En Sevilla… El clasicismo de Ángel Jiménez triunfa en su alternativa

Sevilla. Domingo 29 de septiembre. Real Maestranza de Caballería. Tercera y última de la Feria de San Miguel. Se lidiaron toros de Daniel Ruiz. Excelentemente presentados, pero de nulo juego salvo el 1° y 6. Lleno aparente. Tres cuartos de plaza.

Morante de la Puebla: Silencio en su lote.

Julián López El Juli: Silencio y ovación con saludos.

Ángel Jiménez: Vuelta al ruedo tras petición y oreja tras aviso.

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No soy quién para meterme en temas de taquilla, pero si un aficionado que se ha quedado impactado al ver como a las 18:00 de la tarde, había tres cuartos cortos con dos figuras y una alternativa de la tierra en tarde soleada y bien ubicada en el calendario. No veo motivo alguno para recriminarle nada a la empresa, así que me dispongo a desgranaros la tarde.

La nueva esperanza que tiene Sevilla, recibió aseadamente un primer animal de Daniel Ruiz atacado de carnes. Se lució en cuanto pudo con la capa Ángel. Recibió los trastos de parte de Morante y en presencia de Juli. El momento lo tuvo todo. Sol, un público con ganas de verle, dos figurones a su lado y lo mejor de todo: un toro colaborador. Torerísimo el inicio por bajo con un ajustado molinete y un gran pase de pecho. Punteó los engaños en los primeros compases de la faena el castaño, pero hasta que el temple venido desde Écija se hizo a él. Eso mismo, el temple, vino acompañado de ese toreo puro que caracteriza al ya matador de toros. Cargó la suerte y acompañó la embestida en cada uno de los muletazos. Al natural se abandonó creando belleza en todos ellos. Buena actuación mal rematada con la espada, perdiendo el premio en ella. Vuelta al ruedo.

Nada claro lo vio Morante en el saludo con el negro hondo que salió. En la lidia, tampoco. En la muleta, a medias. Lo paso por arriba insistentemente el de La Puebla hasta que le recetó un trincherazo, un derechazo y un cambio de mano torero a más no poder. A más de uno le pagó la entrada con los tres muletazos. A esos tres, le sucedió una despaciosa serie por el derecho y otro puñado de naturales para irse a por la espada y generar una división de opiniones.

Astifino, muy serio y rematadísimo por todas las partes de su cuerpo el que salió como cuarto; pero todo lo que tenía de espectacular, le faltaba en transmisión, recorrido, clase y demás características que debe tener un toro para que se dé una faena digna. Abrevió justificadamente Julián ante tal marrajo.

Hizo bien el presidente en aguantar en el ruedo al desrrazado cuarto y los aficionados y sobre todo público, debe saber que cada toro tiene su correspondiente lidia. Hablando de un manso desrrazado, no fue, no es y no será Morante torero de habituales lidias a toros de este tipo. Ninguna acometividad, nula transmisión y ningún ademán por querer embestir. Ni uno le recetó el cigarrero. Ya salió del burladero con la espada, y todo se desarrolló tal y como lo veíamos los que tan pendientes: le dio muerte y se dio el compendio de toro sin casta, público irritado y un torero cogiendo la calle de en medio. Silencio a Morante y pitos al toro.

Con un toro bello, se intentó esmerar Julián a la verónica. De manos bajas con enjundia y rematando con una media de igual forma. En el caballo, no destacó por bravo y cumplió. Juli se jugó su integridad física en cada embroque hasta que al entrar a matar (matando como acostumbra), no haciéndole la cruz, se le resbaló la espada y al estar destapado, se llevó una voltereta considerable saliendo dolorido. Ovación con saludos en el tercio y otro toro pitado en el arrastre.

Como un misil salió Ángel Jiménez a salvarnos de la guerra que Daniel Ruiz nos estaba dando. Frente a la puerta del miedo y en la segunda raya se echó de rodillas el ecijano. Se tuvo que echar cuerpo a tierra tras intentar el zaíno de arrollarle y tras ello, todos los que veíamos aquel recital nos despertamos con cuatro verónicas y una media de gran sabor. Sobró indudablemente que Tejera pusiera unos sones bastante inoportunos. Fue otro animal totalmente diferente el sexto en comportamiento, pero no en trapío y presentación. Rematado, serio y muy astifino. Desarrolló nobleza, recorrido y una clase que le sirvió a Ángel. Profundidad y gusto en tres grandes series por el pitón derecho y una por el izquierdo. Oreja al conjunto de toda la tarde. Ovación al toro en el arrastre.

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@ignaciotaurino

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