La reflexión de Martín Campos… Comunicado de Casa Toreros Perú nos motiva opinar

Finalmente es un hecho consumado la intervención de la Municipalidad Metropolitana de Lima en la Plaza de Toros de Acho promovida por el alcalde Jorge Muñoz para acondicionar en su más que bicentenario ruedo un campamento que dará albergue temporal —según el compromiso de la alcaldía— a algo más de un centenar de personas indigentes que viven en la calle cuya situación de extrema vulnerabilidad ante el flagelo de la pandemia mundial del Nuevo Coronavirus, es crítica.

Ciertamente lo amerita en principio y por sobre todas las cosas, empero lo contraversial radica en el por qué se ha escogido este recinto y no cualquier otro mucho más conveniente.

Analicemos reflexiva y ponderadamente los hechos…

Hace unos días en nuestro artículo anterior nos preguntábamos acerca de que el hasta entonces silencio de la empresa Casa Toreros – Consorcio Perú podría dar tela para las especulaciones, de un lado, y de otro la razonable preocupación de los aficionados, abonados y público pagante de nuestra feria nazarena, como de todo el Perú taurino, válidamente dicho.

Es así que se dieron ha conocer sendos comunicados públicos formulados respectivamente por dos de las más conocidas instituciones de aficionados, pidiendo en ambos casos explique la Empresa los pormenores del acuerdo al que necesariamente habría tenido que llegar con la Beneficencia Pública de Lima y el municipio capitalino.

Hoy sabemos que tal posible acuerdo no existió más allá de una puesta en común de buena voluntad entre todas las partes con la condición de que la medida tenga precisamente carácter temporal. Según trascendió, no existirían ‹adendas› ni cosa parecida. Si es así, bien.

Luego de ello la respuesta no se hizo esperar pues el día de ayer a través de su página oficial, Casa Toreros comunicó que en efecto, la Plaza de Acho “… será acondicionada como albergue temporal por 60 días para las personas que más lo necesitan ante la amenaza del Covid-19 (nuevo Coronavirus)…”, haciendo hincapié en que “… el mundo de la Tauromaquia siempre se ha distinguido por su empatía, apoyo y solidaridad y en esta ocasión no será la excepción…”.

Sin duda alguna que ante las circunstancias de zozobra y alarma mundial debido al desarrollo exponencial de la pandemia que azota en esta hora difícil a la humanidad entera, nadie en su sano juicio podría discutir una acción solidaria para con la gente más vulnerable y necesitada.

La entendible preocupación de los aficionados tauromáquicos peruanos recae en el destino que pudiera devenirle a nuestro coso bicentenario y nao insignia taurino, más cuando no existía de primer momento, una explicación oportuna de por medio.

Lo primero que se destaca del comunicado es que, efectivamente, los taurinos siempre nos hemos caracterizado por nuestro altruismo y hemos dado muestras de solidaridad ante las necesidades y requerimentos benefactores.

Al igual que en la España taurina donde estamos viendo que espontáneamente, empresarios, toreros, sastres, peñas de aficionados y las mismas plazas que han dispensado sus equipos médicos en apoyo a la sanidad pública, todos se ponen de pie para colaborar en la medida de lo posible con atenuar los dramáticos efectos del virus.

Entonces la acción de la empresa gestora de Acho resulta bastante coherente, más aún por cuanto se asegura remarcadamente que esto del albergue ha instalarse, será una acción temporal por 60 días.

De lo contrario, haberse opuesto nos haría a los taurinos vernos como insensibles —adjetivo que constantemente nos endilgan los animalistas—, faltos de solidaridad o indolentes. Cosa nada más ajena a lo que siempre nos ha caracterizado.

Pero, no obstante, los aficionados podrían seguir preguntándose: ¿Y si se quedan por siempre dentro de la plaza protegidos por los animalistas que buscarían así la forma de alejar el espectáculo taurino de ella?

El compromiso del alcalde Muñoz es que luego de cumplidos los 60 días, se trasladarán a las personas mayores al Albergue Canevaro; el grupo restante irán a una locación que se está acondiconando en la urbanización Palomino del Cercado de Lima. Es por esta razón que se optó por Acho en tanto dure dicha implementación.

Sin embargo, consideramos que antes de Acho bien pudieron escoger otros recintos más apropiados, pero según Muñoz “no nos quisieron dar ninguno…” Escueta respuesta del alcalde ante la interrogante.

