El comentario de Williams Cárdenas… El Alcalde de Pamplona: ¡Fuera del palco!

Se imaginan que, Luigi Brugnaro, el Alcalde de Venecia, decidiera prohibir los Carnavales de su ciudad porque determinadas imágenes hieren su sensibilidad; o que, Toya Cantrell, la Alcaldesa de New Orleans suspendiera el Festival de Jazz porque, ¿las cuerdas de algunos instrumentos musicales se hacen con tripas de cordero?

O que, ¿el Concierto de Año Nuevo en Viena lo suspendieran por la misma razón?

Sería difícil de creer que algo así pudiera ocurrir, porque estaríamos ante decisiones personalistas de rango totalitario, que causarían severos perjuicios económicos a los habitantes de aquellas ciudades, pero que además atentarían contra expresiones del Patrimonio Cultural Inmaterial de países que durante muchos años protegen, conservan y enriquecen sus tradiciones culturales más representativas.

Pues bien, eso que no entendemos pudiera ocurrir en ningún lugar del mundo, aquí en nuestra España querida, se lo permitimos a cualquier aventurero que se arroga un poder sobre la vida, costumbres y expresiones culturales de los pueblos y ciudadanos que gobiernan.

Es lo que acaba de anunciar el Alcalde de Pamplona, Joseba Asirón,de EH Bildu, quien ha declarado:

Veo los San Fermines con encierros, pero sin corridas”…

… en un auténtico exceso de sus funciones y abierta contradicción con las obligaciones que le impone nuestra Constitución y las leyes que protegen la Tauromaquia.

Lo ocurrido en Pamplona con su Alcalde y las Corridas de Toros se parece al intento que hizo el pasado año el Alcalde de Rio de Janeiro, Marcelo Crivella, evángélico, ex Obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y socio del corrupto José Ignacio Lula Da Silva, quien pretendió quitar las subvenciones para los Carnavales de Río de Janeiro, porque le perturban las imágenes de las garotas bailando en las calles. Las Escuelas de Samba amenazaron con no participar en los Carnavales que le dejan a su ciudad unos 800 millones de € al año.

Por supuesto, los Carnavales de Río de Janeiro 2018 se celebraron con los bailes de sus bellas garotas, pasando sobre las tropelías del Alcalde, quien por lo menos dijo que no asistía al Sambódromo porque hacerlo sería “demagogia”.

El anuncio del Alcalde pamplonica constituye un ataque directo a la esencia de las tradiciones culturales del pueblo navarro y pamplonica, al que pretende despojar de una de sus señas más emblemáticas de identidad, como son las Corridas de Toros, alrededor de las cuales gira la Feria de San Fermin, tal vez el evento taurino de mayor repercución en el mundo.

Trata el revenido Alcalde de justificar su anuncio, argumentando que las corridas de toros generan controversia. Nos imaginamos que se refiere a los inmerecidos ataques que la Tauromaquia sufre desde sectores animalistas, que abogan por otorgar derechos a los animales, y desde algunos partidos políticos como el suyo, estandartes en la abolición de derechos y libertades, que los utilizan como instrumento para pescar en caladeros de votos de jóvenes desprevenidos y poco informados.

Ante la “profunda entidad” de tal argumento, que soslaya y abandona la historia de su ciudad y sobre todo la tradición de los Sanfermines, tenemos que acudir en tromba a rechazar de manera rotunda tan peregrina manera de conducir a los suyos, intentando despojarlos no sólo de sus más queridas tradiciones, sino poniendo en peligro una de las fuentes más seguras de ingresos y beneficios para miles de pamplonicas y navarros, que año tras año ven sus arcas rebosar de ingresos como consecuencia de los Sanfermines, incluidas las del Ayuntamiento.

¡Es que este Joseba no se ha enterado de que fue gracias a las corridas de toros que los Encierros de Pamplona, con la presencia del escritor norteamericano, Ernesto Hemingway, quien siguiendo a toreros como Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín, fueron dados a conocer al mundo entero!

Y a partir de allí, ser foco de atracción de gentes de todas partes que asisten año tras año a admirar ese rito milenario del enfrentamiento del hombre con el toro, y de paso, probar el subidón de adrenalina de lo que significa ponerse frente a sus astas?

¡Estamos hartos de que nos manipulen políticamente!

Pero cuando esta manipulación viene de quienes han dado muestras de insensibilidad con los seres humanos, la repulsión que sentimos es aún mayor.

Este Alcalde pertenece a una organización política llamada EH Bildu, que hasta ahora no ha condenado los crímenes de ETA, ¡ni ha pedido perdón en su nombre a las víctimas de los actos terroristas!

Entonces, cómo podemos aceptar que una persona que no ha demostrado sensibilidad alguna con los seres humanos, enarbole la bandera de la defensa de los animales y la utilice para dañar parte del patrimonio cultural de su pueblo?

¡No!, Joseba.

¡No lo vamos a permitir!

Ya las Asociaciones de Ganaderos de Toros de Lidia de España le han dicho, que como lo intente, no habrá ni un toro para Pamplona. Y junto con las asociaciones de ganaderos, varias asociaciones de aficionados, han anunciado que se pondrán en pie de guerra contra este cipayo que ataca a los suyos para favorecer movimientos animalistas, en su gran mayoría originados y financiados desde el extranjero.

Pero es que además, el Alcalde está jugando con el fuego de la legalidad.

La Tauromaquia está protegida por leyes nacionales que imponen a los poderes públicos, estatal, autonómico y municipal, la obligación de protegerla, conservarla y enriquecerla.

Esto significa que el susodicho Alcalde, con este comportamiento en contra de la Fiesta de los Toros, estaría incluso en el delito de prevaricación.

Esta acción debería ejercerla de oficio el propio Ministro de Cultura, pues en materia de expolio del Patrimonio Cultural español, es la Administración Central la primera llamada a defenderlo.

Pero estamos seguros que los estamentos de profesionales del sector taurino, es decir, toreros, de oro y plata y empresarios imitarán la digna conducta de las Asociaciones de Ganaderos, que por primera vez en la historia reciente han presentado un frente común.

No hacerlo sería interpretado como un acto de poca valentía, y eso es justamente lo que sobra entre los que visten el traje de seda y oro.

Recordaremos el 7 de julio, día de San Fermín, cuando el Alcalde Joseba Asirón, vestido de frac y tocado con chistera, suba al Palco para presidir la corrida del Día del Santo, que no es merecedor de tal distinción, que su presencia no será grata entre quienes aman sus fiestas, tradiciones y costumbres, y que por menos que eso, en Pamplona a más de uno lo han desterrado de sus muros por traidor, innoble y poco solidario con los suyos.

La vida de los pueblos no puede estar sujeta a los vaivenes sensoriales o a las maquinaciones de los políticos de turno. Estos deben aprender a respetar a sus pueblos y entender que su Patrimonio Cultural le pertenece a éstos y no a sus gobernantes, y que sólo los pueblos pueden decidir acerca de su destino. Para concluir, vamos a reproducir esta estrofa del cántico de los mozos que se está popularizando este año:

A San Fermín pedimos, por ser nuestro Patrón

nos libre del Alcalde y de su organización;

que nuestro pueblo quiere, vivir su tradición

sin las intenferencias del tonto de Asirón.

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@wcardenasrubio

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