En la Monumental México… Triunfa la apasionada entrega de Miguel Aguilar

Monumental Plaza de Toros México. Sábado 5 de Febrero, 2022. Cuarta de la Temporada del Aniversario 75-76 del mayor coso del mundo -segunda corrida de toros-. Antes del inicio del festejo cayó una pertinaz lluvia que terminó cuando dio inicio el paseíllo. Con una entrada que casi llega a la media plaza, unas 24 mil personas, se lidió una corrida de toros de los hierros que pertenecieron al siempre bien recordado, el Ilustre Don Alberto Baillères González. Todos resultaron muy justitos de presencia, el segundo un pequeñajo anovillado; aunque nadie los protestó por su presencia sino por la mansedumbre. Cinco pertenecieron a Begoña, mientras que el cuarto y séptimo (del inadmisible regalo) fueron de San Miguel de Mimiahuápan. El siempre despistado juez de plaza Enrique Bráun -el buenazo de Brawny– decidió regalar dos ilógicos arrastres lentos al sexto y al séptimo, que han sido mansos, y si bien tuvieron movilidad, no pelearon en caballos, doblaban contrario y rascaban la arena. El sexto hasta saltó al callejón lastimando al picador Curro Campos.

Julián López El Juli: Silencio y bronca tras dos avisos; tibias palmas en el tercio en el de regalo.

Octavio García El Payo: Saludó en el tercio tras aviso y oreja sumamente protestada que tuvo que tirar.

Miguel Aguilar, quien tomó la alternativa: Palmas y dos orejas.

Detalles:

Una vez que se concluyó con el despeje de cuadrillas, se tributó sonora batería de júbilo por el perenne recuerdo de Don Alberto Baillères, gran hombre de bien.

Miguel Aguilar adquirió el grado de doctor en tauromaquia con el astado Apasionada Entrega, negro bragado, con 528 kilos.

Sorpresivamente Jorge Glison se tiró de espontáneo en algo que para muchos del tendido no tenía razón de ser.

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Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”. Cicerón

  • Advertencia: Siempre es oportuno advertirle tanto a ganaderos como a toreros que esta crónica no es apta para ellos, porque aquí no aparecerán ni los falsos elogios ni las inútiles justificaciones para acomodar todo en una artificiosa ficción y así dañar al arte del toreo. Para ello, existe la prensa corrupta, la que enaltecerá el engaño e intentará convencer a la buena fe de los lectores de lo que no ocurrió en el redondel. Bajo advertencia… no hay engaño.

Un festejo de aniversario del mayor coso del mundo, el recuerdo de un gran hombre excepcional, el licenciado Don Alberto Baillères,  cuya esencia había trascendido al universo apenas tres días antes, se merecían una corrida de toros impecable, que demostrara la grandeza, la radiante luz de la Fiesta, pero…

… no fue así.

Los siete toros fueron mansos y salvo el sexto, así como el séptimo que tuvieron movilidad, los demás resultaron casi un muro infranqueable para confrontar a la grandeza.

El muro de los lamentos y el lamento de no rendir un homenaje que debió haber sido luminoso.

En medio de este desconcertante escenario, tomó su alternativa, Miguel Aguilar, con un astado de nombre Apasionada entrega que de eso no tenía nada. La apasionada entrega fue la del neófito, quien nos mostró un porvenir interesante, superando la adversidad con serena inteligencia y encomiable valor natural.

Hubo lances cumplidores porque no había para más. Y después de que el burel no peleó en caballos, apareció un quite que dibujó con certeza, como lo creó Don Rodolfo Gaona… el farol como prólogo y el quite detrás por delante. Sí, fue un buen quite, que ni duda cabe y que anunció mucho más entre líneas para el futuro inmediato.

La faena de muleta tuvo mérito porque estando frente a, Miguel, un animalillo reticente, que cuando caminaba iba aventando derrotes, aguantó y concluyó todos los plausibles trazos. Ahí está ese poderoso prólogo, haciendo gala de su valor natural. De hinojos en los medios dejó una primera serie espléndida con la derecha, que anunció mucho, para luego sucederse con otras más, y en cada una que iba apareciendo el astado acrecentaba más su sentido.

Cuando ya no quiso pasar, el torero decidió lidiarlo con guapeza, como hubieran escrito los cronistas hace un siglo.

Tras dos pinchazos y una entera escucharía palmas.

En este contexto, en su espíritu inflamado del fuego de la pasión bien entendida, se fue a recibir a su segundo, Maestro de la vida, y lo hizo con una larga de hinojos al hilo de las tablas con evidente firmeza, como la tuvo al revolverse de inmediato el toro e incorporado aguantó estoicamente con un lance la violenta embestida.

