En Antequera… López Simón corta tres orejas y una El Fandi a nobles toros de Matilla

Antequera (Málaga). Jueves 8 de octubre 2020. Quinta corrida de la Gira de Reconstrucción. Se lidiaron tres toros de García Jiménez y uno de Olga Jiménez (2°), correctos de presentación, mansos, nobles y justos de fuerza; destacó el tercero por su calidad. Mil cien espectadores en el aforo permitido.

David Fandila El Fandi: Ovación tras aviso y oreja tras aviso.

Alberto López Simón: Oreja y dos orejas.

Detalles:

Se llevaron a cabo todas las medidas para luchar contra el Covid-19.

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Sin ganas de molestar a nadie, el recuerdo que quedó de la corrida de Antequera fue un par de banderillas de Jesús Arruga, el tercero de la cuadrilla de López Simón, al segundo toro de la tarde; se dejó ver, cuadró en la cara del animal, levantó los brazos, se asomó al balcón, clavó con facilidad en lo alto y se entretuvo esa milésima de segundo que suena a chulería torera y heroicidad manifiesta.

Sin ganas de molestar a nadie, porque El Fandi puso siete pares y solo en el último se quedó en la cara de su oponente, bien es cierto que forzado por las circunstancias, pues salió con dos pares en las manos, clavó el primero al violín, y el segundo, sin solución de continuidad, de poder a poder, un poco agobiado por la velocidad del toro.

Decían los comentaristas de Movistar que El Fandi solo ha dejado de banderillear dos toros en su ya larga trayectoria taurina; la noticia sería a cuántos no ha banderilleado a toro pasado, desluciendo un tercio cargado de brillantez y emoción.

La constatación anterior no pretende restar un ápice de mérito a la labor del torero granadino, exponente de facilidad, capacidad y conocimiento con los garapullos, pero una cosa es la destreza y otra la huella.

Tampoco tuvo reparo en dar cientos de pases a los muy nobles toros de su apoderado Matilla, hechos y criados para el disfrute de los toreros y el público divertido, y aburrimiento de los aficionados. Toros, novillos más bien, que no pasaron el examen del picador ni por fuerza ni disposición, cumplieron en el segundo tercio, y embistieron con tontuna nobleza en la muleta; destacó especialmente el tercero, que derrochó clase y obedeció a su matador en una larguísima y muda faena por ambas manos en un intento evidente por parte de El Fandi de provocar la petición del indulto. El animal tuvo clase y ritmo, se manchó el hocico de albero y no se cansó de embestir. Era un toro de vuelta al ruedo, pero no de indulto porque, como los demás, tampoco aprobó la asignatura del picador.

Dijo muy poco El Fandi con sus aceleradas verónicas y chicuelinas, no pasó de correcto con la muleta y falló gravemente con el estoque. Aun así paseó una oreja.

Y tres cortó López Simón, y solo el presidente sabrá los motivos. El torero madrileño atraviesa un momento que requiere una serena reflexión. O cambia de toros o cambia de tauromaquia; con el toro noblón y almibarado de Antequera no dice nada, aburre y, lo peor es que transmite su desazón, como si no supiera qué hacer.

Dio muchos pases, destacó en algunos naturales a su primero, se arrimó en el tramo final de su labor al segundo, pero no dejó casi nada para el recuerdo. Y ese debe ser un motivo de reflexión.

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  • Antonio Lorca, prestigioso crítico taurino del influyente diario españolEl País

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