Volvamos a nuestra plaza de Acho…

Todo el montaje del campamento tipo de los que se instalan en el Dakar, comprende un gran recinto armado en el ruedo que es la parte exclusiva que será intervenida, la arena se cubrirá con un tablado de madera, se instalarán duchas y servicios higiénicos portátiles a uno de los lados del perímetro (no se habilitarán los baños de la plaza), los colchones y demás enseres son proporcionados por el comité de los Juegos Panamericanos.

El tema alimentario corre a cargo de la empresa del chef Gastón Acurio quienes surtirán raciones diarias de tres comidas.

El control y seguridad de los ambientes circundantes al ruedo, patios, áreas, patrimonio y todo lo referente a salvaguardar la monumentalidad del recinto queda a cargo del Serenazgo Metropolitano, Policía Nacional y Fuerzas Armadas.

Precisamente, el punto fundamental con el que se encienden las alarmas del público aficionado es la preocupación sobre la monumentalidad de la plaza de Acho, conformante del patrimonio cultural e histórico nacional.

Se esgrime que al dejarla a la suerte de 120 personas potencialmente peligrosas para el recinto dada su condición de Monumento Patrimonial, podría constituir un boomerang que nos de en la cara de vuelta. Los enemigos habrían de utilizar este mismo argumento en nuestra contra y hacer campañas para que no se vuelva a utilizar para el toro teniendo en cuenta su enorme aforo.

“Si les preocupa que la ocupen 120 personas, con mayor razón 13 mil la expondrían a su descuido más rápidamente”, argumentarían.

Personalmente no estoy de acuerdo con que se le haya escogido como albergue, pero como ya lo mencioné, también concuerdo en que si no se cedía iba a ser contraproducente por un tema de imagen nuestra ante la opinión pública general atizada por los sectores antis.

En tanto, qué hay sobre la Feria ?

Lo que no se ha mencionado aún es acerca del destino de la Feria del Señor de los Milagros 2020, pensamos que dada la inusitada circunstancia que engloba al mundo entero y a la luz de la lamentable realidad que nos hace ver las cosas más que con resignación sí con prudente responsabilidad, de existir la posibilidad de que finalmente ésta no se llegara a dar, sería a todas luces perfectamente entendible.

Quisiéramos tener feria, por supuesto; hemos luchado y enfrentado tanto para no suspender una corrida en la feria pasada por un tema de convicción y responsabilidad de aficionado como para ahora pedir lo contrario, pero los hechos son los hechos.

Veamos, terminada esta ampliación de cuarentena queda aún vigente hasta junio la restricción para darse espectáculos públicos mayores a un aforo de 300 personas. Primer punto.

La población en general afrontará una falta de liquidez ostensible en mayor medida durante el siguiente semestre, las personas mayores tendrán temores de concurrir a encuentros masivos. Segundo punto.

Dadas las restricciones aeroportuarias, nadie en este momento puede irse a cruzar el charco para ver toros —ni comprarlos—. Sabemos de buena fuente que los directivos de la Empresa tienen pasajes girados con antelación para ir a reseñar toros españoles conforme lo ofrecieron a fines del año pasado. La intención era abrir abono en mayo. Todo se habría trastocado conforme fue avanzando el letal virus maligno. Tercer punto.

Así las cosas, nadie que no fuera Hermanita de la Caridad pensaría abrir un abono teniendo apenas mes y medio para hacerlo si consideramos como fecha posible para haberse controlado la propagación del virus a los finales del mes de agosto. Cuarto punto.

Todo esto según una mirada pesimista, como para hacer de tripas corazón, morder un palillo entre los dientes y pensar en el otro año; o de refunfuñar y darle con la cuestión especulativa, que si esto así y lo otro por qué no, o también, o es que acaso, etc., etc.

Entonces, siendo optimista —o intentándolo ser—, ¿Irá la Feria de todos modos?

Conforme se desencadenen las cosas, si Dios nos mira por fin con indulgencia y es controlada la pandemia, pensamos que podría darse. Cosa de evaluarse bien todas las variables. No sé si completa como un hecho excepcional pero que no deje de haber.

Roguemos por ello, como en primer lugar porque se logre derrotar al virus y que su reguero de muerte acabe de una vez.
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