En Madrid… Juan Leal: Mucha entrega, grave cornada y oreja

Las Ventas. 25 de mayo de 2019. Duodécima de la Feria de San Isidro. Dos tercios de plaza. Toros de Pedraza de Yeltes, de gran volumen y escasos de bravura.

Octavio Chacón: silencio, silencio tras aviso y silencio en el que mató por Juan Leal.

Javier Cortés: silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Juan Leal: oreja tras aviso en el único que mató.

Detalles:

Saludaron tras parear al tercero, Marco Leal y Manuel de los Reyes.

Fue prendido de manera violenta Juan Leal en su primero de la tarde. La cornada fue en el glúteo. El parte médico es el siguiente: “Herida por asta de toro en región peri anal con una trayectoria hacia arriba de 25 cm que contusiona sacro-coxis con posible fractura del mismo y con orificio de salida en región glútea superior izquierda. Exploración recto anal sin evidencia de lesión. Es intervenido bajo anestesia general.
Pronóstico: Grave”. Firmado Dr. Máximo García Leirado.

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El primero de la tarde, para Octavio Chacón, fue un toro manso que no apretó con prontitud ni fuerza en el caballo. Le faltaba raza, y no era apto para desarrollar una lidia plagada de emoción. La faena siguió por la misma línea, mientras que Chacón intentó bajarle la mano. El astado, en cambio, se rajó porque no tenía fondo, y no permitió que se pudiera ligar alguna tanda bien desarrollada. Obviamente, el astado estuvo muy por debajo del diestro, y la actuación se quedó en el olvido.

De excesivo volumen fue el cuarto de la tarde, recibido al capote por Octavio Chacón. Cabe destacar la buena actuación de Juan Melgar en varas, quien colocó dos muy buenas. Las opciones en la muleta fueron muy escasas, ya que la mansedumbre del animal se vio plasmada en todo momento e incluso se fue acrecentando. Lo trató con suavidad para mantener el poco recorrido que tenía. Todo fue a menos, quedándose la embestida a medio camino, intentando cornear a los lados. Decidió de manera inteligente tomar aceros para poner fin a la faena.

Le tocó también al gaditano lidiar el sexto, en sustitución de Juan Leal tras la cogida. Salió con más movilidad, que no bravura. Octavio Chacón aprovechó la cualidad para lucirse en el capote. En la faena, lo movió por ambos pitones con solvencia, ya que fue difíl bajar la mano debido al poco empuje del astado. La poca transmisión hizo que el torero tomase la espada para poner fin.

De mejores condiciones fue el segundo, lidiado por Javier Cortés. Lo recibió a la verónica con mucho gusto. Metió la cabeza aunque de fuelle no fue sobrado. Durante la faena faltó transmisión, ya que no fue nada fácil ligar más de dos pases seguidos. Comenzó por la derecha aunque pronto vio que al natural iba a poder sacar algo más a ese insulso toro.

El segundo del lote de Cortés fue un toro que debido a su peso, no se empleó demasiado en ningún momento de la lidia. No arreó al caballo, ni propició un tercio de banderillas vistoso. Cortés lo intentó por todos los medios, y al inicio, el toro respondió. Entendió bien su condición, y le arrebató unos pases de muy buenas formas por la mano derecha. Más tarde el izquierdo se complicó algo más, y el toro poco a poco se fue viniendo abajo. Dejó de responder, y la faena ya no conectó y no emocionó.

Con más ritmo salió el tercero de la tarde, para Juan Leal. Apretó en el caballo, y aunque no perpetraba una embestida con clase el la lidia, luego, en la faena todo cambió de camino. Al inicio de ella, le perdió pasos Leal, pero fue capaz de conectar muy bien con la disposición del toro, y poder extraer de él grandes capacidades. Le dio tandas por ambas manos muy bien medidas, y cada vez el conjunto se vino más arriba, y se entregó por completo. En una de las series, el toro cogió a Leal por el glúteo, pero el diestro continuó su actuación, para finalizar con un estoconazo y recibir una oreja bien merecida.

En conclusión, una tarde en la que se contemplaron las dos caras del toreo. Por una parte, tres toreros entregados a la causa, queriendo ratificar lo que ya demostraron en la plaza de Madrid en otras ocasiones. En la otra cara de la moneda está la escasa bravura de los que se hacen llamar bravos. Si queremos seguir emocionando a los asistentes con la tauromaquia, es necesario que exista una entrega apasionada del diestro pero también tiene que existir entrega del animal, lo que conocemos por bravura. Sólo así podremos volver a casa y decir: “He estado en los toros”.

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@pablobielsa5

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