En la Opinión de Pepe Mata… La pureza no puede convivir con el engaño

En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”: George Orwell

Se anunció que, José Tomás, participará en una encerrona en Jaén, aquí mismo lo informamos oportunamente. Eso está bien, siempre y cuando se enarbolé con verdad y honestidad la supuesta pureza de la que muchos le han hecho un símbolo, pero de la que muchos de los hechos, las imágenes no acaban de fundamentar, porque salvo una primera época en la que su entrega sin reflexión le llevó a recibir un océano de cornadas, después se cobijó con lo que tanto criticó… el toro comercial.

Recuerdo que a, José Tomás, le conocí apenas era un crío -como dicen mis maravillosos amigos españoles-; era un niño cuando llegó a México a petición de Victorino Martin Andrés a su gran amigo José Chafik Hamdan Amad… dos inolvidables ganaderos. La única condición que puso Pepe Chafik para aceptarlo en San Martín, su ganadería, fue que viniera con alguien que se hiciera responsable del niño “… una ‘niñera’…”, decía con suma gracia el Santísimo como cariñosamente le llamaba por su religiosidad. Así fue entonces que apareció en escena la persona de Antonio Corbacho, un banderillero quien tuvo el sueño de ser torero.

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Los inolvidables Pepe Chafik y Victorino Martín

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Ahí, en San Martín, vi muchas veces a, José Tomás, en los innumerables tentaderos que le preparó el luminoso Pepe Chafik y así se fue consolidando, puliendo su técnica y dando poco a poco dimensión a su toreo; mientras, Corbacho le reducía esa dimensión, obligándole a pisar terrenos ilógicamente tan ajustado que a la falta de un argumento serio para ello, le llevó muchas veces a ser corneado, visitando así tantas veces más los hospitales.

Pareció que Corbacho pretendió hacer de José Tomás el torero que jamás pudo ser.

El ajustar mucho al toro en la geografía corpórea del torero, por supuesto que no es malo, por el contrario es lo recomendable; lo insano, lo absurdo aparece cuando se hace sin reflexión y se asalta a la razón. Y, ahí está José Tomás como santocristo en medio de tantas cornadas que le redujeron sensiblemente la capacidad física.

En San Martín se refinó José Tomás y así Pepe Chafik le enseñó la tauromaquia de Manolo Martinez, al margen de que le puso a torear por todo México hasta llegar a su alternativa en la misma Plaza México.

Al principio, José Tomás, impactó porque hablaba de la pureza con tanta vehemencia, que, a quien se lo dijera lo aceptaba sin chistar. A esto, se sumó una buena campaña mediática, ya que por los años noventa y principio del nuevo milenio, todavía todos los medios de comunicación volteaban con gusto a ver al toreo, y de ahí que José Tomás creciera auspiciado de ese importantísimo beneficio.

Es más, en mi archivo de sastre de la memoria aparece el recuerdo ocurrido en 1999, tan pronto llegué a Madrid, me enteré de que, Enrique Ponce, había sentenciado en la sección taurina del diario El País -que dirigía mi gran amigo el Maestro Joaquín Vidal-, que, palabras más… palabras menos, en medio de tanto inútil alarde que, “… será la última corrida que José Tomás toreará conmigo…”.

Ante tal osadía por parte de un fatuo Ponce, me dirigí a Talavera de la Reina en donde el 8 de Mayo, se anunciaba el supuesto último cartel que Ponce compartiría con J.T: Toros de Fernando Domecq para Enrique Ponce, José Tomás y Julián López El Juli.

Al final, los tres salieron en hombros, pero destacó por encima de sus alternantes, José Tomás.

No tuvo que pasar mucho tiempo, el 18 de mayo en Las Ventas, J.T. tras dos faenas de evidente pasión y entrega, salió por la puerta grande, consolidando así su hegemonía y aplastando sin piedad las declaraciones de un Ponce hablador.

Sólo que, la reflexión, la autocrítica no fueron sus buenas consejeras y en el torero de Galapagar se multiplicaron las cornadas. Llegó la gravísima cornada de Navegante, un animalillo, manso, descastado, anovillado de Pepe Garfias, al que estaba atosigando en demasía José Tomás, la tarde resultaba aciaga.

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Navegante

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El manso torillo actuó en consecuencia, se quitó al torero de encima y así como inesperadamente le infirió la cornada, el bovino se fue; mientras, el torero quedó inerme en la arena con una de las cornadas más graves que he visto, la sangre salía a borbotones.

