En Sevilla … El triunfo de Diosleguarde no tapa el desastre ganadero

Sevilla. Jueves 6 de Junio. Real Maestranza de Caballería. Se lidiaron novillos de Dolores Rufino, Bien presentados pero mansos, descastados y sin posibilidad alguna de triunfo. Media plaza.

Javier Orozco: Silencio y silencio.

Fernando Navarro: Silencio tras aviso y silencio.

Manuel Diosleguarde: Vuelta tras petición y vuelta tras petición y aviso

Detalles:

Saludó en banderillas Morenito de Ronda.

En la enfermería fue atendido Manuel Diosleguarde de una contusión en la rama mandibular derecha sin signos de lesión ósea en la articulación mandíbular. Pronóstico leve.

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En una noche vacía y sin mucho contenido artístico que ver y disfrutar, Manuel Diosleguarde supo extraerle lo poco que tenía a su lote. Javier Orozco no tuvo oponentes y Fernando Navarro no tuvo su noche. El despropósito ganadero fue el denominador común.

La alegría de saber que, tras una semana de duro trabajo y esfuerzo, hay toros en la plaza más bella del planeta, contrasta con la realidad impuesta por los utreros de Dolores Rufino en el día de ayer sobre el albero Maestrante. Los focos se posaron sobre el finalista de las novilladas sin caballos de hace dos años, Manuel Diosleguarde. Hicieron bien los aficionados en fijarse en él, pues fue lo más destacado de una soporífera noche sobre la piedra de las localidades de la Real Maestranza.

Metidos ya en la noche más oscura, saltó en primer lugar un animal de bella lámina traducida en buenas hechuras y colocación de pitones. A los hombres a caballo de Javier Orozco no le dieron tiempo a salir a mostrar sus dotes cuando el novillo se dolió de la mano derecha teniendo que salir el primer sobrero de la ganadería titular. Supo encontrar un mínimo lucimiento con el capote, pero aún menos en la zocata. Ya le avisó su oponente en un feo trámite por la mano derecha para después ser cogido levemente. Sin mayores consecuencias, le arrancó algún derechazo de buena factura al lado de la puerta de la enfermería a un Tresnavajas parado y sin fuelle. Silencio para el rondeño.

Fernando Navarro no estuvo confiado ni metido en la noche en ningún momento. Esa desconfianza fue evidente en su quehacer al basto segundo. Tampoco el novillo era el mejor para hacer el toreo, es más, nunca llegó a ir metido en la muleta del sevillano. Navarro no supo gobernar la áspera y descompuesta embestida del pupilo de Dolores Rufino, estando fuera de sitio y sin colocarse en todos los intentos que hizo por agradar al respetable. La noche empezaba a sufrir el duro castigo del sopor. Sonó un aviso y fue silenciado.

Mordiendo salió el tercer debutante de la terna Manuel Diosleguarde, marcándole el camino al mejor presentado tercero con una larga cambiada en el tercio y un buen ramillete de verónicas. El utrero fue manso, desclasado y descastado. No se picó al igual que durante toda la tarde, y el salmantino se inventó una faena a base de tesón y querer. En los medios, los derechazos se sucedían a la vez que la desacompasada embestida del animal bajaba en intensidad. Llegó a sufrir una aparatosa voltereta además de un pisotón que se hizo eterno en los tendidos maestrantes. El dolor se llegó a palpar en los aficionados. Acabó de forma efectiva su faena y paseó la vuelta al ruedo entre las caras de alegría del público. No se salvaría de la pitada en el arrastre el oponente caído.

Perfectamente presentado el bonito colorado que hizo cuarto, íntegro y con una bonita estampa. La lápida de la mansedumbre y el descastamiento encabezaban el enterramiento que se vivía en la Maestranza cuando Javier Orozco le intentó hacer faena a este animal. Tresolares estuvo parado, sin movimiento alguno que permitiese un mínimo contenido artístico sobre el piso sevillano. Quiso y no pudo sobre las rayas del tercio en el tendido tres el novel, pero agarró la espada y dio muerte a su oponente. Tras una estocada atravesada que hizo guardia y un pinchazo, se echó el manso dándose otro silencio y otra pitada en el arrastre.

Para el quinto, estaba enchiquerado otro novillo basto y sin remate alguno. Fernando Navarro se mostró algo más confiado y logró endosarle derechazos de buena factura a base de dejarle la muleta puesta en la cara a su segundo novillo. El respetable estaba deseando ver un mínimo, pero no llegó a tomar altura esa faena. Silencio.

Cuando el reloj marcaba casi las doce horas de la madrugada del viernes, saltó el último novillo de la noche. No tuvo el mismo éxito con el capote Diosleguarde en este utrero, pero la torería ya antes mostrada, la estupenda forma de andarle a los novillos y el gusto en todos sus movimientos se citaron de nuevo para cerrar festejo. Doblándose con él, logró arrancar los primeros olés desde el tendido. El novillo era mirón y tenía sus teclas, pero Manuel se las supo tocar e hilvanar las series templadas por el pitón derecho. Lo más destacado de la noche se estaba dando en aquellos momentos, pero cuando creíamos que todo el protagonismo de la noche se lo iba a llevar Diosleguarde con bastantes argumentos para ello, apareció de la nada un presidente cicatero y orgulloso negándole una indiscutible oreja al novillero. Error tremendo del palco. Paseó otra vuelta al ruedo.

Sacando conclusiones, me quedo con las formas de Manuel Diosleguarde. También decir, que esta ganadería no debería volver el año que viene a esta plaza por sus ya más que evidentes fracasos.

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@ignaciotaurino

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