El milagro de Maximino

Dicen los más entendidos del lugar que en el mundo del toro está todo inventado, y aquellos locos que abogan por el ingenio, acaban fracasando mientras cavan su propia tumba. No es menos cierto que pocos sectores más herméticos existirán en la faz de la tierra como aquel que engloba al noble arte de la tauromaquia, pues no son escasos los secretos que guardan esos burladeros de madera que recorren los cosos de la tan bonita piel del toro.

Y el protagonista de estas cortas letras no es más que un empresario independiente, si, independiente. O lo que es lo mismo, uno de esos locos que se juegan su pan en cada pequeño festejo que organizan. Illescas y Cuenca, para más señas. Además de Valdemorillo, Guadalajara o Brihuega, en tiempos pasados. Suya es la Corrida de la Primavera o la actual Feria del Milagro, que ha sustituido a la yacente Feria de Olivenza como puerto que indica el inicio de la temporada.

Por ello, es de obligatorio cumplimiento el señalar lo que realiza cada invierno en Illescas, una recóndita pero cómoda plaza pérdida por los campos de La Mancha, la cual se abarrota de público para ver a las máximas figuras del toreo. En tiempos de ruinas, préstamos, polémicos pliegos o salarios desorbitados, el trabajo de Maximino Pérez en pequeños cosos como Illescas no hace más que poner en alza la labor de esos empresarios que, pese a la época tan convulsa que vivimos, son capaces de cuadrar cuentas y sacar numerosas ferias adelante por el bien de una fiesta que agoniza, sin que los que mandan de verdad sentados en sus cómodos sillones, hagan nada.

Este año, y a un mes exacto de que arranque el paseíllo, Illescas está a unas 100 entradas de colgar un nuevo cartel de ‘No hay billetes’. Es decir, un nuevo hito. Morante de la Puebla, José María Manzanares y Pablo Aguado completan un cartel de ensueño y que, por la monotonía típica de la temporada, veremos en numerosas ocasiones. Pero no es menos cierto, que Illescas será el primer albero que estos tres diestros pisen en toda la temporada. Y eso, quieran ustedes o no, es un hito.

Bien es cierto que el encierro a lidiar, José Vázquez para más señas, es muy de figuras y no hará más que adornar un ya de por si bello cartel; pero para los más toristas del lugar, siempre quedará septiembre. Porque el Milagro, aunque encuadrado en marzo, se extiende hasta el final de las épocas más calurosas con una corrida de esas que tanto gustan por los alrededores de Madrid. Pallarés o Valdefresno, han sido algunos de los hierros a lidiar por toreros que, aunque no andan sobrados de tardes, siempre aparecen en los carteles de las ferias más reconocidas de nuestro país.

Y es por ello, amigos míos, que el Milagro de Maximino Pérez, es eso, algo más que un simple Milagro.

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@JoseluRubiano

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