Lo anterior lo escribo porque yo estuve ahí, yo grabé la corrida para el programa Toros y Toreros de Canal Once, que dirigió y presentó mi amigo y maestro el licenciado Julio Téllez, hasta que después de 40 años y todavía con el sol en las bardas -como acostumbra decir- los malsanos intereses se lo arrebataron.

Todo lo demás que se diga ha sido inventado a través del tiempo. Como aquello de que entró un océano de personas, cuando sólo ingresaron a la enfermería los médicos y el torero Fernando Ochoa.

Y sí, tuvieron que intervenirlo sin anestesia, porque el tiempo era oro, y justamente, por esta decisión los médicos de Aguascalientes le salvaron la vida al torero de Galapagar.

Después apareció aquello del misticismo en la vida de, José Tomás, el alejamiento por la meditación como monje tibetano, muy al estilo de Batman. Sí, cuando Bruce Wayne se va a meditar al monasterio, y en medio de esa reflexión aparece el mitológico héroe.

Sólo que cuando regresó, José Tomás, ya convertido en mito no correspondió su toreo a todo ese engranaje mediático, a toda esa publicidad que lo creó. Así, lo que tanto criticó de sus alternantes -toro cómodo y no pisar los terrenos comprometidos que él sí pisaba- de pronto se fue diluyendo todo hasta resumir su toreo en el bovino comercial, el bobitoro que tanto reprobó, porque niega la verdad, la grandeza y la pureza.

Porque en definitiva, le quita razón de ser como arte al toreo.

En su regreso en Valencia, en donde también estuve y grabé el festejo, quien se alzó como el triunfo fue el entonces bisoño Arturo Saldívar, se vivieron momentos angustiantes porque el primero de José Tomás hizo feamente por él.

Al final del festejo, el público tuvo que obligar a JT para que autorizara la salida en hombros del jovencito mexicano, porque se había impuesto con inobjetable verdad.

Y, comenzó a escribirse una historia que en nada refleja ni pureza ni verdad ni grandeza, simplemente, hace ver un producto mercadológico, con el fin -eso pareciera- de consolidar en medio de la nada a un toreo menoscabado.

Y entonces vinieron pocos, muy pocos festejos más por la incapacidad física de José Tomás, que por otra cosa, ya que las empresas lo quería contratar a como fuera.

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El 25 de enero del 2016, JT, regresó a la Monumental México, en medio de una muy bien diseñada campaña publicitaria, gran campaña publicitaria, que lo erigió como el poseedor de la verdad absoluta.

Casi llenó al mayor coso del mundo, la gente en su caminar hacia la plaza comentaba:

Este torero enfrenta búfalos”.

Dicen que lo han visto torear toros tan grandes como elefantes, con unos cuernos impresionantes”.

Y así se siguieron creando las expectativas todos los que fueron convocados a una corrida que prometió todo, y al final, en la persona de JT no cumplió nada, quedando a deber todo.

Salieron pequeñajos tan pequeños y con tanta sospecha escandalosa de cornicure, que el gran público acabó echando literal y escandalosamente de la Plaza México a, José Tomás, en medio de la interminable bronca y la absoluta desilusión que había conseguido.

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Al año siguiente se volvió anunciar, pero la gente ya no le creyó, como le había ocurrido años antes en el Nuevo Progreso de Guadalajara -a donde nunca regresó- cuando toda la afición del coso tapatío se levantó para darle la espalda ante la ofensa de lidiar pequeñajos mansos y con estentórea sospecha de cornicure.

Así que ahora se anuncia, con toros de ganaderías comerciales bueno esa fue una opción que está a tiempo de mejorar.

Sin embargo, la mejor decisión para alguien que se dice representante de la verdad, apóstol de la pureza, defensor de la grandeza, habría sido ir a escoger un encierro impecablemente presentado, íntegro, con inobjetable trapío de Victorino Martin, Adolfo o José Escolar.

Pero…

… pero ¡no!

No fue así.

Todo al final está acabando en lo que siempre criticó, en ir contra la luminosa verdad del toro bravo y encastado; sólo que cabe recordar, que a la pureza no se le puede cobijar con la frágil piel del engaño.

Conducirse en la verdad siempre será la mejor opción.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO  

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