El de Begoña salió suelto y en su huida se topó con las tablas, las cuales saltó para quedar atrapado en el callejón en donde estaban los piqueros, lastimando, todo hace ver que sin consecuencias a Curro Campos. Una vez que regresó al redondel, Miguel, dibujó cadenciosos lances que entusiasmaron y mucho a los convocados.

El astado no peleó en varas, apenas y un picotazo para salir de inmediato.

Cuando iba a comenzar su faena, se le atravesó El Juli, para pedir la autorización del buenazo de Brawny para regalar un astado. El carácter de Miguel quedó de manifiesto, no se vino a menos, por el contrario con sobrada seguridad se fue a los medios y ahí brindó su inminente creación al respetable.

Con el océano de mansedumbre que tenía enfrente, Miguel Aguilar, le citó en los medios con firmeza, se lo pasó por la espalda ceñido, siguió con el de pecho, para inmediatamente comenzar a sucederse series templadas, rítmicas con la mano derecha, mientras sus pies estaban perfectamente colocados, casi inmóviles en la arena.

Y así acudieron más series espléndidas con esa prodigiosa mano derecha, provocando el estentóreo ¡olé!, de un público que iba reconociendo la apasionada entrega de un joven que quiere ser mucho más.

Intentó por el lado natural, y a pesar de que fue el lado malo del mansillo deslucido, extrajo una serie muy bien intencionada, por lo que decidió retomar la derecha con el mismo éxito, porque el trazo además de haber sido templado, resultó largo y sentido.

En otro alarde ya para el epílogo de su creación, se puso de hinojos y así, impávido dejó unas manoletinas en donde los cuernos del burel, pudieron haber dejado huella y, Miguel, se mantuvo incólume provocando el estruendoso reconocimiento de cerca de 25 mil asistentes, que todavía fue a más cuando apareció un soberbio trincherazo.

Vino entonces la rúbrica, la firma a la creación, se fue con el corazón por delante y dejó una entera que hizo sucumbir al astado, para después de exigir al unísono los trofeos, el juez Brawny conceder las dos orejas; sólo que decidió regalar oficiosamente un inmerecido arrastre lento a un manso ejemplar.

El Payo, estuvo con voluntad. Sí. Así a secas… con voluntad. Con su primera faena dejó tras los lances impecables, una faena correcta que por momentos abusó de estar ahogando a un astado que no quería caminar. Con su segundo tuvo detalles pero nada que hiciera vibrar y convencer. Al final, el orejero de Brawny le regaló una oreja, que fue escandalosamente protestada, teniendo que tirarla.

Y, de El Juli

… bueno, ya es un torero viejo, anquilosado en las miserias taurinas. No quiso evolucionar y se quedó en la vulgaridad.

En sus dos ejemplares se pasó exhibiendo la mansedumbre, de lo que todos ya nos habíamos dado cuenta. Los entendidos se preguntaron del por qué no se había ido al hilo de las tablas a extraerles a sus dos ejemplares, algunas series, porque ahí… en tablas, sus toros sí se hubieran empleado.

No, no lo hizo y hasta pareció… sólo pareció, que pretendió evidenciar esa mansedumbre de los astados para tener el favor del público y hacer evidente la responsabilidad del ganadero.

En medio de su fracaso, regaló el toro de la mediocridad, porque cuando se regala un toro, lleva la ventaja implícita y se trata de justificar el desastre explícito.

Faena correcta, a muy prudente distancia, en un momento dado que no le daba importancia al toro, éste hizo por el torero sin nada que lamentar. Hubo un par de series con la derecha que resultaron pulcras, pero nada más que sea digno de recordar. Al final, dejó dos pinchazos, cinco descabellos. Al manso astado le dieron inmerecido arrastre lento, mientras El Juli tras escuchar las tibias palmas de los amiguetes, salió de inmediato al tercio.

En medio de esto, cabe preguntar…

… ¿la Fiesta puede remontar?

La respuesta es sencilla: ¡sí!, pero con base en la verdad.

Lo que más agradece una persona es que no la equivoquen, que no le engañen y eso lo agradecerá por siempre.

Este domingo

Este domingo 6 de Febrero, comparece la primera figura del toreo mundial, Andrés Roca Rey, quien saldrá acompañado de Joselito Adame y de Héctor Gutiérrez quien confirmará su alternativa tapatía. Los toros procederán de La Estancia.

Festejo del que por supuesto les informaré, lectores amigos.

¡Dígase la verdad… Aunque sea motivo de escándalo!

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@PERIODISTAURINO ‏ 

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