Moreno  El Zapata, confirmó su calidad y experiencia y definitivamente el por qué es uno de los consentidos de la afición.

Un torero que respeta su estilo y se entrega  totalmente. Con Faraón el cuarto de la tarde, un toro complicado, en términos generales, difícil, El Zapata demostró que a todo toro se le puede hacer faena. Sin prisa y con el conocimiento que sólo los buenos toreros saben, fue tejiendo su faena metiendo al astado a la muleta.

Uriel prácticamente llevó de la mano torera a Faraón. Pases por alto, limpios, para continuar derechazos, pases en redondo al propio estilo zapatista. Faena de entrega e inteligencia y sobre todo con compromiso. En la suerte suprema certero estoconazo  y de inmediato  el reconocimiento del respetable.

Y se armó la bronca contra  el juez Ulises Zapata, al otorgar solo un apéndice, mismo que el torero entregó a un miembro de su cuadrilla, en señal de protesta; no sin antes taparse un ojo, en señal al juez, como diciendo que fue lo que vio.

Con su primer enemigo de nombre Coquinero, nos regalo un variado quite por chicuelinas antiguas rematando con el manguerazo de Villalta. Con la muleta recorrió con naturales largos, rematados con la vitolina. El Zapata se entregó. En la suerte suprema no cayó su enemigo por lo que hizo uso del descabello, lo que originó una inmediata ovación.

Para el de casa, André Lagravere El Galo, la tarde fue de contrastes. En su primer astado, Fado, demostró calidad y estilo, así como técnica y coraje. Se plantó frente a su público y toreó a la derecha y a la izquierda, llevando con inspiración a su toro.

Bien fijo en la muleta al astado, faena con ritmo y secuencia, en el centro del ruedo, ahí estuvo  El Galo, firme, corriendo con soltura la mano cuatro tandas bien ejecutadas, elegantes y vistosas que de inmediato contagiaron al tendido.

En la suerte suprema certero estoconazo, reaccionando el público con fuerte petición de oreja, misma que fue negada por la autoridad, pero la ovación quedo ahí, como serio reconocimiento al toreo del  El Galo.

En el segundo de su lote Príncipe, el peor de la noche, no pudo cuajar faena alguna. Un toro que no corría, no seguía, no  pasaba por completo, quedándose en los tobillos y pegando arreónes, lo que obligó a El Galo a tomar la decisión de despacharlo, y como los toros no tienen palabra de honor no cayó en la suerte suprema, por lo que tuvo que descabellar y no estuvo certero.

El Galo demostró muchas cualidades, demostró técnica y conocimientos, simplemente le toco el Frijolito negro en el arroz.

Reflexión

Una tarde en la que el público salió satisfecho, una buena tarde de toros. El duelo de banderilleros cumplió con las exigencias de la afición. Colombo llegó y triunfó, El Zapata un maestro del toreo, El Galo demostró y tiene para más. Tarde completa, lucida, variada, con toreros que vinieron a torear y a expresar su estilo y el ganador el público y nuestra fiesta

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@ALBERTO_SERFIN 

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