Lo dice Pepe Mata… Luis David, los héroes y los artistas también se emocionan

Llegó a España hace unos años, un niño desde México, desde Aguascalientes, y en Madrid lo fueron formando con respeto y cariño, como un gran prospecto, y así lo fue. Un novillero brillante. Le siguieron apoyando, fue ungido como Doctor en Tauromaquia, y ahora es una realidad deslumbrante.

Ha estado este jueves 17 de Mayo en la Monumental Plaza de Las Ventas, y salió a mostrar los sólidos argumentos que posee, y demostró las enormes cualidades que le detentan.

Su primero ha sido un toro manso, al que supo imponerse, ya que tuvo movilidad, pero también las complicaciones que da el genio; un toro que provino del legendario encaste del Duque de Veragua, jabonero de pinta, con el que se impuso, desde los bellos lances que impactaron gratamente al respetable, por la cadencia en su dibujo, así como en el quite por chicuelinas bajas, que resultaron ceñidas y contundentes.

La faena de muleta fue iluminada por la solidez de su arte que está en constante evolución, y cautivó al exigente público venteño por la verdad implícita y la imponente arquitectura de su toreo explícita.

Una propuesta artística que tuvo el justo equilibrio con el prólogo correcto con pases por alto sembrado en la arena como una columna del templo de Zeus, para dar paso a la luminosa estructura en donde llevó sometido al mansesco y complicado ejemplar, que iba con la cara a media altura, sujeto por el mandato en el imperio del torero.

Tras la rúbrica el público al unísono exigió la oreja que acabaría paseando con la satisfacción que da el triunfo conquistado a ley.

Luis David, es todavía un chiquillo, pero también es un héroe que se transfigura en artista, y los ojos humedecieron de emoción tras ver claudicar a su oponente y escuchar el estruendoso reconocimiento que le tributó el coso titular del mundo.

En contraposición apareció como su segundo, cierra plaza, un toro próximo a cumplir el sexto cumpleaños, con todas las mañas del mundo, pero también con la mansedumbre multiplicada, y Luis David, lo dominó, y eso lo sintió el toro, que pasó peligrosamente su cornamenta por la geografía corpórea del joven torero.

Así le vimos quitar, con unas zapopinas portentosas; mientras con la tela roja consumar series contundentes, que constituyeron cada uno de los ceñidos pases de su nueva creación; y Luis David…

… y, Luis David, no se arredró, puso su cuerpo como carnada, para consolidar otra imponente faena, arriesgó, aguantó y se impuso…

… impuso su imperio, y por ello, escuchó ovaciones de gala durante el desarrollo de esa poderosa faena.

Decía el inolvidable Maestro Pepe Alameda:

Un paso adelante y puede morir el hombre; un paso atrás y puede morir el arte“.

Y, Luis David, dio durante toda su comparecencia ese paso hacia adelante, y por ello, convenció a todos.

Al final, no fue suficiente el pinchazo hondo, y apareció un descabello, se esfumó con ello la oreja, y la puerta grande, pero nunca…

… ¡nunca!, esa inobjetable entrega en una propuesta en donde rondó el peligro, pero más el fuego de la pasión.

Este joven artista está en constante evolución, ¿hasta dónde llegará?…

… hasta donde él lo ordene, porque ilumina al universo con su portentosa verdad.

Los héroes y los artistas también se emocionan, y Luis David, se ha emocionado.

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@PERIODISTAURINO 

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