En Jesús María… apareció la bravura y regresa la grandeza

Jesús María, Aguascalientes. Sábado 19 de septiembre de 2020. En el Cortijo Los Robledo, se lidiaron un becerro y cinco novillos de la ganadería Rosas Viejas, bien presentados y desiguales en juego, destacando cuarto y quinto. Arrastre lento al primero, vuelta al ruedo al lidiado en segundo sitio.

Federico Garmendia: Oreja.

Isaac Fonseca: Oreja

Antonio Romero: Dos orejas

Emmanuel Cuenca: Saludó en el tercio

Enrique de Ayala: Dos orejas

Diego Garmendia: Palmas

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Hoy, sábado 19 de Septiembre, después de varios años y gracias a los novillos de la ganadería de Rosas Viejas, propiedad de Doña María de la Luz Delgado y Don Fernando Topete, recordé la grandeza de la fiesta y por qué mi abuelo y sus compañeros de barrera: Carlos Godoy, Pedro López  Anaya, Jorge López Yáñez, el doctor Sanem o Roberto Soda se convirtieron en aficionados de cepa, de esos que hoy están en peligro de extinción, de aquellos que detectaban cualquier defecto en el toro para protestar, primero de forma personal, pero que en segundos se convertía en verdadera bronca de 45 mil almas.

Sin embargo, también sabían premiar lo bien hecho y bañaban, en lluvias de prendas, a ganadero, novillero o matador consagrado al pasar frente a sus barreras, en aquella zona de la Plaza que llegó a conocerse, gracias al inolvidable Maestro Pepe Alameda, como Porra de Ingenieros.

Hoy lanzo mi garra a los pies de los ganaderos de Rosas Viejas por presentar el toro bravo y encastado para el torero de verdad y también a los diestros que pudieron con ellos. Porque aquí se demostró una vez más que lo que requiere la fiesta no es una puya más chica ni unas banderillas con clavos en vez de arpones.

Sino un toro bravo y encastado y toreros que le salgan y puedan completar el trinomio de parar, templar y mandar. Porque hoy los toros aguantaron en varas, banderillas y en el tercio de muleta y dieron buen juego porque tenían algo que hoy escasea, que es la bravura.

Se lidiaron, en el Cortijo Los Robledo propiedad de Don Antonio Robledo, un becerro y 5 novillos de Rosas Viejas bien presentados y desiguales de juego, destacando los corridos en 4to y 5to lugar.

Abrió plaza el aficionado práctico Federico Garmendia El Mexicano. Le tocó en suerte un becerro extraordinario que iba a los engaños humillado y con fuerza. Lo que permitió que Don Federico plantara las zapatillas y disfrutara el torero. El becerro iba con clase, casta y bravura a donde El Mexicano le presentaba el engaño. Tras una buena estocada se le concedieron dos orejas y arrastre lento a los restos del bovino.

Siguió el matador de toros Isaac Fonseca y salió otro novillo formidable que fue al caballo con fuerza, demostrando su bravura, el novillo tenía, además de bravura y casta, un recorrido extraordinario que recorría metiendo la cabeza con clase, sobre todo por el lado derecho, e Isaac supo aprovecharlo para armar una faena de gran calidad. Corta una oreja y se le da vuelta al ruedo al novillo.

Venía el turno de Antonio Romero, quien el pasado 16 de septiembre cumplió 10 años de alternativa y que festejará encerrándose en la Monumental Zacatecas el próximo fin de semana.

Romero, no tuvo tanta suerte pues el novillo que le correspondió no tuvo el recorrido que tuvieron sus hermanos, además de que salía con la cara arriba (defecto que pudiera haberse corregido si Toño se hubiera embraguetado y no hubiera echado al novillo hacia afuera en cada pase). No obstante Antonio le cuajó varias tandas templadas y de buen gusto lo que le valió el corte de dos orejas.

Pero venía el cuatro del festejo y resucitó la emoción y recordé lo grande que puede ser la fiesta cuando se hace de verdad, cuando no se simula y cuando no hay engaño alguno y es entonces cuando salió un novillo bravo y muy bien presentado que le tocó al novillero Emmanuel Cuenca.

En el tercio de caballo recibió muy buena vara por parte de Mauro Prado, para que después de banderillas Emmanuel se dispusiera a doblarlo y someterlo y así cuajar una gran faena, integrada de derechazos y naturales de gran calidad.

El novillo no era fácil, ya que la bravura no lo es, no permite errores y tiene que ser bien toreado. Emmanuel estuvo a la altura y demostró las cualidades que tiene. No se le concedieron trofeos y el toro fue aplaudido por la concurrencia a la hora del arrastre.

Y el quinto, otro dije, este le correspondió al novillero Enrique de Ayala. El novillo era tan bravo que le puso las peras a 20 al novillero que poco pudo hacer con el capote, incluso se le notó un tanto el miedo.

Pasa por la vara de Mauro Prado que lo pica en dos ocasiones y el novillo, al ser bravo, sigue en busca de pelea, sin rajarse. Ya para el tercer tercio Enrique se sobrepuso al peor enemigo, que es el miedo y cuajó lo mejor de la tarde.

Una faena de poderío donde ambos demostraron de qué están hechos, uno de sangre brava y otro de un dominio y técnica que ahí quedan. Mata de buena estocada y se le conceden dos orejas y los restos del burel salen entre las palmas de los asistentes y gritos de elogios a los ganaderos.

Amigo aficionado guarde estos nombres: Emmanuel Cuenca y Enrique de Ayala, cuando los vea anunciados vaya a la plaza a verlos.

Por ultimo Diego Garmendia no tuvo tanta suerte, le toco el novillo malo de la tarde. Un animal falto de fuerza que salía con la cara arriba y que pegaba arreones en vez de embestir. Se vio esforzado y todo quedó ahí.

La enhorabuena a los ganaderos de Rosas Viejas ojalá pronto pueda ver otra corrida con la raza y bravura que nos regalaron el día de hoy y con eso revivir la Fiesta Brava. Y recordemos, amigos aficionados, que:

¡Sin el toro bravo nada tiene importancia!

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