En Madrid… Talavante roza la Puerta Grande con dos compañeros a la altura

Las Ventas. Novena de la Feria de San Isidro. Lleno de “No hay billetes”. Con toros de Núñez del Cuvillo. No respondieron mal en la muleta, a pesar de su sosa embestida. Todos perdieron las manos. A destacar el tercero que fue más.

Antonio Ferrera: Ooreja y silencio.

José María Manzanares: Silencio y oreja.

Alejandro Talavante: Oreja y gran ovación con saludos.

Detalles:

Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el 98º aniversario de la muerte de José Gómez Ortega, Joselito El Gallo en la plaza de toros de Talavera de la Reina.

Juan José Trujillo saludó en el tercio tras los excelentes pares de banderillas que colocó.

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Una tarde con tres toreros de verdad. Cada uno de la terna cortó una oreja; sin embargo hubo uno que se quedó a punto de abrir la Puerta Grande de no ser por los aceros, don Alejandro Talavante. Ferrera demostró el nuevo torero que es, con esa suavidad que requirió el primer toro. Manzanares fue fiel a su estilo, dejando así buenas sensaciones en una gran parte de los asistentes.

No salió mal el primero, para Antonio Ferrera, mostrando celo y casta en los capotes. Perdió las manos al salir del caballo. El toro no dijo nada en la muleta pero gracias al saber hacer del diestro, éste fue capaz de provocar la embestida del animal con temple y muy buena muñeca. La embestida fue sosa en todo momento. La faena llegó al culmen cuando clavó el estoque de ayuda en el ruedo y tomó la muleta con la derecha para pasarse al astado bien cerca. Supo incorporar buenos cambios de mano que derivaron en un pase de pecho que emocionó al tendido. El silencio fue absoluto al entrar a matar. Mató con una buena estocada. Recogió por su actuación un trofeo.

Peor toro fue el cuarto, para Ferrera. Fue un animal falto de fuerzas. Ejecutó un buen toreo a pies juntos con el pecho de frente y al natural. Quizás alargó demasiado la faena, forzando tandas en corto que no llevaban a ninguna parte. Por ello, tomó finalmente la espada matando con un mete-saca.

Recibió Manzanares al segundo de la tarde, un toro que no peleó en el caballo. El maestro, a pesar de las protestas por parte del tendido 7, fue fiel a su toreo, citando de primeras de lejos para posteriormente realizar un toreo en redondo. Le exigió demasiado con la muleta a un toro muy justo de fuerzas. El estoconazo fue certero.

A la verónica recibió el alicantino al quinto, un toro que salió encelado. Entre puya y puya ejecutó de nuevo el toreo a la verónica, donde recibió un fuerte golpe que se quedó en el susto. Le sacó a los medios al inicio de la faena. Volvía a citarle en largo y efectuar su concepto de toreo, a pesar de nuevo de las protestas por la falta de colocación. El público se emocionó cuando tomó la muleta con la izquierda y dio una tanda al natural a cámara lenta, alargando el muletazo con los riñones. Remató con un estoconazo letal. La división de opiniones era clara, pero una gran mayoría concedió la oreja al matador.

Se rajó de salida el primero para Talavante. El toro no peleó en el caballo pero la sabiduría del extremeño se impuso, lo que hizo que el toro aguantase bien las tandas de muleta e incluso se viniese arriba. Comenzó por abajo, doblándose junto con el astado. Fue capaz de dibujar unas series de naturales sobre el albero que pusieron los pelos de punta al tendido. El temple con el que movía la mano y la buena colocación en la lidia hicieron que algunos asistentes se pusieran en pie. Remató con unos muletazos por abajo para concluir con una estocada tendida y algo trasera. Sin embargo, la oreja fue más que merecida.

El sexto dio la vuelta al caballo, provocando así la buena labor de los monosabios. Trujillo saludó en banderillas. Comenzó la faena en los medios, con distancia. Iba a por todas el diestro, ya que dependía de él el abrir la puerta que da a la calle Alcalá. Enamoró al tendido con los naturales y sus remates de pecho a cámara lenta. Toreó de frente. Todos estaban con él, sin embargo se nubló la cosa con los dos pinchazos que propició.

En conclusión, una tarde en la que Talavante estuvo a punto de abrir esa Puerta Grande gracias a su buen hacer desde la salida de los animales de su lote. Ferrera y Manzanares animaron también la tarde a los asistentes cosechando una oreja cada uno.  Sin embargo, los toros, algunos aplaudidos en el arrastre, no fueron bravos, fueron los toreros los que supieron extraer lo mejor de ellos ya que no tuvieron esas ganas de pelea en ninguno de los tercios. Y ahí está la dificultad del toreo, en entender las condiciones del animal para saber extraer lo mejor de éste. Hoy ha sido un día grande para esta Fiesta en la que se colgó el cartel de “No hay billetes”, una corrida de la que el respetable ha salido diciendo: “He estado en los toros”.

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