En Nîmes… Octavio Chacón abre la puerta grande y Pepe Moral cae herido

Coliseo de Nîmes (Francia). Domingo 16 de septiembre de 2018. En horario vespertino. Quinta y última de Feria de la Vendimia. Se han lidiado toros de Victorino Martín, seriamente presentados y de gran juego, con bravura, casta y raza. Los más completos fueron tercero, cuarto y sexto. Media entrada.

Octavio Chacón, quien confirmó alternativa: Oreja tras aviso y oreja tras aviso.

Emilio de Justo, quien confirmó alternativa: Ovación con saludos tras aviso y oreja tras aviso.

Pepe Moral, quien confirmó alternativa: Vuelta al ruedo tras aviso y oreja. Herido, fue llevado a la enfermería.

Detalles:

Ante la salida del primer astado, la terna tuvo que salir al tercio para recoger una fuerte ovación.

Tras parear el sexto Rafael González y Pascual Mellinas saludaron montera en mano.

Pepe Moral resultó empitonado de fea manera quedándose en los pitones de su último. Se negó a entrar por la enfermería, mató su toro y fue llevado rápidamente al quirófano. Se le aprecia, por fortuna, solo dos heridas por asta de toro, una, con evisceración de la bolsa escrotal, y otra, superficial, en el triángulo de Scarpa. Tras ser estabilizado en la enfermería de la plaza fue enviado a un hospital para ser intervenido.

Cuando estaba en el hotel realizando la galería, me encontré con Julian Guerra, apoderado del torero sevillano, que regresaba del hospital, quien me informó que todo había transcurrido correctamente que Pepe habia sido intervenido con éxito en el CHU Carémeau de Nîmes por el Dr. Bastien Nougarède del servicio de ortopedia del profesor Pascal Kouyoumdjian. Apunto que cuando llegó en la enfermería , llevaba una herida abierta de 20 cm en la parte superior del muslo. Afortunadamente, su arteria femoral no se vio afectada.

Pepe Moral fue perfectamente atendido y revisado. Ya lo subieron en planta y hemos quedado con el cirujano este lunes por la mañana para conocer su estado tras la operación y la noche y poder saber cuando lo pueden trasladar a Sevilla. apunto Julian Guerra.

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Octavio Chacón recibió el primero de la tarde con un capoteo vibrante antes de conducirlo con elegancia para una primera vara de correcta ejecución. En el segundo encuentro, el torero de Prado del Rey colocó al jinete Santiago Pérez frente a la presidencia. El Victorino, andarín, tardó para ser fijado y se arrancó desde unos buenos diez metros. Una vara cortita, sin exceso, pero de perfecta colocación. Desde los primeros muletazos, el astado se mostró muy peligroso, girándose violentamente sobre los tobillos del torero. Octavio tomó la mano izquierda y cuajo tres tandas con mucho valor y técnica. Luego tomó la mano derecha y sin retroceder un milímetro frente a un cuerno derecho malintencionado, se arrimó para robarle otras tandas de derechazos con una valentía sorprendente. Mató de una estocada casi entera trasera caidita que le valió para cortar un apéndice tras un aviso.

Con el cuarto Octavio Chacón lidio para fuera a su segundo oponente, cruzando el ruedo de un extremo a otro, sin que el toro le tocara el capote ni una sola vez. Colocó en suerte con aplicación y el Victorino metió los riñones dos veces, pero sin mover solo un poco a la cabalgadura. Los primeros pases mostraron un pitón derecho que buscaba el torero, dando pocas oportunidades. Optó por tomar la zurda, más favorable al toreo, el protegido de Antonio Caba imprimió varias tandas de meritorios naturales ganando el combate. En el final de la faena, se arrimó aún más y logró darle un poco más de intensidad a su trasteo con derechazos muy valientes, que encontraron eco en los tendidos. Mató de un pinchazo en lo alto y una casi entera de efecto fulminante que le sirvió para arrancar otro apéndice sinónimo de Puerta Grande.

El segundo para Emilio de Justo, ya de salida embistió enseñando las puntas en el percal. El Victorino fue mal castigado en la primera reunión teniendo que rectificar el varilarguero. Brindó su faena a su apoderado Ludovic Lelong Luisito. Los primeros muletazos mostraron que el animal no sería un colaborador. Ante un astado con medias arrancadas, permaneciendo peligrosamente en las piernas del torero, Emilio hizo el esfuerzo y logró, durante un conjunto meritorio, extraer naturales de gran calidad, pero sin que todo vaya a tomar mayor vuelo. Mató de un pinchazo y una casi entera trasera tras un aviso. El respetable le obligó a salir para recoger una merecida ovación.

El quinto lo recibido Emilio de Justo con buenos lances con el percal, antes de recibir dos varas sin deslumbramiento. En la muleta, Emilio instantáneamente tomó el ritmo correcto del pitón derecho, imprimiendo dos tandas de buen gusto. Después de probarlo por el izquierdo, cuajando naturales de buena factura a un Victorino menos asequible en ese lado, El extremeño, con su trasteo, fue a más. Las siguientes tandas de derechazos fueron vibrantes, llenas de profundidad, sentimiento y soltura, causando que los aficionados se levantaran de sus asientos. Por desgracia, tras un estoconazo en el oyó de las agujas, el cornúpeta tardó en rendirse y tuvo que usar el descabello en tres ocasiones, perdiendo un triunfo grande. Tras un aviso, el palco le otorgó una merecida oreja.

Con el tercero, Pepe Moral emocionó el respetable con lucidas y largas verónicas de entrada, rematada por una soberbia media de lujo. El Victorino luego recibió dos varas, metiendo los riñones, pero sin lograr mover la cabalgadura. En la muleta, el Victorino resultó muy interesante sobre el pitón derecho, lo que permitió al extremeño dibujar series de derechazos muy templados, extendiendo bien su brazo. El trazo por el pitón izquierdo resultó menos lucido, el toro era menos favorable para el toreo en este lado. Volvió con la diestra en tres tandas, todas en torería y armonía ligando en redondo, consiguiendo los olés de los aficionados presentes. Mató de una estoca arriba pero muy tendida con dos golpes de verduguillo, lo que le hará perder la concesión de una oreja. Tras un aviso dio una merecida vuelta al ruedo.

El sexto que cerró plaza y feria tomó dos varas, la segunda con más distancia, pero sin mostrar mucha casta bajo la puya de un Francisco Romero muy preciso y que fue ovacionado. Rafael González y Pascual Mellinas saludaron después de un segundo tercio de muy buena ejecución. En el último tercio, Pepe Moral encontró rápidamente la distancia correcta y dibujó una tanda de derechazos muy armoniosos y templados, sugiriendo una continuación de lo más radiante. Desgraciadamente, en los siguientes muletazos, el andaluz fue severamente empitonado, se temó lo peor. Herido y al borde del desmayo, el sevillano insistió en regresar a la cara del astado cuando el público, gritando, que se lo llevaran a la enfermería. Vacío totalmente y en un estado de shock, pero heroico y demasiado valiente, volvió a tomar los trastos a pesar de las recomendaciones de su entorno y consiguió cuatro naturales con todas las ganas antes de colocar una estocada letal. Fue llevado por su personal a la enfermería bajo los gritos de “Torero Torero”. Cayó otra merecida oreja que recogió la cuadrilla.

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@PhilippeGilMir

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